Para salir de la pobreza


Verónica Spross de Rivera

El combate a la pobreza es una de las principales preocupaciones para los guatemaltecos, que ha cobrado fuerza en los últimos meses, en parte debido a las discusiones preelectorales que se realizan cada cuatro años cuando va a cambiar el gobierno. Aunque somos un país ubicado por el Banco Mundial como de ingresos medios, llama la atención que nuestros indicadores sociales como la desnutrición parecen de un país con mayores niveles de pobreza.

En el reciente Encuentro Nacional de Empresarios se abordó el tema, habiéndose tenido como orador principal al Dr. Julio María Sanguinetti, ex presidente del Uruguay. Sus señalamientos son muy oportunos cuando nos encontramos en la encrucijada electoral.

Empezó su alocución indicando en qué mundo vivimos actualmente: acabó la guerra fría, cayó el muro de Berlín, la revolución tecnológica ha venido a cambiarnos la vida y ya no existe el mismo concepto de soberanía; por lo que los conflictos nacionalistas ya no tienen sustento hoy.

La sociedad del conocimiento y la comunicación no tiene fronteras.

Estamos en un mundo que es global. La democracia es distinta y la economía es diferente. América Latina vive hoy una situación mucho mejor a la que hemos vivido antes. La riqueza ahora tiene otro origen: la tecnología, los servicios, las telecomunicaciones, entre otros sectores dinámicos. En América Latina necesitamos innovación y más tecnología, para dinamizar nuestras economías y sectores productivos.

Entre los mensajes más contundentes que nos dejó el Dr. Sanguinetti es que la pobreza se combate con creación de empleo. “Crear empleo requiere de inversión”, enfatizó. La inversión requiere condiciones, entre las que están la estabilidad política, la gobernabilidad democrática, la seguridad jurídica y la seguridad ciudadana. Nadie invierte en un país inseguro.

Cuando entró a hablar de cómo se rompe el círculo vicioso de la pobreza, el ex presidente del pequeño país de Sudamérica nos dijo que no tenemos pobres sino excluidos. De allí que es fundamental fortalecer el sistema educativo. Comentó que en Uruguay hicieron tres grandes acciones en educación: a) Universalización de la educación preescolar; b) Implementación de las escuelas de tiempo completo, donde brindan alimentación a los niños en situación de pobreza; c) Introducción del Plan Ceibal que ha permitido dotar de una computadora a cada estudiante y a cada maestro, pensando en fortalecer la inclusión social y en generar capacidades tecnológicas que serán de gran utilidad para su futuro.

Durante su charla, nos alertó en varios momentos sobre los peligros que trae el Populismo, una de las principales amenazas que se ciernen sobre la región. Finalizó con un mensaje positivo, afirmando que en Guatemala ha encontrado gente trabajadora, con capacidad y buena voluntad; disponibilidad de recursos naturales y una democracia. Se requiere más seguridad ciudadana, pero podemos trabajar para lograrlo, como lo hizo la Ciudad de Medellín, que en una década logró cambios significativos en cuanto a calidad de vida, seguridad y servicios para sus ciudadanos.

Después del ENADE quedó la sensación de que se puede salir adelante con voluntad y decisión, pero las discusiones electorales nos hacen pensar que requerimos una fuerte unidad nacional, dejando de lado muchos intereses personales y sectoriales, como bien lo decían los miembros del grupo Tejedores Aj Kem. Tenemos que dejar de ver para atrás y ver hacia adelante con los ojos puestos en el faro de luz. No podemos equivocar la ruta.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día miércoles 19 de octubre 2011.

¿Cómo decirle adiós?


PEDRO TRUJILLO

En apenas un trimestre, señor presidente, dejará el cargo que asumiera hace cuatro años. Por lo poco que se ha dejado ver desde que le pidieron el divorcio, parece, sin embargo, que hace tiempo que lo desatendió y abandonó. Intento comprender su situación personal y emocional, pero fue elegido —y se le paga— para que tenga la habilidad de separar lo público de lo privado. Se marchará dejando el país entrampado hasta límites preocupantes y discutiendo sobre más endeudamiento, exactamente lo contrario de lo que preconizan los países socialdemócratas


abanderados del estado de bienestar, como los europeos. Una infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria que se puede tachar —siendo benévolo— de desastrosa y una desconocida deuda flotante. La salud está quebrada, no precisamente la suya, sino el sistema público nacional. Compras sobrevaloradas, sin medicamentos, un sindicato en alerta para ver cuándo presionar y centros de Salud que apenas sirven para mantener enderezado en su fachada el letrero de IGSS, son algunos de sus importantes logros. De la educación da vergüenza hablar. Es “gratis”, pero no ofrece nada. Se dejó manipular, como otros, por un sector sindical —más delincuencial que efectivo— y el país paga el pacto interesado de los pocos bochincheros de siempre. No tuvo ideas ni hizo nada por mejorar lo que había, pero permitió destruir lo poco que funcionaba. Aunque pregone una disminución de la violencia, sus hombros deben soportar alrededor de 25 mil muertes violentas ocurridas durante su mandato —además de otro número similar por hambre y otras causas— por cierto, todos ellos huérfanos de su presencia, o de la de algún miembro de su gabinete, en los funerales. Suficiente, si se tiene vergüenza, para reflexionar el resto de la vida.

Su administración fue eficiente en indagar la situación migratoria de alguno y las cuentas bancarias del mismo, para ver si lo amedrentaba, aunque inútil en descubrir a quien llenó el palacio presidencial de micrófonos ocultos. Eficaz en crear, con dinero público, un sistema de difusión mediática para decir todo aquello que no era capaz de debatir en medios nacionales e incluyó en la planilla a personas que hicieron espurios y vergonzosos peritajes judiciales carentes de la más mínima seriedad, para luego remitirlos a ciertos organismos ávidos por sondear en la vida de determinados ciudadanos. Ágil administración para popularizar mensajes de ayuda a los pobres y programas de cohesión que desviaron fondos y vaciaron las arcas públicas sin incidir una milésima en mejorar la pobreza. Desacertado al simular un divorcio negado en televisión —también por su exesposa— mientras que sin ruborizarse lo solicitaban en el juzgado, poniendo en peligro la estabilidad del país al promover un fraude, amén de provocar carcajadas internacionales, al igual que con aquel espantoso ridículo cuando pretendió condecorar al dictador cubano y ni le recibió. ¡Eso le pasa por rodearse de asesores expresidiarios! ¿Para qué seguir haciendo balance de una gestión que usted conoce mejor que nadie? ¿Qué pensará la justicia de todo esto a partir del 2012?

Los mandatarios exitosos son invitados y son conferencistas en prestigiosos foros. Aquí uno se exilia, otro está pendiente de extradición y un tercero perfecciona su nepotismo-despótico. ¿A qué club se unirá? Intuyo que buscará refugio, junto con el vice —otro que tal— en ese rincón del vago que es el Parlacen, morada de muchos que los apoyarán y comprenderán, porque tampoco hacen nada, pero también balbucean de política. ¡Se lucieron, señores, que Dios se apiade de ustedes!

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 18 de octubre 2011.

Ocupando Wall Street


JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

El movimiento llamado “Ocupando Wall Street” ha cautivado la atención de los medios de comunicación. Lo que comenzó a mediados de septiembre como una anónima manifestación inspirada en las protestas de los países del Medio Oriente y de Europa, ha motivado la participación de las más variadas corrientes de pensamiento. ¿Una demostración del rechazo al capitalismo? Quién sabe… pareciera que los manifestantes están más confundidos que indignados. La llamada “primavera árabe” fueron manifestaciones que comenzaron en Túnez este año


y se propagaron por todo el Medio Oriente, en las que exigían una mayor libertad. Algunas tuvieron éxito, como en Egipto. Otras continúan siendo brutalmente reprimidas, como en Siria. El movimiento de los indignados en España son protestas ante la grave situación económica prevaleciente. El desempleo crónico español se ha agravado dejando a millones de personas molestas y en búsqueda de un responsable.

Así llegamos a Nueva York en donde, de acuerdo con los medios de comunicación, una ONG canadiense inicia una pequeña protesta en contra del “consumismo” que se convierte en el movimiento “Ocupando Wall Street”. El parque Zuccotti, epicentro de las manifestaciones, ha atraído a socialistas, libertarios, anarquistas, independientes, conservadores, ambientalistas, sindicalistas, celebridades, etcétera. Aparentemente han llegado en forma espontánea con un único común denominador: están desempleados. Pacíficamente realizan discursos, tienen una biblioteca y hasta un centro de atención a la prensa. Y, precisamente, lo que la prensa principalmente ha recogido ha sido la parte más provocativa de las manifestaciones: el anticapitalismo.

Si el anticapitalismo fuera el tema central de la manifestación, únicamente demostraría lo confundidos que se encuentran. Los reportajes muestran cómo la protesta ha sido posible gracias a las instituciones del capitalismo. Los bancos han manejado las donaciones que les han llegado de todas partes, los grandes supermercados como Costco manejan una cuenta desde donde se les distribuyen alimentos, las capitalistas empresas de comunicación trasladan su mensaje, etcétera. El común denominador de los manifestantes es encontrarse sin una empresa capitalista que les dé empleo. Si las protestas no han atraído más adeptos; posiblemente sea porque el resto de la gente está protegiendo su empleo.

La crisis económica no ha demostrado que el capitalismo está en crisis. Lo que ha demostrado es que la intervención de los gobiernos en la economía inevitablemente termina en crisis. Ya sea mediante la manipulación de la tasa de interés por parte de los bancos centrales o el irresponsable endeudamiento público por parte de los ministerios de Finanzas, hoy estamos pagando el precio de sus ilimitados poderes discrecionales. Desde Túnez, pasando por España y terminando en EE. UU., los manifestantes deberán también tomar en cuenta lo anterior para que sus gobernantes les escuchen y entiendan que sus políticas públicas tienen consecuencias, en la mayoría de los casos, en perjuicio de los ciudadanos más vulnerables.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "prensa Libre", el día martes 18 de octubre 2011.

Correntadas de corrupción


Estuardo Zapeta

Un invierno más. Otro infierno a la cuenta cíclica de vivir bajo un gobierno que sólo ve lo urgente y no lo importante.

Un invierno más. Otro infierno a la cuenta cíclica de vivir bajo un gobierno que sólo ve lo urgente y no lo importante.

Ya es tradición. El agua nos agarra poco preparados. No es parte de nuestra cultura la prevención. Y la curación nos sale no sólo muy cara, sino también muy costosa. Son vidas. Son familias. Son niñas, niños, ancianos. Somos nosotros.

Vivo en la zona 18. No es difícil notar que necesitamos muchos trabajos que nos preparen para recibir los fuertes y largos inviernos. Pero eso se hace durante la estación seca. En lluvia, sólo quedan los rescates, gritar por ayuda, enterrar a los muertos.

Pero si la prevención es el nivel más obvio frente a los inviernos, hay otros que no siendo tan visibles son posiblemente más letales: puentes de papel, carreteras mal hechas, ventas de terrenos que son en realidad venta de barrancos, y la ya tradicional corrupción que mata.

“Los puentes fueron hechos para caerse”, dice una persona que no puede pasar al otro lado. “Ese puente se ha caído como cinco veces, y mire”, dice señalando allende la montaña, “los de Ubico no se han caído”.

“No, si aquí con una llovizna y se caen los puentes nuevos”, explica con sorna. Cierto, agrego yo. Es una mafia. Sí, una mafia que hace puentes para que se caigan con la primera lluvia, porque esa misma mafia es la “recontratada” para “reconstruir”, otra vez, el mismo puente que ellos hicieron a costos inflados, con sobreprecio, con “comisión” para el burócrata que los contrata. O por qué cree usted, pues, que los diputados se pelean por el “listado geográfico de obras”. Y creo que ni Otto, ni Baldizón lograran evitar que sea en el Congreso donde esos “bisnes” se hagan.

Es un círculo de corrupción. Es un ciclo invernal en el cual nos llueve agua, nos llueve destrucción, y todo causado por las nubes de corrupción politiquera.

Ah, y el “colegito” de ingenieros ¿qué dirá ante esto? Pregunto porque el silencio también puede ser un excelente aliado de semejante desorden.

Los “ejecutores” de proyectos —y del pueblo— dicen que ellos no denuncian porque si denuncian lo que saben “jamás les darán trabajo otra vez en el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda”.

Cobardes. Si ustedes “ejecutores” saben lo que sucede, callarlo también los hace cómplices de la desgracia, del dolor y de la muerte de miles de guatemaltecos. En sus proyectos es dinero manchado con sangre el que reciben, si es que les pagan, porque la vida es justa y a muchos jamás les pagarán porque el dinero ya se lo llevaron otros. ¿Ladrón que roba a ladrón?

Y un cuarto actor con “acto” incluido: Este gobiernito de Álvaro y “la Doña” que se dedicaron a repartir ese engaño llamado “bolsa solidaria” junto con las “remesas condicionadas”. Ah, engaño ese.

Ojalá esas “bolsitas” sirvieran hoy para detener las correntadas. Ojalá esas “remesas” sirvieran hoy para prepararnos para el invierno de 2012. Ojalá nosotros los ciudadanos abramos los ojos para distinguir entre “lo urgente, lo corrupto, lo importante y lo correcto.”

Estamos hundidos por la corrupción.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día martes 18 de octubre 2011.

De mandantes a siervos


Marta Yolanda Díaz Duran

“Cuando los empresarios aceptan que mande el mandatario, permiten a los saqueadores seguir reinando”.

Cuando los empresarios dejan de admirar a los creadores de riqueza y se dedican a alabar a los distribuidores de ésta, a los políticos que han ejercido el poder medianamente regular, personajes con un discurso políticamente correcto (en pro de la educación y la democracia) es una clara señal de que algo anda mal, muy mal.

Cuando los empresarios demandan que los candidatos a gobernante cumplan sus promesas (la mayoría de éstas populistas, además de nefastas en el largo plazo), podemos estar seguros de que nuestras condiciones de vida van a empeorar.

Cuando los empresarios creen que la pobreza tiene causas, y que “los factores que inciden en ésta son la mala infraestructura, la desnutrición, la deficiencia educativa y la falta de seguridad” (consecuencias de un sistema de normas injusto) es una muestra más de que andamos en el camino equivocado.

Cuando los empresarios opinan que la solución es un gran acuerdo nacional (entre veinte individuos que pretenden que hablan por el resto), es un indicio de que las circunstancias no van a cambiar para el bien de todos.

Cuando los empresarios, renunciando a su calidad de mandantes, aceptan que es la voluntad política la que manda, permiten que los saqueadores sigan reinando y consienten convertirse en siervos. Reino que acaba cuando los creadores dejan de crear o emigran a un lugar donde puedan disfrutar del fruto de su trabajo, de su mente y de los riesgos que asumen.

Cuando los empresarios se confunden con los mercantilistas, y los creadores de riqueza son sustituidos por malos herederos en busca de su espacio y de diferenciarse de sus antepasados en lugar de honrarlos con trabajo productivo, es casi una sentencia final al destino fatal de una sociedad.

En mi artículo titulado “Guatemala, ¿es una sociedad condenada?” (9/1/2008), compartí la siguiente cita de “La rebelión de Atlas”, escrita por Ayn Rand: “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada. Cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores. Cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted. Cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada”.

Pienso que, a pesar de la evidencia, Guatemala aún es rescatable. Pero este rescate no será producto de la intervención de los gobernantes ni del cabildeo de las elites en decadencia y los oportunistas de los grupos de presión. Tampoco será obra de gente bienintencionada pero mal informada: éstos pueden hacer aún más daño que los pícaros que mienten descaradamente. El cambio necesario será el resultado de que el resto nos aclararemos las ideas y actuemos coherentemente con la realidad.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día lunes 17 de octubre 2011.