El combate a la pobreza


Carroll Ríos de Rodríguez

¿Por qué seguimos siendo pobres tras años de cooperación internacional, subsidios, programas de ayuda y más?

El presidente Álvaro Colom hizo del combate a la pobreza una prioridad en su Gobierno, implementando un cuestionado programa de transferencias condicionadas. Durante la campaña política los candidatos nos ofrecieron eliminar la miseria. El Encuentro Nacional de Empresarios (Enade) se enfocará en el tema. No es para menos: demasiados guatemaltecos han vivido en condiciones deplorables por demasiados años.

El término pobreza es tanto negativo como relativo. Es un concepto negativo por cuanto implica la ausencia de posesiones materiales o dinero. Es relativo, pues somos más o menos pobres en relación con el pasado o el futuro, o en comparación con otros.

Por décadas se montó una “industria internacional de la pobreza”. Miles de entidades privadas, agencias estatales, organismos internacionales y ONG viven dedicados a estudiar y abordar la problemática que enfrentan los pobres en todos los rincones del mundo. Se han invertido miles de millones de dólares en esta industria, con lo cual cabe hacernos la pregunta: ¿Por qué seguimos siendo pobres tras años de cooperación internacional, subsidios, programas de ayuda y más? Personas que laboraron dentro de la industria, como por ejemplo el economista William Easterly (Banco Mundial) o Muhammed Yunus (Grameen Bank), se plantearon la incógnita, con admirable honestidad intelectual. Easterly, Yunus y otros observadores han hecho un balance desapasionado de lo que funciona y lo que falla.

Han fracasado, concluyen, los programas estatales asistenciales, diversos subsidios directos e indirectos, las transferencias de Gobierno a Gobierno, y, en general, esquemas de índole paternalista. Primero, porque la redistribución enmarca un estanco juego de suma cero, ya que parte de una visión estática de los bienes disponibles a la humanidad. Segundo, porque dichos programas han alimentado el despilfarro, la corrupción y la búsqueda de rentas que desvían los recursos hacia poblaciones políticamente hábiles. Pero más significativamente, este modelo genera una debilitante dependencia por parte de los supuestos beneficiarios. Es decir, la literatura reciente reafirma el antiguo refrán que es mejor ensañar a pescar que dar el pescado.

De este cuestionamiento crítico surgen iniciativas como PovertyCure (www.povertycure.org), “una red internacional de organizaciones e individuos que buscan cimentar nuestra batalla común contra la pobreza global en una comprensión adecuada de la persona humana y la sociedad, para fomentar soluciones que generan oportunidad y liberen el espíritu emprendedor ya presente en el mundo en vías de desarrollo”. El sitio de PovertyCure nos invita a abandonar el denigrante estereotipo del pobre como carga, experimento, u objeto de nuestra caridad. Los pobres son personas dignas, capaces y creativas. Son agentes de cambio. Pueden asumir responsabilidades empresariales, intercambiar, invertir y competir. Pueden hacer crecer la economía nacional y crear riqueza, que es, en última instancia, la única forma de subsanar permanentemente la pobreza.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "siglo 21" el día miércoles 12 de octubre 2011.

Francisco Pérez de Antón


PEDRO TRUJILLO

Próximamente recibirá el premio Miguel Ángel Asturias el escritor Francisco Pérez de Antón. No es momento de echar leña al fuego, pero sí de decir cosas que algunos callaron por cobardía y otros, por “quedar bien”, que es la versión pobre del miedo. Paco Pérez es uno de los mejores escritores del país en este momento. No solo tiene una vasta producción literaria, sino que toda ella es de altísima calidad. Pero en un país extremadamente nacionalista —donde la Fiesta de la Hispanidad continúa denominándose “de la raza”—,


hay críticos que parecen no contar con el filtro adecuado para ver la talla del escritor y de su obra y se centran en la periferia de su procedencia. Paco no es un nacional completo, pero la involuntaria castración es impuesta por una constitución que separa a las personas en dos grupos: de origen y nacionalizados, y él, nacido en otro sitio, no podrá nunca pertenecer al primero, a pesar de vivir casi 50 años como guatemalteco.

Los (as) pobres de espíritu centraron su atención en el detallito de la procedencia del escritor y vertieron cualquier clase de sandeces en ciertos medios de comunicación, aprovechando espacios de opinión. La envidia los (as) enanizó al extremo de dejarse llevar por la bilis, en vez de por la razón, algo imperdonable, aunque mínimamente disculpable, conociendo la idiosincrasia del país. Cervantes lo describió: “...y no sabían a qué acudir: o a castigar el atrevimiento de las muchachas, o darles premio por el gusto que recibían de ver a don Quijote de aquella suerte”.

La ciudadanía está muy por encima de la nacionalidad que nos ancla de por vida al territorio donde fuimos paridos o al de procedencia de nuestros padres. La primera, mucho más amplia, moderna, visionaria y globalizada, nos sitúa —guardando la confidencialidad del porqué— allá donde el libre espíritu de cada cual se asienta.

El ciudadano, frente al nacional, es libre, autónomo, feliz de haber elegido el lugar, desligado, emancipado del yugo administrativo, soberano… Rinde cuentas únicamente a sí mismo, a su trabajo, a su familia y a quien libremente desea. Si además es un ciudadano voluntario e impulsado por el amor, cuenta con un plus de excelencia que lo hace trascender muy por encima de tergiversadores anclados a la tierra que dicen amar, pero que cierran —física o mentalmente— otras influencias.

Pareciera que algunos (as) no han entendido todavía que ni el nacionalismo rancio ni la envidia son “virtudes” que promueven o mejoran la convivencia entre las personas, aunque hablen de paz y armonía con frecuencia. Una élite intelectual que pregona exactamente lo que no es capaz de observar. Nada mejor que recomendarles la lectura antoniana de El gato en la sacristía para que interpreten su propio retrato, su doble moral ¡Diste en el clavo don Francisco!

Los (as) críticos (as), afortunadamente, son los menos, pero haberlo hailos, como las meigas —chuchonas en este caso—, incluso algunos (as) muy parecidos a aquellas. No obstante, mi amigo, maestro y excelente escritor, el premio es tuyo porque te lo han concedido, que no ganado —nadie escribe para ganar premios, como dijiste—. Disfrútalo y dale vida a aquella frase, más tarde adulterada y endosada a otro escritor que tú aprecias: Latrant et scitis estatint praetesquitantes estis. Muera la envidia, habría clamado Millán Astray, pero como aquel faltará al evento, permíteme que la adapte a un léxico menos legionario y más fresco, propio del siglo XXI: Felicidades, ¡qué cojones!

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 11 de octubre 2011.

Dale con el bono 15


JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

La propaganda del señor Baldizón enfatiza la promesa más importante de su campaña: el bono 15. En una reciente ofensiva de medios, ahora pretende responder a las dudas de “¿de dónde saldrá el dinero?”. Y termina con la interrogante ¿está usted dispuesto a esperar otros cuatro años para tener esta prestación? Como quien dice, “no deje pasar la oportunidad de elegirme y así ganarse unos centavitos adicionales”. El voto ciudadano y bono 15 están, literalmente, en oferta.


Dice Baldizón que las empresas “ya están pagando el bono 15, solo que en la forma de impuestos”. Quiere decir que no hay problema porque lo que las empresas paguen en el bono lo dejarían de pagar en impuestos. ¿Qué tal? Si la cosa era tan fácil, ¿cómo no se nos ocurrió esto antes? Tal vez porque la cosa en realidad no es tan fácil y la mera creación de prestaciones por decreto no es el camino para la prosperidad.

En la propaganda, el candidato pareciera admitir que los únicos en capacidad teórica de pagar el bono 15 son “las empresas” porque solamente “las que pagan impuestos” podrán tomar ese crédito fiscal. El sector informal, que es el más grande empleador en el país, por definición, quedaría afuera.

Si creemos que el sector formal está representado principalmente en las empresas afiliadas al IGSS, ello representaría una planilla de aproximadamente Q35 mil millones anuales para poco más de un millón de trabajadores. Un bono 15 equivaldría a, aproximadamente, Q2 mil 500 millones. De acuerdo con la propuesta, la recaudación de impuestos disminuiría en esa misma cantidad.

“Allí está el detalle” —diría Cantinflas—. Dejar de percibir Q2 mil 500 millones en impuestos es el equivalente a abrir el hoyo fiscal, ya existente, en un 25 por ciento adicional. Baldizón no plantea solución al problema económico que esto crearía. Simplemente dice que las empresas “no saldrían afectadas”.

El riesgo que “el caldo nos salga más caro que los frijoles” ni se menciona; sin embargo, el riesgo es real. De hecho, ya estamos en crisis. Colom no solo nos hereda un agujero fiscal de Q10 mil millones por año, sino que nos deja la deuda pública más alta de nuestra historia. Con esos antecedentes, la propuesta suena peor de lo que parecería. Lo único que queda es creer que la otra promesa de Baldizón el llamado flat tax recaudaría una cantidad similar o mayor de impuestos.

Resumiendo. Aparece el bono 15 por Q2 mil 500 millones que provendría de los impuestos que pagan las empresas y que dejaría un hoyo fiscal más profundo que el de la zona 6. Pero no importa porque el flat tax lo compensaría y alguien pagaría Q2 mil 500 millones adicionales en impuestos, con lo que quedamos igual, solo que mejor, porque ahora el incremento salarial “estimuló la economía”… ¿Entendió?

Lo único que queda claro es que, al final del día, el único claro ganador en este juego electoral habrá sido el candidato de Líder. Nosotros habremos quedado baboseados, tratando de determinar “en dónde quedó la chibolita”, todavía creyendo que desvestir un santo para vestir otro es signo de riqueza y prosperidad.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 11 de octubre 2011.

El “majes-terio” nacional


Estuardo Zapeta

Ni todas las “taxonomías”, ni todas las “pedagogías”, ni todas las “teorías educativas”, ni todas las “didácticas”, harán que “nuestros niños progresen”

Muérome de la risa. De cuál “calidad educativa” pretenden ahora los maestros estatales sindicalizados hablarnos. Que depusieron el paro de labores, ¡por favor! Si la pregunta es ¿cuándo han trabajado los sindicalizados?

La víctima, para variar, de semejante sistema de haraganería es la niña y el niño, principalmente el rural, quien no vota, quien no puede alzar su voz, quien todavía no discierne el mal que tanto sindicato buscaprivilegios le está haciendo.

Que la dignificación por aquí, que la dignificación por allá. Mamolas. La dignificación del “majes-terio” cuesta pinches 100 pesos, porque eso es lo buscan al final, un mísero aumento salarial.

Cuando trabajé en Pronade, ya hace muchos años, recuerdo que los padres de familia de las escuelas tradicionales, esas escuelas de maestros sindicalizados, pedían cambiarse al sistema de Autogestión porque los docentes de sus aldeas llegaban “un día no, y el otro tampoco, y el tercero menos”.

De hecho, una clasificación que se hizo de los maestros tradicionales fue la de “M-J”, o sea maestros que sólo llegaban de “martes a jueves”, porque el lunes los llamaban de la “supervisión”, qué casualidad, y el viernes “los volvían a llamar de la supervisión departamental”. Raro ¿verdad?

Ah, pero los que nos causaban hasta risa eran los “M-J-2”, o sea maestros que sólo llegaban “miércoles y jueves,” y los otros tres días “evadidos, desaparecidos, desconocidos”. Peluches. Y qué decir de las “cinco horas efectivas de clase que deben dar”, pues de esas ni vistas ni oídas.

Imagínese el impacto en la calidad, si de los 180 días de clases llegaban 90, y de esos 90 días en lugar de cinco horas, daban si mucho tres. Las 270 horas que dan son una estafa, ya que si se les pagara a los sindicalizados por “performance” ni la mitad de lo que se les paga merecerían.

Como mínimo los niños deberán tener “no menos” de 900 horas efectivas de clases. Pero de 900 a 270, haga usted la resta y verá por qué no podemos hablar de “calidad educativa” en Guatemala.

Comparémonos con otros países, donde los días de clases son de por lo menos 220 y cada día tiene ocho horas efectivas de clase, y todavía existe un tiempo para tutorías y hacer tareas en la escuela.

Ni pensemos en sistema de “Lenguaje Integrado”, o “Aprendizaje en Cooperación,” o en “Métodos Socráticos” para nuestros niños. No, qué va.

Aquí demos brincos de la alegría el día que sí den clases. Aquí conformémonos con el racismo y la exclusión del niño rural indígena. Aquí sigamos valorando la “dignidad” en 100 quetzales. Aquí, si mucho, alfabetización es el grado máximo al que se puede aspirar.

Ni todas las “taxonomías”, ni todas las “pedagogías”, ni todas las “teorías educativas”, ni todas las “didácticas,” harán que “nuestros niños progresen”. Y seguiremos reproduciendo el círculo eterno de baja calidad educativa, si es que puedo usar la palabra.

Ni Pepe y Polita, ni el odioso Nacho, ni el Repasando pueden reparar este desastre. Se trata de una actitud hacia la calidad educativa por parte de los maestros, y de esa estamos muy lejos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día martes 11 de octubre 2011.

Jobs


Marta Yolanda Díaz Duran

Alcanzó sus objetivos haciendo lo que amaba. Se olvidó de la inevitable muerte y se preocupó por vivir.

Trabajos, trabajos, muchos trabajos de apellido productivos. Esos, y muchos valores más, fueron el resultado de la laboriosidad de Steve Jobs: un auténtico Hank Rearden, de los que quisiera existieran millones. Además de esos trabajos que recuerdan su propio apellido (jobs), su genio legó a la humanidad una riqueza incomparable, que nos permite hoy vivir en mejores condiciones que las afrontadas por nuestros antepasados.

Como bien escribieron Yaron Brook y Don Watkins en www.forbes.com el pasado jueves 6 de octubre: “There is a widespread recognition that Jobs was a creative genius who changed our world profoundly and for the better... there is nothing greater or nobler than the creative geniuses whose productive ability has created our modern world”. (“Hay un reconocimiento generalizado de que Jobs era un creativo genial que cambió nuestro mundo profundamente y para mejor... no hay nada más grande y más bello que los genios creativos cuya capacidad productiva ha creado nuestro mundo moderno”).

El célebre discurso de Jobs en Stanford University en 2005 me ha inspirado a ser mejor persona y apreciar más mi vida. Me atrevo a pensar que no soy la única que se ha sentido de tal manera. La vida es movimiento. El movimiento es acción. Las acciones son la consecuencia de nuestras decisiones. Steve Jobs fue un hombre de acción, que no esperó que otros (el Estado, la sociedad, el vecino…) le solucionaran la vida. Él se movió en pos de sus objetivos. No exigió a otros más de lo que se exigió a sí mismo. Siempre quien actúa es un individuo concreto. Ahí radica la importancia de tener claro nuestro propósito y el sentido de nuestra vida: quién queremos ser y cómo lo vamos a lograr.

Steve Jobs fue alguien que, independientemente de las circunstancias en las que nació y creció, nunca se lamentó de su miserable suerte, ni esperó que el Welfare State (como hacen otros) le entregara un cheque mensual que le asegurara alimento y techo a costa de vivir una vida mediocre y conformista (¿Acaso es eso vivir? Eso es vegetar y ver pasar la vida). Por el contrario, buscó ser alguien productivo e independiente. Decidió utilizar su mente y arriesgarse a crear. Un hombre moralmente digno.

Alcanzó sus objetivos haciendo lo que amaba. Se olvidó de la inevitable muerte y se preocupó por vivir. Vamos a sentir la ausencia de Steve Jobs porque mientras vivió se sintió su presencia. Aún aquellos que no son capaces de superar sus complejos e intentan demeritar la obra de los creadores, irónicamente, necesitan de sus creaciones para soltar su veneno. Sin genios como Jobs, ni siquiera se escucharía la voz de los resentidos, los envidiosos y los saqueadores. Una ironía más del sistema de normas contrarias a nuestra naturaleza que imperan hoy.

Quiero vivir mi vida como la de todos aquellos que han sentido el orgullo de ser el producto de su mente y su esfuerzo. Viva eternamente el ejemplo de Steve Jobs.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día lunes 10 de octubre 2011.