“Simplificación fiscal para crecer”


Ramón Parellada

A tres días de las elecciones para presidente, diputados y alcaldes, siento un alivio porque todo este proceso termine ya. Las recientes encuestas confirman que el ganador será Otto Pérez Molina y por buen margen sobre los demás candidatos. A pesar del amplio margen que tiene el candidato del PP sobre sus demás adversarios políticos, no parece que gane en la primer vuelta y tendremos más campaña para escoger finalmente al ganador en una segunda vuelta.

Ya deseo que se acabe esta campaña. Ha sido desgastante. Infinidad de promesas que no se van a cumplir. Sin embargo, lo que hace que Otto Pérez Molina vaya a la cabeza es la percepción que tienen los ciudadanos de que podrá resolver el problema de inseguridad y falta de justicia en el país. No voy a comentar sobre este tema aquí en esta ocasión, sino sobre el tema fiscal, porque lo considero fundamental como un motor o un freno para el progreso económico que una vez resuelto el tema de inseguridad y falta de justicia resalta en todas las encuestas de opinión de Guatemala sobre los problemas que más agobian a los ciudadanos.

El PP ha indicado que piensa incrementar la carga fiscal al 14% del PIB (Producto Interno Bruto). El presupuesto que el actual gobierno ha presentado para 2012 contiene un gasto de casi 60 millardos de quetzales. Si el PIB de Guatemala para 2012 se estimara en 370 millardos estaríamos hablando de gasto fiscal del 16% del PIB. La realidad es que en 2011 se recaudarán alrededor de 42 millardos, lo que da una carga fiscal del 11.7% del PIB. Si esperamos ingresos tributarios para el 2012 del orden de unos 44 millardos y un 3% del crecimiento económico (la situación mundial puede afectar a que el crecimiento económico del país sea menor) entonces la carga fiscal se incrementaría al 11.9%.

Hablar de una carga fiscal del 14% suena irreal. Más bien, frenaría la economía y los ingresos fiscales caerían. En Guatemala tenemos más economía informal que formal. Se habla que en el mercado laboral existe un 70% o un poco más de informalidad. Esto da una idea del potencial que existe de recaudación de fondos si en vez de tratar de incrementar tasas impositivas o meter nuevos impuestos, sólo se simplificara el sistema actual para que fuera fácil pagar.

Los impuestos, en especial el Impuesto sobre la Renta, es un freno al crecimiento y es un destructor de empleos productivos. Si se eliminara se podría dar un brinco en cuanto al crecimiento económico a niveles del 8% ó 10% anual, con lo que se estaría generando verdadera riqueza para el país.

Desde 1980 hemos tenido propuestas fiscales que han implicado nuevos tributos, incremento a tasas y más complicaciones en cuanto a control. El sistema se ha complicado tanto que una empresa necesita personal experto para evitar descapitalizarse y no despistarse pagando a tiempo sus impuestos.

¿Por qué nadie ha tenido una propuesta concreta de simplificar el sistema tributario? ¿Por qué hay tanto miedo a eliminar el ISR sabiendo de antemano que lo pagan muy pocos, que es difícil de controlar y que es empobrecedor al frenar directamente la tasa de capitalización del país y reducir el ritmo de generación de nuevos empleos?

El próximo gobierno, que me atrevo a decir que será el del PP, tiene una gran oportunidad aquí. Si queremos seguir igual tendremos las mismas soluciones de siempre que pasan por un pacto fiscal, un consenso en el que nadie termina contento, y un crecimiento económico mediocre. No creo que se necesite ningún consenso para bajar tasas y eliminar impuestos, así como tampoco para simplificar el sistema a modo que los informales puedan volverse formales. Todos ganaríamos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día jueves 08 de septiembre 2011.

La hora de la verdad


JORGE JACOBS A

Llegó la hora de la verdad. La hora en que todos tenemos la oportunidad de escoger a nuestros “mandatarios” —léase bien; eso significa mandaderos, quienes ejecutan las órdenes, no quienes las dan; estos, por lo menos en teoría, somos los ciudadanos—. Para muchos es un momento de esperanza, de cambio, de mejoras; pero para otros es más de lo mismo: solo cambiar de ladrones, y para otro gran grupo, es una pérdida de tiempo y de recursos, o le es simplemente indiferente. Yo sí creo que las elecciones son importantes, por diversas razones.


La razón más importante es que creo que esta elección permitirá que empiece un cambio en el Congreso. Si bien es cierto, el 80 por ciento de los actuales diputados busca la reelección; no creo que todos lo logren. Y entre los nuevos que lleguen, tengo la esperanza —espero que no ingenua— de que se abra la puerta para comenzar un cambio en el sistema. Lo que realmente necesitamos es una transición hacia una verdadera República, en la cual los mandatarios estén sujetos a la ley y que ni ellos ni la “mayoría” pueda pasar por encima de los derechos individuales de cualquier habitante. Este cambio es necesario para no estar como estamos en estas elecciones, esperando que llegue alguien “no tan malo” o “el menos peor”, ya que de ello dependerán muchas de las decisiones que tomaremos nosotros y, en especial, las que tomarán los inversionistas.

Otro nuevo aspecto que cabe resaltar en estas elecciones es la participación ciudadana por medio de las redes sociales, en particular Facebook y Twitter. Estas elecciones serán las más observadas, y no lo digo por el ejército de observadores nacionales e internacionales, ni por la cobertura de la Prensa, sino por toda la información que estará generando la ciudadanía misma a través de las redes sociales. Esta nueva forma de participación ciudadana, la cual ya rindió sus frutos en la anulación de la inscripción de Sandra Torres, permitirá que los hechos aislados y que antes se conocían pasado mucho tiempo, si es que se llegaban a saber, ahora se conozcan casi en tiempo real, lo cual de alguna manera frenaría el mal accionar de aquellos que quieran entorpecer el proceso electoral.

Este es un perfecto ejemplo de cómo la tecnología ha liberado a las personas y les ha abierto horizontes antes insospechados. Yo estoy convencido de que este es un gran paso, ya que no solo masifica el consumo, sino también la generación de información. Por supuesto, eso presenta otro problema y ahora se hace más importante aún la capacidad de analizar y sintetizar ese océano de información.

Así que este próximo domingo viva la fiesta ciudadana, participe, vote según los dictámenes de su razón y recuerde que lo mejor que podría hacer con su voto es cruzarlo. Sea parte del cambio, utilice las redes sociales para informar lo que sucede a su alrededor. Y si quiere conocer un buen análisis y síntesis de lo que suceda, escúchenos el domingo desde las 6 horas.

Artículo publicado en el diairo guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 08 de septiembre 2011.

Lo que la elección nos dejó


Carroll Ríos de Rodríguez

El proceso nos encaró con realidades que deberíamos someter a una discusión pública.

El domingo iremos a las urnas, preocupados por rellenar “correctamente” las cinco papeletas. Al mismo tiempo, añoramos un retorno a la normalidad y vistas libres de publicidad partidista. El proceso ha sido intenso y atropellado. A lo largo de estos meses, vivimos incertidumbre, al punto que tambaleó nuestra fe en instituciones como el Tribunal Supremo Electoral, la Corte de Constitucionalidad y ese amorfo ser que llamamos el “sistema democrático”.

El proceso nos encaró con realidades que deberíamos someter a una discusión pública, de la cual idealmente surgirían reformas.

1. La competencia política atrae a personas de calibre moral e intereses diversos. Tendríamos que pensar, no tanto en formas de mejorar la calidad ética de las personas que incursionan en el terreno político, sino en mecanismos que impidan el uso del poder para violar los derechos inalienables de todos o unos ciudadanos. No será nunca una protección suficiente el convencer a personas de bien a participar como candidatos o votantes. Candados para evitar los abusos, castigos prontos y otras medidas similares merecen seria atención. ¿Por qué no han funcionado los candados vigentes? Si es cierto que hecha la regla, hecha la trampa, ¿cómo minimizamos los costos que derivan de la trampa?

2. La competencia política es competencia, valga la redundancia. Los grupos se disputan agresivamente nuestro voto. Las leyes que restringen los gastos en publicidad o fijan un plazo máximo para la campaña serán ignoradas o evadidas mientras el costo de hacerlo sea menor que los beneficios. Se erosiona innecesariamente la credibilidad de las autoridades cuando sus esfuerzos por hacer valer la regulación son inútiles.

3. Nuestros partidos son maquinarias electoreras poco ideológicas, y nuestro sistema genera un cementerio de partidos difuntos. Otros sistemas democráticos “internalizan” las pugnas políticas en partidos grandes, que suelen ser más longevos y estables. ¿Es esto preferible? ¿Cuál es la relación entre la calidad de la gobernanza y el tamaño y trayectoria de los partidos políticos? Nuevamente, serán las reglas del juego las que produzcan unos u otros resultados.

4. Los procesos electorales nos inducen a pensar que los problemas sociales son dominio de los políticos. Requiere realismo darnos cuenta de que el aparato político no es omnicompetente y omnisciente, que incluso es sano resguardar del vaivén político ciertas decisiones sociales. La autogestión y la descentralización mejoran la calidad y celeridad de las decisiones.

5. Innegablemente, dar cumplimiento a las normas constitucionales y otras regulaciones de difícil interpretación fortaleció al TSE y a la CC, pero dichas normas son perfectibles. ¿Llegó el tiempo de revisar los criterios para optar a la presidencia, los límites a la reelección, la posibilidad de revocar el mandato y la forma de elegir a candidatos a diputado? Debemos tener en cuenta los costos y beneficios que implican las reformas, de cara a una pacífica, periódica y legítima alternancia en el ejercicio del poder.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día miércoles 07 de septiembre 2011.

Panorama desde la alcantarilla

"Camps admite ahora que mintió cuando dijo que no conocía al "Bigotes"
El muy católico Camps ha recordado con retraso el octavo mandamiento de la Ley de Dios, pero la Santa Madre Iglesia le perdona y absuelve, y eso es lo importante.



"La policía apresa a matones de morosos"
Amenazaron a un moroso con tirarle por la ventana. La empresa se llama "El Monasterio del cobro" ¡Joder con la influencia de la Iglesia!



"El paro es la máxima preocupación para el 84% de los ciudadanos"
No están incluídos los conferenciantes episcopales, más preocupados ellos por los pensamientos y actos impuros de una sociedad infestada de relativismo.



"Hay noches que sufro horribles pesadillas. Sueño que soy un rebelde drogado y me bombardea la aviación" (Gadafi)



Estos días se ha recordado la puta mili. Afortunadamente se suprimió la obligatoriedad de "servir a la patria" Que vayan a la guerra los soldados profesionales, que a la población civil ya la masacran cada vez que hay una guerra, sin necesidad de hacer la instrucción ni pasarse un montón de meses soportante la prepotencia y mala educación de oficiales marchosos.



"Este mundo es muy ingrato, me están tratando peor que a Ruiz Mateos, y eso que yo no he engañado a ningún inversionista" (Gadafi)



USA: "El estado de Illinois ha abolido la pena de muerte"
Con tantas guerras es más divertido matar fuera de casa.



"Zapatero está negociando con Gadafi, la ETA y un representante del club de fans de Carmen de Mairena" (Don Jaime Mayor Oreja)



"Yo también tengo problemas con los antibolivarianos drogados. Ya he dado órdenes a la aviación para que estén alerta" (Presidente bolivariano Hugo Chávez)



"A mi quieren matarme a disgustos los mariconzones de Miami, pero les voy a enterrar a todos" (Comandante Fidel en chandal)
"Bombadean hoteles que albergan periodistas en Libia"

Todo un clásico. Bombardear hoteles en donde hay periodistas se ha convertido en algo imprescindible en las guerras. El periodismo es hoy en día una de las profesiones más arriesgadas, tanto que ríase usted de los mineros o de los percebeiros. Pero debemos excluir a los periodistas de la prensa rosa. Esos angelitos resabiados sólo se arriesgan a que les de una bofetada la Pantoja o a recibir un puñetazo de un futbolista cabreado, a que les rompan la cámara o la nariz, a que les den una patada en los huevos... Ser periodista en una guerra es algo muy distinto, es para acojonarse de verdad, aunque te escondas en un hotel.



"Detenido en Francia un etarra que intentó atentar contra Aznar"

¡Pobres imbéciles, ignoran que la mala hierba nunca muere!



"Con el apoyo de la aviación bolivariana de Chávez, a lo mejor gano la guerra" (Gadafi)



"Zapatero pide a Rajoy "que hable con Dios" y ofrezca un plan energético.

Es porque Rajoy le había pedido que ofreciese un plan energético "como Dios manda" En el fondo se trata de una guerra de ironías, no hay que alarmarse. Sólo un español ha conseguido hablar con Dios, y no, no se trata del obispo Munilla ni de Rouco Varela, fue Fernando Trueba que habló con Billy Wilder.



"Los rebeldes dan a Gadafi tres días para que deje el poder y sea perdonado"

Yo le daba una hora y no le perdonaba.



"Roban a unas monjas de Zaragosa 1´5 millones que guardaban en un armario, en su mayor parte en billetes de quinientos"

Es que de los bancos ya no se fia ni Dios, ¿verdad, hermanitas?



"Yo soy más criminal de guerra que ayer pero menos que mañana" (Gadafi)