El tesorito


Marta Yolanda Díaz Duran

“El día que se definirá quién podrá meterle las manos por cuatros años es el próximo 6 de noviembre”.

No es un cantante. Tampoco un actor de telenovelas. Sin duda, no es ella (la tesorito), ni se llama Laura ni su apellido es León. El tesorito es el objeto del deseo de la mayoría de quienes quieren llegar al ejercicio del poder. El tesorito está constituido por dos elementos con un solo objetivo: hacer sentir (que no es lo mismo que ser) a quien lo posee que es una persona valiosa, indispensable y admirada. Alguien capaz de decidir por el resto y superior a los demás. ¡Y ay de aquel que se atreve a contradecirlo o a gritar a los cuatro vientos: el emperador va desnudo! Aquel que le recuerda la verdad: que todo su mundo es una mentira.

Creen que la parte más importante del ansiado bien, la parte tangible, la van a encontrar en las arcas públicas. Esa especie de agujeros negros terrestres en los cuales todo el dinero que entra desaparece por obra (que no son carreteras) y arte de magia (ahora los ve, ahora no los ve: ni los billetes, ni la seguridad, ni la justicia, ni la educación, ni la salud, ni los puentes…) de los gobernantes que los administran. ¿O los reparten? ¿Entre quiénes? Arcas que son alimentadas con fondos privados que fueron expoliados a sus legítimos dueños, a los creadores de riqueza.

Según mi parecer, la urgencia (que, por cierto, nunca es satisfecha) de ser adulado es el segundo componente del tesorito, junto con la creencia de que son ellos quienes mandan. Un factor necesario para mantener la ilusión de una alta autoestima en quienes usurpan el lugar del mandante, siendo ellos simples mandatarios. Un peligroso delirio de quien en su interior sabe que es todo lo contrario. Podemos evitar el juicio de los otros, pero nunca el juicio propio.

La ironía es que al final ni siquiera van a encontrar lo que verdaderamente buscan, como lo busca todo ser humano: el placer de ser una persona digna de admiración y orgullosa de sus logros legítimos. Terminan rodeados de personas como ellos (los pares se atraen y se relacionan entres sí), en una constante negación de la realidad, sin confiar en nadie, sabiendo que la mayoría de quienes los rodean lo hacen por un interés mezquino y que en cualquier momento los van a traicionar.

Por estas fechas en Guatemala dos facciones se pelean por quedarse con el tesorito. El día que se definirá quién podrá meterle las manos por cuatros años es el próximo 6 de noviembre.

El grupo que se considera ganador ya no utiliza un mapa para encontrar el tesorito… o abrirlo. La nueva moda es la llave secreta. ¿Por qué secreta? ¡Quién sabe! Tal vez Ali Baba podría descifrar el misterio. Mientras, los miembros de la otra pandilla, en especial su líder, ya no saben ni qué ofrecer con tal de que los favorecidos sean ellos.

En fin, a nosotros, los responsables de llenar los cofres que contienen el tesorito, no nos queda más que observar… por el momento. Luego, debemos cerrar las arcas de una vez por todas. Y alejarlas lo más posible de los piratas.

Artículo publicado el el diario guatemalteco "Siglo 21" el día lunes 31 de octubre 2011.

Fiambre


Luis Figueroa

Pongo a sus detractores en dos cajones.

El fiambre es mi plato chapín favorito. A grandes rasgos es una combinación compleja de vegetales, carnes, embutidos y conservas cuyo elemento unificador es un caldillo.


El que hacemos en casa es la receta de mi madre que, a su vez viene de la receta de mi abuela y de mi bisabuela paternas; a cuyas manos llegó por las de la hermana de mi bisabuelo, que la obtuvo de su madre.
No hay una sola receta de fiambre porque cada familia tiene la suya; y aunque dos recetas vengan de una misma, ambas serán distintas porque cada quien le da su sazón y cada quien le quita, o le pone ingredientes a su gusto. En mi familia, por ejemplo, aunque los fiambres de mi abuela, Frances y de mi tía Baby venían del de mi bisabuela, Adela; el primero tendía a ser dulzón y el segundo tendía a ser ácido. Y a mí me gusta ligeramente endulzado con miel de abejas por el toque de madera que le da la miel.


Hay cuatro tipos básicos de fiambre: verde, blanco, rojo y rosado; y el que hacemos en casa es de este último tipo. La clave, sin embargo, es que sin importar qué receta se haga, el resultado final sea armonioso y balanceado.
Por mucho, el fiambre es el plato más extraordinario y magnífico de la cocina chapina; pero tiene sus detractores que pongo en dos cajones: el de los melindrosos, del cual no vale la pena ocuparse, y el de los que han tenido una mala experiencia con él, principalmente porque han probado alguno que, en vez de ser una combinación armoniosa y balanceada, ha sido una mezcla pretenciosa, o miserable.


Su preparación consume mucho tiempo: un día para picar y cocer las verduras, otro para las carnes, otro para mezclar el caldillo y todos los ingredientes de modo que el fiambre se curta, y otro para consumirlo. Mañana empezaremos a hacer el de la casa; y a mí me gusta comerlo acompañado con pan francés de horno de leña y cerveza.


Este es un plato que se come en familia y compartido. En la ciudad es difícil notarlo; pero en los pueblos es muy evidente. A lo largo de la mañana del 1 de noviembre, platos van y platos vienen. También, a la casa donde se hace el fiambre llegan familiares y amigos a comer. Los invitados –y los invitados de los invitados– suelen llevar algo de su propio fiambre, o bien, a veces llevan “cabeceras”: dulces de ayote, o de jocotes. De ahí los versos que los niños chapines solían recitar durante la celebración guatemalteca de lo que en el Norte se conoce como “Halloween”: Ángeles somos/ del cielo venimos/ cabecera pedimos.

www.luisfi61.com


Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periódico", el día viernes 28 de octubre 2011.

Devolución del IVA


Ramón Parellada

La principal razón de la quiebra de muchas empresas se debe a problemas en su flujo de caja y no a que temporalmente tenga pérdidas. Un grave problema que tienen, en particular quienes más exportan, es la devolución del IVA (Impuesto al Valor Agregado). La no devolución de este impuesto pone en riesgo de cierre a muchas empresas productivas del país.

Sin flujo de caja no pueden continuar las operaciones de la empresa. No se puede pagar a los proveedores ni a los trabajadores, quienes buscarán otro trabajo. Pero no es así de sencillo, pues encontrar trabajo hoy en día es un viacrucis para quien lo busca. La empresa a la que el gobierno le debe el IVA que le debe devolver, primero buscará financiamiento bancario aunque su operación se encarezca. Esta es una forma en que perdemos competitividad. Pero llega un punto en que el financiamiento se acaba y las operaciones no pueden continuar por falta de capital de trabajo para pagar a proveedores, intereses y sobre todo a los trabajadores.

Sin analizar la conveniencia o no del IVA, tal como está la ley, implica que el Gobierno debe devolverlo a los exportadores de inmediato. ¿Por qué debe el Gobierno devolver parte del IVA que las empresas exportadoras reclaman? Porque el IVA es un impuesto al consumo interno que se cobra al valor agregado y no al consumidor del exterior. Veamos un ejemplo.

Imaginémonos a una empresa de manufactura de algún producto industrial en la que el 50% de sus ventas son al exterior. Pues bien, la empresa paga IVA por todas sus materias primas al importarlas, paga IVA por todos los servicios locales que contrata, por su maquinaria, repuestos, servicios y, en resumen, paga IVA por todo lo que necesite para la producción de su producto.

Dado que exporta el 50%, entonces cobrará IVA por lo que vende localmente pero no por lo que exporta. Si los costos totales de la empresa son mayores al 50% de sus ingresos totales, empezará a pagar más IVA que el que cobra y esa porción de IVA le debe ser devuelta porque no recibe IVA por lo que exporta. A este IVA por devolver se le llama Crédito Fiscal. El gobierno tiene que devolver este crédito fiscal a la empresa que lo generó.

Pero resulta que la devolución no es inmediata. Debería ser devuelto al haberse generado. También debería poderse rebajar con otros impuestos que la empresa tuviera que pagar al Gobierno. Pero esto no es así.

El proceso de devolución de IVA es lento y engorroso, y pareciera que uno está pidiendo un favor al solicitar la devolución, cuando lo que se solicita corresponde por hecho y derecho al contribuyente que generó este crédito fiscal.

Para que tengan una idea, al momento de escribir este artículo se le adeuda a los exportadores de café aproximadamente Q450 millones, y a los de cardamomo, unos Q150 millones. El monto adeudado a otras industrias no lo tengo a la mano, pero sé que es un calvario lo que sufren y pagan para lograr su devolución. Los productores agrícolas de exportación son los más afectados porque se exporta casi el 100% del producto y por lo tanto el crédito fiscal es por todo lo que se exporta, ya que en los ingresos de los exportadores debido a sus ventas al exterior no se cobra el IVA.

La SAT (Superintendencia de Administración Tributaria) es la encargada de dar trámite a estas devoluciones. No tiene prisa en hacerlo, pese a que por ley deben efectuarlo. Ese dinero a devolver no corresponde al Gobierno sino a las empresas que generaron ese crédito fiscal y es ilegal y dañina para el país esa retención. Ellos saben que deben apurar este tema. ¿Por qué no lo hacen?

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día jueves 27 de octubre 2011.

El que a hierro mata


JORGE JACOBS A.

La semana pasada las noticias internacionales estuvieron centradas en el Magrev africano, con la muerte de Muamar el Gadafi y el consiguiente final de la guerra civil en Libia y las elecciones en Túnez. El final de toda una era no pudo pasar desapercibido a nivel mundial. Gadafi terminó como era de esperarse que terminara, vapuleado por algunos de aquellos a quienes durante más de 40 años aterrorizó. Si bien es cierto quizá nunca sepamos a ciencia cierta los detalles de los últimos minutos de vida del exdictador,

lo cierto es que muy probablemente murió linchado por una turba de los “rebeldes” que pelearon durante ocho meses para sacarlo del poder, con la ayuda de la Otán. En uno de los videos que circularon por internet aparentemente se le ve pidiendo clemencia ante sus captores. Sin embargo, aunque no se justifica, es comprensible que la turba sacara 42 años de resentimientos contra quien los gobernó con mano dura e implacable.

En Gadafi tenemos una nueva lección, de las que lamentablemente la gente rápidamente olvida, de que el poder se acaba tarde o temprano, y quienes abusan de él, muy probablemente lo pararán pagando caro. Al final, siempre se cumple el dicho de la sabiduría popular: “no hay mal que dure cien años ni enfermo que lo aguante”. En este caso, el pueblo libio lo aguantó 42 años, pero al final se reveló.

Lo irónico del asunto es que, según cuentan algunos de sus allegados, hasta los últimos momentos Gadafi no se explicaba por qué los libios lo odiaban y luchaban contra su gobierno. Obviamente, 42 años de poder absoluto no solo lo corrompieron absolutamente, sino que, además, lo cegaron.

Solo para que se den una idea de lo que realmente representa el ejercicio del poder a los dictadores, según algunas notas investigativas publicadas esta semana, la fortuna “personal” de Gadafi y su familia en el extranjero podría llegar a los US$200 millardos. Para efectos de comparación, las personas más “ricas” del mundo —por medios lícitos, por lo menos— han acumulado fortunas cercanas a los US$50 millardos. Es decir, Gadafi, durante su dictadura, se robó más de cuatro veces lo que los mejores empresarios e inversionistas del mundo han podido producir. Y todo eso mientras los libios pasaban miserias.

Y de allí todavía se extrañaba Gadafi que no lo quisieran. ¿A qué nivel de megalomanía puede llegar una persona para creer que después de pasearse en la vida de varios millones de personas, estos todavía le deberían estar infinitamente agradecidos?

Al final, ni Gadafi ni sus hijos se quedaron con el botín, aunque sí lo usufructuaron varias décadas. Luego de tanto año de supuestas glorias, tuvieron un final sangriento y pasarán a la historia como un mal recuerdo de un pueblo oprimido.

¿De qué tamaño serán las fortunas robadas por los dictadores que todavía quedan por estos lares?

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 27 de octubre 2011.

La tolerancia religiosa


Carroll Ríos de Rodríguez

Los musulmanes superaron en número a los cristianos hasta el Siglo XII, aunque años antes ciertos gobernantes discriminaron a los cristianos.

La muerte de Muamar Gaddafi fue la noticia más impactante en estos días. Aunque expresan descontento por la cruda ejecución del flamante dictador, los noticieros y las redes sociales celebran la “primavera árabe”, el amanecer de la libertad y la democracia para esta región. Los libios respiran tras 42 años de represión. Lucieron una nueva bandera y un nuevo himno nacional durante la ceremonia el pasado domingo, mientras el presidente del Consejo Nacional de Transición, Mustafá Abdeljalil, dijo que su país adoptará como ley esencial la ley islámica o sharía.

De este lado del mundo, entendemos el rechazo a la tiranía y el ansia de libertad, pero desconocemos o tememos la sharía. El descamino de la llamada Revolución de 2011 en Egipto confirma que deponer al dictador no garantiza la paz.

Los enfrentamientos religiosos entre egipcios han escalado este año. En Año Nuevo, una bomba estalló en una iglesia en Alejandría y mató a 21 personas; en marzo, hubo confrontaciones en El Cairo; en mayo, más pugnas e iglesias quemadas. Discípulos de San Marcos, los coptos y otros cristianos habitan el país desde el Siglo II: no son extranjeros. Los musulmanes superaron en número a los cristianos hasta el Siglo XII, aunque años antes ciertos gobernantes discriminaron a los cristianos. Los aproximadamente 10 millones de coptos egipcios constituyen la minoría religiosa más grande en la región.

La reciente violencia provocó pacíficas manifestaciones cristianas, dominadas por crucifijos. El 9 de octubre, el Ejército agredió a los manifestantes, disparándoles con armas de fuego y atropellándolos con tanques. Murieron 27 coptos y 3 soldados, y 329 personas más resultaron heridas. Observadores oculares calificaron el hecho de genocidio. Diez días más tarde, emigrantes egipcios manifestaron en Washington, DC, pidiéndole al Gobierno de Estados Unidos que se pronuncie a favor de la tolerancia religiosa.

En solidaridad, las misas católicas del domingo 16 de octubre se ofrecieron por las almas de los difuntos y la paz. “Estamos unidos, con la oración y el ayuno, a todos los cristianos…para que el Señor le dé paz a nuestro amado Egipto”, declaró el cardenal Antonios Naguib, patriarca de los coptos católicos. El cardenal Naguib teme un retorno a la práctica de tolerar como “infieles protegidos” a los no musulmanes, sólo si pagan un impuesto adicional o jizya. Su temor es fundado. El jeque salafita Adel el-Ghihadi confirma que varios líderes políticos ambicionan la islamización de Egipto, y sentencia que: “Quien quiere vivir en un país de mayoría musulmana, debe aceptar sus leyes. O paga el tributo o se hace musulmán o se le mata”.

Los cristianos de Libia, Siria e Iraq podrían enfrentar semejante pesadilla. En A Lonely Minority, Edward Wakin nos ruega que nos opongamos a la tiranía donde sea que se produzca, antes de que “se rompan vidrios e íconos y se fragmenten las familias…Etiquetar (la tiranía) a tiempo es un antídoto al peligro de las sensibilidades embotadas de nuestra era”. La oración es también un arma poderosa.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día miércoles 26 de octubre 2011.