¿Y si tuviéramos qué celebrar?


Luis Figueroa



El subsuelo para los dueños de la tierra.

Mientras que los anacrónicos celebraban el Día de la Raza, unos celebraban el de la hispanidad y otros el de la resistencia étnica. Y, ¿cuál era el eje de los que festejaban la tercera conmemoración? La consabida caminata que estorba el tránsito en la ciudad de Guatemala y las cantaletas de siempre: “No al neoliberalismo y no a la explotación minera, entre otras”.


Cantaletas y todo, comparto dos de aquellas con la dirigencia indígena. Como libertario, comparto sus objeciones contra el neoliberalismo. Un neoliberal favorece los tratados de comercio como el DR-CAFTA; pero un libertario prefiere la eliminación unilateral de aduanas. Un neoliberal favorece la dolarización; pero un libertario prefiere la libre elección de monedas. Un neoliberal favorece las privatizaciones monopólicas de empresas estatales; pero un libertario prefiere la desmonopolización y la liberalización del mercado. Al neoliberal le entusiasma el flat tax; pero el libertario prefiere el poll tax. Un neoliberal propondría eliminar las exenciones del ISR; pero un libertario eliminaría ese impuesto a los rendimientos del capital. Un neoliberal sigue las directrices del FMI; mientras que un libertario cerraría aquella organización.


Con respecto de la minería, estoy de acuerdo con la consigna; pero con un caveat: Yo diría que “No a la minería estatizada”. Lo ideal, diría yo, es que en lugar de que el Estado fuera dueño del subsuelo y de sus productos, los propietarios del suelo fueran propietarios de lo que hay debajo de él.


Para desgracia de los más pobres, la legislación guatemalteca refleja la tradición colectivista y estatista de las leyes coloniales y privó de la propiedad del subsuelo y de sus productos, a los dueños del suelo. Como consecuencia de ello hay un divorcio y un abismo profundo entre los intereses de los políticos socialistas y sus funcionarios, y los de quienes deberían enriquecerse con el oro, el petróleo, la plata y otras maravillas que hay bajo sus propiedades.

Muchos de los problemas de la pobreza, y ciertamente que los problemas de conflictividad, se resolverían si, por medio de títulos de usufructo, a la gente se le pudiera garantizar su derecho a lo que hay en el subsuelo. Así, el oro y el petróleo, por ejemplo, no serían de quienes controlan el Estado, ni de las transnacionales, sino de la gente. Y la gente decidiría si vende su derecho, o cede su control, o no.


Así, sí tendríamos qué celebrar. www.luisfi61.com


Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periódico", el día viernes 14 de octubre 2011.

Pérez y Baldizón (2)


Karen Cancinos

Hay más diferencias que similitudes entre estos dos. Sus partidos, por ejemplo. Démosles un vistazo.

No pretendo recoger en unas líneas el clima de opinión actual, pero me parece que desde el pasado 11 de septiembre he escuchado demasiadas veces, parafraseada, la frase que Mario Vargas Llosa hizo famosa cuando se planteó la disyuntiva de escoger entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori en su natal Perú: “Es como elegir entre cáncer terminal o sida”. Columnistas y ciudadanos han equiparado a los candidatos Pérez y Baldizón a un cúmulo de células enloquecidas o a un virus maligno. Y no es que el uno no esté rodeado de impresentables tránsfugas, o que el otro no sea un demagogo indecente. Pero eso decidió la mayoría, ¿no? No es coherente sacralizar las bondades de la democracia y luego sollozar porque no nos gustan sus resultados. Como si el método democrático garantizara la selección de los mejores.

Lo que soy yo, no desfallezco por estos señores. Pero de ahí a ponerme a gimotear que “no tengo opciones” tampoco, pues se trata de si puedo encontrar en lo que representan algo que pueda compartir, no de si me simpatizan o me desagradan. No tengo motivo para desearles el mal (a ellos ni a nadie), pero debo decir que respeto a una persona cuyo actuar sea predecible. En asuntos de conducción gubernamental, un populachero sonriente que puede salir con cualquier cosa, abrazar cualquier causa, aliarse con todos y con ninguno, me parece sumamente peligroso.

Ya que debo decidirme para votar por uno de los dos, pues es lo que hay, he considerado cuatro criterios para afirmar con solvencia ya sea que estos personajes son dos expresiones de la misma cosa o, por el contrario, que representan opciones más o menos excluyentes entre sí. Estos criterios son: bancada congresal y equipo de gobierno; partidos políticos; candidatas a la vice presidencia, y trayectoria de cada uno (qué han hecho en sus vidas, no qué se espera que hagan en el futuro, o qué es lo que dicen que harán como presidentes, de ganar la contienda).

La semana pasada exploré el primer criterio, el de sus respectivas bancadas electas al Congreso. Hoy repasaré el segundo, el que se refiere a sus respectivos partidos, y para eso me centraré en el nombre de sus agrupaciones políticas. Si ha leído hasta aquí, por favor termine el texto antes de tacharme de frívola, pues no es este un análisis caprichoso. Parto de la idea de que cómo nombra uno las cosas dice más de uno que de estas.

Veamos. Uno de los partidos en contienda se llama Patriota. No está mal; de hecho, es un buen nombre para una agrupación política. El patriotismo (no el nacionalismo) es una cualidad que admiro en mis conciudadanos y que intento reforzar en mi vida cívica. Me molesta que se vitupere y denigre a Guatemala, sobre todo si quienes lo hacen nacieron aquí y todo lo que aman está también en esta tierra.

El otro partido se llama Libertad Democrática Renovada. Vaya usted a saber qué es eso. Para mí que el fundador de esa agrupación (de apenas un par de años de existencia) no tiene la más peregrina idea de qué es libertad, y por eso piensa que se la puede adjetivar como democrática. En cuanto a lo de renovada, solo él sabrá a qué se refiere. Supongo que quería formar el acrónimo LIDER a toda costa. ¿Así pensará alcanzar el poder también o, peor aún, ejercerlo, retorciendo lo que sea menester? Mala cosa.


“Vicepresidentas”, una introducción


Estuardo Zapeta

Ya sea que estén en el poder, o contra en oposición, sus roles serán determinantes para la gobernabilidad del país.

Veo a “Roxana, Raquel y Sandra” como las tres mujeres que serán determinantes en el siguiente gobierno, sea que estén en el poder, o contra en oposición, sus roles serán determinantes para la gobernabilidad del país.

Imagínese este cuadro: El binomio Pérez – Baldetti es electo para gobernar, llega el 14, asumen el poder, y meses dentro de ese ejercicio, el presidente Otto Pérez Molina debe renunciar, ya por salud, ya por presión, ya porque la cosa no es como él se la imaginó, ya porque los grupos de presión se mueven de manera tal que nunca perdonarían que un “chafa” gobierne y su sola razón de vivir es destronarlo para poner a los propios de esos grupos.

En ese cuadro asumiría Roxana el poder. ¿Cómo sería un gobierno con ella al frente? ¿asumiría o renunciaría por solidaridad? ¿ejercería el poder más allá de las funciones que la Constitución le ordena? ¿sería más “militar” que el depuesto o “renunciado” presidente? ¿serían la tiranía y la intolerancia sus características?

El segundo cuadro tiene que ver con Raquel, una mujer sólo con experiencia de “primera dama”. De hecho, una observación rápida de la publicidad de Baldizón refleja casi una invisibilización voluntariosa de ella, ya que no aparece. Pero igual, de ganar él la presidencia ella sería la “segunda de a bordo” con todos los privilegios y responsabilidades que dicho cargo le confiere, pero con un rol mucho más consistente más allá del de “primera dama”. Ella, a diferencia de Baldetti, ya conoce el poder desde muy cerca.

Qué pasaría, pregunto, si por alguna razón Baldizón es incapacitado de ejercer la presidencia a pocos meses de tomar el control del Ejecutivo. Cómo sería un gobierno de “doña Raquel”, cuáles serían las características de sus políticas públicas, o seguiría el “estiluchis” de universitaria inconforme con nostalgia rezagada alzando el clavel rojo, la hoz y el martillo. Pregunto también quiénes serían los asesores ¿Alfonso Portillo? A quien ella jamás permitiría extraditar.

Veamos también el caso inverso: las vicepresidenciables renuncian. Quién asumiría la Vicepresidencia de Roxana. ¿Otra mujer? ¿un hombre militar? ¿un “empresario”? ¿un desconocido? ¿una ama de casa? ¿una académica? ¿a quién llamaría un ya presidente Otto Pérez sin Vicepresidenta?

Y si “doña Raquel” renuncia, igual, quién asumiría ese puesto para hacer binomio con el presidente Manuel Baldizón. Un Mario Estrada con bastantes diputados y alianzas en el Congreso. Podría, pregunto, ser Sandra después de recias negociaciones en el Parlamento.

Ese cuadro, el de una “doña Raquel” presionada a renunciar para dejar el espacio a Sandra ya sin restricciones, es uno digno de analizar.

En el caso del Patriota, de ganar, quién gobernaría ¿Otto o Roxana? En el caso de Líder ¿es “doña Raquel” el pase de Sandra de regreso al poder?

Preguntas difíciles de responder. ¿Alguien se atreve? Al final, es sólo una hipótesis de los “juegos de poder”.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día viernes 14 de octubre 2011.

Inmaculada corrupción


JORGE JACOBS A.

Como en Guatemala siempre la realidad supera con creces la más increíble ficción que algún escritor se pueda imaginar, ahora resulta que los corruptos se pueden salir con la suya, sin temor a que les cuenten las costillas y vayan a tener que pagar sus robos, gracias a una sentencia de un tribunal que dice que ningún ciudadano, ni siquiera los diputados, pueden pedirles cuentas de sus fechorías, sino solo el Ministerio Público y la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH).


Aunque usted no lo crea, este es un caso verídico del cual, de hecho, ayer se llevó a cabo una vista pública en la Corte de Constitucionalidad para dilucidar si los ciudadanos tenemos el “privilegio” de poder perseguir legalmente a los funcionarios corruptos que se roban el dinero de los tributarios.

El caso en cuestión es un amparo presentado por la diputada Nineth Montenegro, ante el desvío ilegal de más de Q100 millones del Ministerio de Educación hacia los programas de Mi Familia Progresa. A la diputada se le concedió el amparo provisional, luego se emitió la sentencia de culpabilidad contra los funcionarios responsables de las transferencias ilegales, pero luego otro juzgado detuvo el amparo argumentando que la diputada no puede presentarlo, porque no es “parte interesada”.

Indistintamente de los vericuetos legalistas que están siendo discutidos actualmente en este caso, a mí me preocupa sobremanera que funcionarios corruptos se escuden en esos vericuetos para escapar de las garras de la justicia. Me preocupa, angustia y molesta todavía más que un tribunal no solo preste atención, sino que dictamine a favor de los corruptos utilizando esos argumentos.

Y lo que más me encoleriza es que no solo es tan difícil que en Guatemala alguien se tome la molestia de seguirle las huellas a los corruptos, sino que ahora resulta que nadie pueda iniciar acciones legales en su contra, ni siquiera un diputado que constitucionalmente tiene la obligación de contarles las costillas a los funcionarios públicos sobre cómo se gastan el dinero de los tributarios.

Eso simplemente es inadmisible. Si a los funcionarios corruptos solo los puede enjuiciar el Ministerio Público y la PDH, demos por sentado que en Guatemala nunca se va a perseguir a los corruptos, y los tributarios tendremos que resignarnos a contemplar impotentemente cómo los criminales que por el momento detentan el poder se apropian impunemente de nuestros recursos.

Tenemos todavía alguna esperanza de que los magistrados de la Corte de Constitucionalidad no vayan a legitimar esta atrocidad, ya que hacerlo sería darle el tiro de gracia al ínfimo estado de Derecho que todavía queda en nuestro país. Si lo hacen, Guatemala se convertirá, oficialmente, en la primera dictadura de la corrupción —todas las dictaduras son corruptas, pero esta lo sería “legalmente”—.

Le recomiendo que le siga la pista a este caso, el cual la Corte de Constitucionalidad debe resolver en las próximas semanas o meses. Su futuro está en la balanza.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 13 de octubre 2011.


¿Cómo recuperar las carreteras?


Ramón Parellada

Las carreteras de Guatemala están en muy mal estado. El deterioro es obvio y les están costando muchísimo dinero y tiempo a los usuarios. El Gobierno carece de recursos para ponerlas a punto como debe ser. ¿Qué hacer?

Hay una carretera que ha funcionado bien desde su origen y es la autopista que se maneja privadamente por la empresa que la construyó. Se trata de la autopista entre Palín y Escuintla. Es amplia, constantemente se le da mantenimiento y es funcional todo el tiempo.

Esta autopista es un ejemplo de una carretera privada que funciona mucho mejor que las carreteras públicas. Si bien es cierto que esta carretera no tuvo su inversión totalmente privada, nada nos impide liberar al gobierno de esta función y que sean los individuos y las empresas quienes inviertan en las carreteras del país arreglando la destruida infraestructura que tenemos en estos momentos.

Las ventajas para el Gobierno son obvias. No tiene que destinar sus recursos para arreglar las carreteras, con lo que hay una presión menor en el gasto y por consiguiente se puede reducir el presupuesto general de la nación. Por esta razón tampoco tendrá que buscar más impuestos para financiar las carreteras.

Las ventajas para el usuario también son obvias. Tendrá carreteras más seguras, de mejor calidad y estado de mantenimiento y con menos congestionamiento. Además, pagará menos impuestos y su pago de peaje será usado proporcional al uso que haga de la carretera. Sus impuestos no servirán para financiar una carretera que nunca utilizará.

Por último, las ventajas para el país se resumen en que en poco tiempo Guatemala recuperaría sus carreteras y con ello reduciría su costo de traslado de personas y bienes de un lugar a otro dentro del país. Tal como está la situación en este momento, las pérdidas de todo tipo, empezando por las vidas de los usuarios por accidentes debido al mal estado de las carreteras, tiempo perdido en esperas por congestionamientos o porque no hay paso y dinero en repuestos para los vehículos, son enormes.

No sólo se debe permitir que empresas en lo privado puedan hacerse cargo de las carreteras sino también construir y administrar el aeropuerto y los puertos marítimos.

El CEES (Centro de Estudios Económico-sociales) ha estudiado ampliamente el tema y en varias discusiones entre sus directores se considera que para lograr que esto se haga realidad se necesita del Gobierno las siguientes acciones:

En primer lugar, desregular el sistema para que cualquier persona o empresa en lo privado pueda invertir y construir además de administrar cualquier carretera (incluso puentes y túneles), aeropuertos y puertos marítimos.

En segundo lugar, eliminar cualquier ley que impida o prohíba que lo anterior pueda hacerse por cualquier persona o empresa.

Asegurar a los inversionistas que las reglas del juego no se cambiarán una vez se realice la inversión. Se necesita seguridad jurídica en el corto y largo plazo para que esto pueda comenzar de inmediato. Ya me imagino la cantidad de inversiones de capitales guatemaltecos que están en el extranjero retornando al país para invertirse en infraestructura. También serán muy apreciados y bienvenidos los capitales extranjeros.

Dado que el impuesto a la distribución del petróleo y derivados, al igual que cualquier otro impuesto que afecte el transporte y las comunicaciones y que tienen como objetivo destinarse a la construcción y mantenimiento de carreteras e infraestructura deben abolirse. No serán necesarios, pues el usuario pagará peaje o una tarifa por los servicios de carreteras e infraestructura que utilice.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "siglo 21", el día jueves 13 de octubre 2011.