“Abandonados en Guatemala”


Luis Figueroa



Los políticos castigaron a los niños.

Ayer se estrenó un documental titulado Abandonados en Guatemala. Si te indigna esa canallada de la Ley Antiadopciones, no te lo pierdas en http://tinyurl.com/4xtvhqc


Hace unos años, cerca de 5 mil niños abandonados, en Guatemala, eran adoptados por familias amorosas alrededor del mundo; luego, en 2007, Guatemala canceló las adopciones internacionales y condenó a miles de niños no deseados a vivir en orfanatos estatales, o en las calles. ¿Por qué las canceló Guatemala? ¿Qué tuvo que ver la Unicef? Reason.TV estuvo aquí para averiguarlo.La Ley Antiadopciones les trasladó el costo de aquellas a los tributarios, a quienes los promotores de la ley les mintieron diciendo que serían gratuitas. Creó un monopolio y un cuello de botella. La ley y sus patrocinadores satanizaron las adopciones internacionales y sentenciaron a muchos niños a continuar sin familias indefinidamente; y condenaron a muchas mujeres a no tener más opción que el aborto frente a embarazos no deseados.


El monopolio de las adopciones fue creado porque se dispuso que el sistema descentralizado era controlado por mafias. En aquel sistema los notarios hacían los trámites de adopciones; y estas eran aprobadas por jueces y supervisadas por la Procuraduría General de la Nación. El énfasis de las mafias fue puesto en el componente notarial y el tema de los políticos y funcionarios involucrados quedó en el olvido.


Si es cierto que había robos de niños, falsificaciones de documentos y otras actividades delictivas, ¿por qué es que los notarios, políticos y funcionarios que firmaban aquellos documentos y aprobaban aquellos trámites no son perseguidos por la ley, ni están en prisión? ¿Por qué, en vez de perseguir a los delincuentes, los políticos castigaron a los niños? Parte de la respuesta es que, en enero pasado, la fiscalía descubrió una red de adopciones ilegales en la que participaba el hermano de una diputada del partido oficial.La ley dejó a miles de niños sin esperanza; nunca acabó con las mafias; contribuyó a la impunidad; dejó a muchas mujeres sin más opción que el aborto, o el abandono; les pasó el costo de las adopciones a los tributarios y ¿tutti contenti? No. Estoy seguro de que hay montón de funcionarios y oenegeros que tienen muchas pesadillas cuando piensan en las cifras de abortos y en los niños que en vez de pasar la Navidad con una familia, la pasarán, otra vez, en un orfanato. Esta columna se la dedico a Armandito y a sus “hermanos”. www.luisfi61.com


Artículo publicado en el diario guatemalteco 'El Periódico", el día viernes 07 de octubre 2011.

Pérez y Baldizón (1)


Karen Cancinos

Los asociados: quiénes están con quién.

Propongo que demos un vistazo a los aliados de Otto Pérez y de Manuel Baldizón. Eso es tan o más importante que diseccionar a los candidatos mismos, por aquello de que si me dejas saber con quién te asocias, sabré en gran medida quién eres.

A primera vista, pareciera que no existen diferencias significativas entre ambos. Que los dos son “de derecha” afirman. Ya quisiera yo. Que los dos representan intereses de “oligarquías capitalistas”, nomás que uno “de la tradicional”, el otro “de la emergente”. Palmotearía yo de gusto si ambos supieran las bondades de los mercados abiertos, aunque concedo que Baldizón sí es oligarca, en tanto gestor de intereses sectarios inconfesables. Se las arregló para especializarse en eso en menos de diez años, al tiempo que era diputado, cuidaba a su joven familia, participaba en la administración de los negocios de sus parientes, cursaba maestrías en el extranjero, culminaba doctorados, dirigía campañas políticas y fundaba su propio partido. Ajá.

Sin embargo, las similitudes entre ambos terminan en el Congreso. Me explico. La catadura de algunos de los diputados electos de la bancada del PP es bien conocida: buena parte del FRG fue a recalar allí y, de esa manera un Crespo, un Saravia, unos hermanos Quej, unos hermanos Arévalo, y otros, siguen bien apoltronados en unas curules que han envilecido a fuerza de politiquería tránsfuga. Por su parte, los diputados electos de LIDER, con la excepción de uno o dos novatos, vienen de las filas de la UNE o de la GANA. Qué mescolanza indecente, en verdad.

La menguada talla de muchos de sus diputados electos es la similitud entre Pérez y Baldizón. No es insignificante, pero está limitada al Legislativo. Veamos ahora las diferencias, que las hay, y considerables, comenzando por los aliados de cada candidato.

Con Pérez se han aliado Caballeros y Torrebiarte. Un ex pastor arrogante y bastante desagradable, pero con ideas claras y la cabeza en su sitio, y una ex activista que enarboló la bandera de “gente decente” con licencia, pues ella es precisamente eso. No es que vayan a aportarle a Pérez un tremendo caudal de votos, pero esta reflexión no va por la línea de si el voto es o no endosable, sino por el hecho de que los individuos con los que uno se junta, se asocia o se alía dice más sobre uno que sobre ellos.Poquitos aliados, ¿verdad? Supongo que es ahora cuando a Pérez ha de pesarle el horroroso triunfalismo del que hicieron gala él y sus correligionarios más cercanos. Espero que los resultados del 11 de septiembre pasado les hayan dado una lección de humildad y de filosofía política: nada hay tan veleidoso como la preferencia de las masas, y nada tan engañoso como el entusiasmo de una multitud que se dispersa más rápido de lo que se junta.Ahora, los aliados de Baldizón. Metamos en un mismo saco a Juan Gutiérrez, Sandra Torres, Rigoberta Menchú, Álvaro Arzú, Laura Reyes, la parentela Cerezo Blandón y algunos otros del mismo jaez, como Mario Estrada, el rey del tenis y su ex Zury Ríos (la parte del FRG que se volvió UCN o que sencillamente no se fue con el PP). ¿Qué tienen en común gente tan dispar? El oportunismo más puro y duro. Para todos hay, les ha dicho Baldizón, y ellos no han terminado de escuchar el ofrecimiento de oro y moro para unirse a la “gran cruzada” del petenero funesto.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día viernes 07 de octubre 2011.

Legalizar las drogas


Estuardo Zapeta

Hipócritas: si el vicio es delito, por qué no declaran también delito la glotonería.

Los dos candidatos de “segundo vueltegato” no entienden las premisas –como no entienden muchas cosas— acerca de los argumentos centrales para la despenalización, descriminalización y legalización de las drogas que hoy son consideradas “ilegales.”

He aquí parte de esos errores, y sobre los cuales seguiré insistiendo para terminar con esta guerra sin sentido en la cual Estados Unidos pone los consumidores, las armas, y la “política pública”, los del Sur ponen el producto y nosotros ponemos los muertos. ¡Qué dialpelo!

La guerra contra las drogas que ambos candidatos dicen que llevarán eficientemente, y ganarán, de llegar al poder –ja, ja, ja— está perdida desde su concepción, y la explicación que siempre dan va en la línea de “la Seguridad Estratégica”, mientras que “el problema” de las drogas es eminentemente “económico”.

Pero estos son algunos errores que los “estrategas políticos” están zurrando; perdón, digo susurrando al oído de ambos presidenciables.

Error de política pública: declarar “estado de Sitio” en Guatemala como primer acto de “seguridad” y de lucha contra el narco, y creer que con eso los “narquitos” van a temblar, o por lo menos, junto con Los Zetas, saldrán corriendo del país, y que ellos no comerán, ni dormirán de la gran pena que esa política pública les infunde.

Segundo error: la guerra contra las drogas empujada, forzada, impuesta por los gringos, sólo eleva el valor de la droga, y eso hace atractivo el ingreso de más mafias a las redes del narcotráfico. El atractivo: un producto encarecido, con alta demanda en los USA y con canales de distribución muy bien aceitados en Guatemala. Fijo que cualquiera de los candidatos no le hará ni cosquillas al narcotráfico.

Tercer error: haber declarado al vicio como delito. El vicio no es delito, pero es el político a quien más le conviene que el vicio sea delictivo, por una moral tan falsa como moneda de 35 centavos, y porque, en muchos casos, el político mismo entiende que a más prohibiciones más costo y, entonces, más precio, y por lo tanto él o ella se involucra con fuerza en el negocio, con la ventaja de tener al “Estado” de su lado para declarar “estados de Sitio” cuando se le ronque la gana. Los narquitos necesitan al político, tanto como éste necesita a los narquitos. Es una relación de dependencia, parasitaria diría yo, en la cual uno de los grandes ganadores es el político, porque gana metido en el negocio, gana peleando contra los narquitos (que son en realidad sus aliados) y gana porque se presenta como puro e inmaculado frente a los tontos que creen que el vicio es delito. Hipócritas: si el vicio es delito, por qué no declaran también delito la glotonería.

Cuarto error: aparte de criminalizar al vicioso, también criminalizaron al producto, el cual el vicioso siempre obtendrá, sea legal o extralegalmente, y en ese jugoso negocio, oh sorpresa, siempre encontraremos a funcionarios públicos corruptos.

Conclusión: la solución está en la despenalización, descriminalización y legalización de la producción, distribución, comercio y consumo de drogas.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día viernes 07 de octubre 2011.

Más sobre la mitología minera

Estuardo Zapeta

¿No es interesante que algunos que se pronuncian en contra de la minería, ni siquiera pudieran imaginar su vida si la minería no existiera?

La casa en que viven, los utensilios que emplean para comer, el auto que conducen y el ordenador en que escriben sus artículos, condenándola están a su disposición, gracias, en buena parte, a la actividad minera.

El martes pasado un estudio sobre las operaciones de la Mina Marlin, escrito por Lyuba Zarsky y Leonardo Stanley, miembros del “Instituto de Desarrollo Global y Medio Ambiente” (un nombre de por sí sugestivo, diría yo) mereció un titular, una noticia y una columna de opinión en este matutino. El informe del “Instituto Fraser” sobre la actividad minera en setenta y nueve jurisdicciones, Guatemala incluida, al que me referí hace dos semanas no mereció atención alguna. Eso comprueba uno de mis pronósticos en ese mismo artículo, a saber: que en nuestro país la mentalidad dominante sobre la minería seguirá siendo la mitológica y, por supuesto, contraria.

No he leído el estudio de Zarsky y Stanley, pero llamó mi atención que las breves citas que del mismo hizo Alejandra Marroquín en su columna del pasado martes exhiben la falta de coherencia de sus planteamientos. En efecto, por un lado los autores del estudio recomiendan que se suspendan las operaciones de las minas Marlin y Cerro Blanco, ambas de GoldCorp, y por el otro recomiendan que se reforme la legislación de Guatemala para que se capture una mayor porción de los ingresos de las compañías mineras y que, de las regalías cobradas, se dé mayor participación a las municipalidades locales.

Son incoherentes porque la suspensión que recomiendan (para realizar otra vez evaluaciones ambientales, socio-económicas y hasta de impacto de cambio climático) no está basada en la Ley y, de acuerdo con el informe del Instituto Fraser, Guatemala se encuentra ya en la posición 75 de las 79 jurisdicciones examinadas… Si se adoptaran las recomendaciones de Zarsky y Stanley, ¿qué podríamos esperar como resultado? Muy probablemente, que Guatemala baje a un puesto todavía peor. La legislación podría reformarse y poner una regalía de 15% o lo que quisieran pero, obviamente, los ingresos para el Estado y las municipalidades difícilmente mejorarían: no habría quién los pague.

Creo que muchas personas de buena voluntad no han comprendido que el tema de la minería (como el de la agricultura, la industria petroquímica o la pesca) es un “paquete” y así se analiza tanto por posibles inversores nacionales como extranjeros. El “paquete” incluye: estabilidad política, certeza jurídica, protección del medioambiente, infraestructuras, seguridad personal, mano de obra calificada; transparencia regulatoria y, por supuesto, los costes fiscales y parafiscales. Estos últimos son un “sub-paquete”: ISR, más IVA, más regalías, más tasas, más IGSS, más Irtra, etcétera. Todos esos rubros se listan con su respectivo coste en la columna contigua y así se determina cuánto cuesta el “paquete”. Puede que en la jurisdicción “X” las regalías sean más altas que en la “Y”, pero que en la “Y” las carreteras sean constantemente bloqueadas o las reglas del juego sean inestables o simplemente ignoradas por las autoridades… ¿Saldo final? Mejor la “X”.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día jueves 06 de octubre 2011

Presión social


JORGE JACOBS A.

Aún en la impune Guatemala, cuando la ciudadanía ejerce la suficiente presión, se pueden encontrar visos de justicia. Así lo demuestra el caso del asesinato de la niña de 8 años, Jennifer Castañaza, y su abuela Argentina de Castañaza. Ambas fueron asesinadas por el ahora confeso Jefrey Castañaza, primo de la niña y nieto de señora. Pero el caso probablemente hubiese sido uno más de los 17 asesinatos diarios que quedan sin resolver en Guatemala, de no ser porque saltó a la opinión pública, y de allí a las redes sociales.


Todo empezó hace poco más de un mes, cuando un viernes en la noche, Jefrey, quien vivía en la misma casa que ellas, las asesinó cruelmente a golpes, y se le acusa también de haber violado a la niña. Él huyó esa noche de la casa, en el vehículo de la abuela, luego de haber intentado borrar la evidencia que lo incriminaba. El carro apareció abandonado una semana después. Jefrey estaba desaparecido.

La mamá de la niña, Ana Lorena —quien también había sufrido la muerte violenta de su esposo, cinco años atrás—, se armó de valor y empezó a buscar justicia para su hija y su suegra. Tocó muchas puertas, pero los funcionarios le decían que su caso lo verían después de las elecciones —en noviembre—, aunque sí logró que un tribunal emitiese orden de captura contra el sospechoso.

La semana pasada, Estuardo Zapeta, del programa Contravía en Libertópolis, se enteró del caso y conversó con ella en la radio. La entrevista fue conmovedora e impactó a muchísimas personas. Luego subimos al Internet la orden de captura, así como fotos del prófugo y de la niña y la abuela asesinadas. Casi inmediatamente las mismas se empezaron a propagar por las redes sociales, ya que muchas personas se encargaron de trasladárselas a sus amigos y conocidos. Luego tomaron la historia algunos de los medios impresos, radiales y televisivos, lo que hizo que la noticia se difundiera todavía más lejos y más rápido.

La cobertura que se le dio al tema, en los medios tradicionales, pero especialmente en las redes sociales, creo que fue el factor clave para que Jefrey, este martes, decidiera entregarse a las autoridades.

Ahora empieza todo el proceso en los tribunales, el que esperamos que concluya con una severa condena al acusado, quien ya reconoció ser el autor material de los asesinatos. Si bien es cierto esto no le regresará a la destrozada mamá su niña, es lo mínimo que esperamos para que se haga justicia.

De este caso debemos sacar varias enseñanzas: 1. La presión social puede dar resultados —no están garantizados—. 2. Esta tecnología no es más que una herramienta, algunos la pueden usar para mal, pero otros podemos usarla para el bien. 3. Los vínculos familiares no son suficiente barrera para evitar crímenes.

Le deseo mucha suerte y fortaleza a Ana Lorena, para sostenerse hasta que se llegue a la condena y que se haga justicia.

P.S.: Si quiere escuchar la entrevista original con Ana Lorena, la encuentra en www.libertopolis.com.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 06 de octubre 2011.