Cuando yo fumaba

¡Oh, aquellos tiempos!... Se podía fumar en todas partes: autobuses, trenes, aviones, tiendas, farmacias, ambulatorios, casas de socorro... En las iglesias no, el clero siempre ha llevado la contraria en todo, lo cual me hace sospechar que el día menos pensado van a permitir fumar en misa para incomodar al gobierno.
Cuando yo fumaba, quedaba como muy fino preguntarle a tu vecina de asiento en el tren o en el autobús: "Le molesta el humo?" El 99% de las veces te respondían que no, lo cual te hacía quedar como un caballero y seguir fumando. Te decían que no y eso que había muy pocas mujeres que fumaban. El 1% restante solía ser alguna gorda fea o alguna vieja gruñona.
Cuando yo fumaba - yo empecé a fumar a los 13 o 14 años - ese hábito era lo más normal del mundo. Nadie te asustaba con fantasmas como el cáncer o el tabaquismo, y en calidad fumador ganabas un cierto prestigio entre los chavales de tu pandilla. Te sentías adulto y demoledor como Humphrey Bogart, legendario como el vaquero del Marlboro (que, por cierto, tengo entendido que murió de cáncer) interesante como los actores que fumaban en el escenario y que parecía que nos daban lecciones sobre las más diversas maneras de llevarse el cigarrillo a la boca con elegancia.
Cuando yo era muy joven y fumaba, fumar era un signo de distinción social, un placer, una gozada, una delicia de chorros de humo penetrándote, haciéndote sentirte muy macho, muy guapo, un artista, el rey del mambo, Humphrey Bogart...
Y otra cosa: Cuando yo fumaba el tabaco era más barato.
Y algo para meditar: Resulta más fácil quitarse del tabaco que quitarse a la ETA de encima. (Cuando yo fumaba, creíamos que la ETA sólo mataba a los malos)