Socialismo y pobreza


Luis Figueroa



En 5 años la pobreza en Guatemala subió 2.7 puntos. ¿No te da rabia?

Cuatro años de socialdemocracia, de un régimen corrupto y emparentado con “La primavera revolucionaria”, cuatro años de “Mi familia progresa” y de bolsas solidarias, cuatro años de endeudamiento y de crecimiento presupuestario irresponsables, cuatro años de expoliación, cuatro años de los Colom-Torres/Espada, nos dejan más pobres.


Durante una larga historia de gobiernos mercantilistas y de crecimiento del Estado benefactor, hubo grupos de guatemaltecos que clamaban por un gobierno socialista declarado –y estoy seguro de que hay, por ahí, quienes creen que el régimen que está por concluir, no fue suficiente. Y lo consiguieron, y ya tenemos los resultados de sus políticas: ahora hay más pobres; hay más gente pobre, para ser preciso.


Si algo aprendiéramos de esta experiencia dolorosa es que sería bueno que abandonáramos el romanticismo revolucionario y nos pusiéramos a trabajar. Deberíamos agarrar a sombrerazos a todo aquel que nos recomendara más de lo mismo que nos ha traído hasta acá.


La pobreza, por cierto, es carencia o ausencia de algo que no se tiene; y en el contexto que nos importa –de orden socioeconómico– es la carencia de ciertos bienes y servicios. Bienes y servicios que, normalmente, se pueden obtener si se tiene riqueza: alimentos, ropa, vivienda, servicios de salud y educación, e incluso solaz y esparcimiento. Por donde se lo vea, un opuesto a la pobreza es la riqueza. ¿Por qué es que, entones, llevamos décadas obstaculizando la generación de riqueza? ¿Vamos a seguir lanzando anatemas contra la riqueza y obstaculizándola? ¿Seguiremos oyendo el consejo de los responables del mercantilismo y del Estado benefactor? ¿Seguiremos escuchando los cantos de sirena del socialismo vergonzante, o descarado?


Sin demora sugiero que no. Sugiero que trabajemos en desarrollar un entorno económico que favorezca la inversión y el ahorro; que acabemos con todos los privilegios; que fortalezcamos el sistema de seguridad y justicia; que liberemos a todos los productores (los que lo hacen por cuenta ajena, y los que lo hacen por cuenta propia) de las bolas de acero y los grilletes que cargan desde hace 67 años. ¡Que dentro de 4 años, la noticia no sea que la pobreza total del país subió otro 2.71 por ciento! www.luisfi61.com


Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periódico", el día viernes 18 de noviembre 2011.

Nuestros viejos y sus achaques


Karen Cancinos

Los ancianos deben ser un tesoro familiar, no botín de políticos ni tema de periodistas deficientes.

El martes 15, acepté un periódico regalado en la esquina. Con la pose farisaica de quienes se sienten superiores moralmente, en su portada los editores hacían aparecer como escándalo un hecho. ¿Cuál hecho? ¿Otro asesinato acaso, o un relato de corruptela? No. El escándalo consistía en el dato de que de cada 10 personas que cuidan un anciano, 6 son mujeres. Pobrecitas, sugería la nota, hacen a un lado carreras, trabajos y recreación para dedicarse a atender vejestorios. Conclusión: hace falta más gobierno para que los viejos no estorben a los jóvenes.

Obviamente la redacción del texto no pintaba así las cosas, sino que se refería a la urgente “necesidad de políticas públicas” y “leyes” que “protejan” a los “adultos mayores”, para que así “las féminas” no “posterguen” su auto realización profesional, etcétera. Cuántos eufemismos. Parece que ser políticamente correcto tiene rango de mandamiento en la prensa nacional. También en la mundial.

Ahora bien, ¿es mentira que muchos ancianos son ignorados y considerados como fastidio, sobre todo si están enfermos y necesitan cuidados especiales? Claro que no: hay gente mayor con hijos ingratos y nietos indiferentes. Pero estas situaciones no se solucionan vía legislación demagógica tipo Baldizón, o vía engorde estatal a fuerza de construir asilos públicos. No hay gobernante capaz de convertir un adulto arrogante y desleal a sus viejos, en una persona agradecida.

El que haya ancianos maltratados o abandonados no es un problema político, sino familiar. La dificultad no radica en la “falta de acciones de estado” dirigidas a este segmento poblacional, sino en el número insuficiente de familias sólidas. Con solidez no me refiero a familias idílicas o perfectas, que no las hay, sino a familias en las cuales los débiles son acogidos, no despreciados. Familias en las cuales los que arriban son bienvenidos, no abortados. Familias en las cuales las embarazadas son cuidadas, no señaladas. Familias en las cuales enfermos y ancianos son escuchados y tomados en cuenta, no rechazados o a lo sumo soportados. Familias en las cuales no son temidos el dolor, la enfermedad, la incertidumbre, el deterioro físico y a veces mental, ni la muerte, porque todo eso forma parte de la vida y se asume con naturalidad, sin neurosis ni histerias.

Así que, más que en la “falta de políticas públicas” o la inexistencia de “leyes que protejan” a estos o aquellos, el gran problema social se encuentra en la deserción familiar: hombres que se desentienden de sus obligaciones, mujeres que quieren comportarse como hombres, padres que insisten en resolver la vida de sus hijos adultos irresponsables, e hijos adultos que se desentienden de sus padres ancianos o que asumen su cuidado pero con renuencia.

La vida tiene muchas cosas buenas, comenzando por la familia. Pero todo lo bueno exige dejar de lado ciertas cosas: la propia comodidad, cierto grado de libertad personal. Mi punto es que hay que saber renunciar, sin drama ni lloriqueo, para así elegir la mejor parte. Nuestros viejitos y sus achaques deben ser tesoro familiar, no botín para políticos ni tema para periodistas sin rigor profesional.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día viernes 18 de noviembre 2011.

A José Rubén Zamora


Estuardo Zapeta

Conozco a mi Ejército tanto como graduado de los Cursos de Alta Estrategia...

Estimado Chepe, he leído con mucha atención tu serie de comentarios acerca del Ejército de Guatemala siendo el más reciente el del miércoles (16-XI-2011, págs. 18 y 19), y siento que a la par de lo que expusiste existen otras consideraciones que hoy me atrevo, quizá en mi “simpleza”, a presentarte. Y digo “nuestro”, porque habiendo sido acérrimo antimilitar, como te consta, la vida, la academia y la experiencia me llevaron a comprender aspectos fundamentales de la Institución armada que van más allá de los “grupos de poder” y “los grupos de presión”.
Conozco a mi Ejército tanto como graduado de los Cursos de Alta Estrategia, como en mi voluntariado ya por varios años como Instructor en el área de las Ciencias Sociales, Estrategia e Inteligencia. Por eso, me preocupa que en tus apreciaciones ataques la institucionalidad del Ejército, imperfecto cierto, pero perfectible a partir del sostenimiento puramente Institucional, y de la cada día creciente convicción de que la estabilidad y fortaleza del Ejército son buenas y deseables para Guatemala.
No me aparto de tu valiente labor de denuncia, pero considero ver en tus comentarios un extraño “juego de poder” bajo la metodología maniquea de “exponer a unos para `esconder`, o peor aún, `avanzar` a otros.” Y precisamente de esos son los “juegos” que debemos insistir algunos “militares” deben salir, o sacarlos inmediatamente.
Mi observación-participación me ha llevado a la conclusión de que el Ejército está integrado por mujeres y hombres comprometidos con esta gran nación, al punto de que muchos dieron sus vidas para que vos y yo, Chepe, tengamos hoy la Libertad de criticarlos. Hoy tenemos Libertad de Expresión no porque existamos periodistas, sino porque hubo soldados que defendieron y defienden ese Derecho a pesar de que para ellas y ellos haya sido vedado.
En ese extraño “juego que la gente juega” estás haciendo dos cosas que expongo para tu reflexión: uno, atacás lo más importante del Ejército, o sea su “Institucionalidad”; y, dos, en el juego te llevás “de corbata” vidas, carreras, familias, nombres, reputaciones y limpias trayectorias que tus curiosas “fuentes” adversan. Todavía peor es esa situación de poner a los militares de alta a jugar “política, intrigas, temores y terrores” innecesarios.
Tomo, por supuesto, tu punto acerca de lo que llamás “herederos y mafias”, pero precisamente por ese señalamiento es que enfatizo la “Institucionalidad” como remedio, y no en tu inferencia básica que resumo en “si no hubiese Ejército, entonces no existiesen mafias”.
Entiendo tu visión “conspiracional”, la cual leo entre líneas y considero que alimentan tus comentarios, pero más allá de ese panorama Pinkycerebral, observo que has casi exiliado la posibilidad de una Institución con altas posibilidades de restablecerse, mantener el balance social y demostrar que la Nación guatemalteca es posible.
Qué tal, Chepe, si apoyamos la Institucionalidad del Ejército y valoramos las vidas, las carreras y las familias de los muchos que siendo soldados valoran y defienden las nuestras.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día viernes 18 de noviembre 2011.

La Banca Libre


Ramón Parellada

El pasado 12 de noviembre la Universidad Francisco Marroquín otorgó un doctorado honoris causa en Ciencias Sociales al profesor Lawrence White H. White. Lo considero uno de los expertos más importantes en el tema de La Banca Libre.

El profesor White estudió economía en la Universidad de Harvard y luego hizo sus estudios de maestría y doctorado en la Universidad de California en Los Ángeles.
Sus principales áreas de estudio, investigación y enseñanza son de teoría monetaria, historia económica, historia del pensamiento económico y macroeconomía.
Es profesor de economía en la Universidad de George Mason, donde enseña teoría monetaria, macroeconomía y Dinero y Banca.
Hablar del profesor White sin mencionar la Banca Libre es inevitable. Muchas personas desconocen lo que es la Banca Libre y por ello me permito compartirles una brevísima historia del dinero.
En primer lugar entendamos que el dinero surgió espontáneamente en la sociedad y las personas se dieron cuenta de que existía mucho después, cuando ya lo estaban utilizando. No lo inventó nadie en particular. No fue diseñado deliberadamente ni fue planificado. Este dinero privado evolucionó gracias a la competencia en el mercado llegando al final a escogerse cuál era el que mejor cumplía con su función principal de medio de intercambio. De ahí que luego de experimentar con semillas, pescados, cabezas de ganado, cacao entre los Mayas, diversos metales, los finalistas fueron el oro y la plata.
Con el tiempo, los gobernantes vieron una forma de hacerse de recursos sin tener que persuadir a los ciudadanos. Decidieron que debían controlar el dinero emitiéndolo ellos mismos y prohibiendo que otros lo emitieran. Obviamente al gobierno no le gusta la competencia y se recetaron por la fuerza, claro está, un poder monopólico de la emisión y manejo del dinero.
Más tarde crearon los Bancos Centrales y emitieron una serie de leyes en las que se le prohibía y penalizaba a los ciudadanos poder emitirlo, se obligaba el uso forzoso del dinero estatal y se prohibía utilizar libremente diferentes divisas, las que debían ser controladas por el gobierno y transformadas a monedas locales. Así, los gobernantes le quitaron las opciones a los ciudadanos de poder escoger entre diversas monedas cuál era la mejor para ellos además de que podían hacer lo que quisieran con el dinero estatal y la banca quedó sujeta a una infinidad de controles estatales utilizando dinero estatal. El resultado fue la destrucción del valor de ese dinero, destrucción del ahorro de los ciudadanos, distorsión de precios, transferencias injustas de riqueza y finalmente un descalabro total de la economía del país.
En un sistema de Banca libre no hay Banco Central que regule a los bancos que por ley deben pertenecer al sistema. Los bancos privados que mejor sirven al consumidor son los que sobreviven, la mejor moneda es la que prevalece y nadie tiene que preocuparse por la cantidad de dinero que hay en un momento dado. Además, los dueños y empresarios de los bancos en un sistema de Banca Libre son más cuidadosos y prudentes que en un sistema de Banca Central.
Lamentablemente, nosotros no hemos gozado de ningún sistema de Banca Libre. Nuestro sistema es el de una intervención en manera monetaria y bancaria casi total. Resultado de ello son los graves problemas económicos y financieros actuales que afectan Europa empezando por Grecia y ahora Italia. Pronto será el turno de Portugal, España e Irlanda. De este lado del Atlántico lo sufren los Estados Unidos de América y el contagio se trasladará en mayor o menor grado al resto del mundo.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día jueves 17 de noviembre 2011.

Harold y la CC


JORGE JACOBS A.

Desde hace días tengo una inquietud,que a estas alturas del partido podría parecer irrelevante, pero que ante el claro inicio de la campaña presidencial del 2015, apenas unos días después de la segunda vuelta, no me queda otra que plantearlo: considero necesario que Harold Caballeros, si todavía tiene alguna aspiración presidencial —como en efecto parece ser—, consulte desde ahorita a la Corte de Constitucionalidad (CC) si él puede o no puede ser candidato presidencial.


La primera reacción de todas las personas a quienes se los he planteado es que eso ya quedó claro en esta elección, ya que fue candidato presidencial y, de haber ganado, hubiese sido presidente de Guatemala. El argumento continúa en que el caso llegó hasta la CC y esta lo rechazó—que fue la razón por la que Harold pudo ser candidato—, por lo que el tema ya está zanjado y no hay nada más que hablar.

Pero la cosa no es tan sencilla, particularmente en las oscuras aguas de la politiquería criolla.

El punto toral aquí es que la CC no conoció el fondo del tema. El amparo que le rechazó a la UNE lo hizo por cuestiones de forma, y no de fondo. Es decir, la CC no llegó a “conocer”, mucho menos a dictaminar, sobre el meollo del asunto: cuándo y en qué forma un “ministro religioso”, en este caso evangélico, deja de serlo y, más importante aún, cómo interpretar la —lamentablemente— vaga prohibición constitucional.

Yo no soy abogado constitucionalista, pero la experiencia de haber planteado ya varias acciones de inconstitucionalidad —desde hace más de 15 años y con varias cortes— me demuestra que los magistrados muy fácilmente pueden lavarse las manos de conocer el fondo de un caso, argumentando que la “forma” de plantearlo no es la correcta, que, entiendo, fue lo que hicieron en el caso de la UNE contra Harold. En pocas palabras, todavía la CC no ha establecido claramente cómo se interpreta la prohibición constitucional.

¿Y qué importancia tiene esto ahorita? Pues mucha, por lo menos para Harold y sus partidarios, ya que al no haber una sentencia de la CC al respecto, dentro de cuatro años, cuando se trate de inscribir nuevamente, tanto el Registro de Ciudadanos como el TSE, así como cualquier contendiente por el guacamolón podrían nuevamente oponerse a su inscripción y debería pasar otra vez por todo el peregrinaje de las cortes, lo que de seguro minaría considerablemente sus fuerzas y recursos, como lo hizo en esta ocasión, para ser uno de los finalistas. Y que tenga por seguro que más de alguien lo hará.

Así que, para curarnos todos en salud y de una vez definir este punto, le recomiendo a Harold hacer esa consulta a la CC, que, por cierto, es la misma que estará en ese momento. Si le dan vía libre, tiene cuatro años para prepararse. Si le dicen que no, tiene los mismos cuatro años para preparar a su reemplazo. ¿Para qué pasar por el calvario dos veces?

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 17 de noviembre 2011