Gracias, familia Siekavizza…

Carroll Ríos de Rodríguez

Las familias pueden y deben construirse sobre un amor respetuoso, cuidando la integridad física y emocional, así como la libertad y responsabilidad personal.

Vi una película en la cual, con telar en mano, una anciana decía a unos jovencitos que las vidas humanas son como los hilos de su bordado: se cruzan por la parte de atrás, a veces de forma duradera y otras fugazmente. Las personas tendemos a apreciar sólo los nudos y errores del lado reverso de la costura, aunque el frente del bordado, visto en su conjunto, luzca armonioso. La anciana les legaba así tres valiosas lecciones: debemos aprender de los demás, obrar siempre el bien, conscientes de que nuestras palabras y actos repercuten en otros, y anticipar que la vida traerá sufrimiento junto con alegrías.

Muchos sentimos que las vidas de los miembros de la familia Siekavizza se entrelazan con las nuestras, quizás porque leemos con empatía noticias sobre Cristina o colgamos listones rosados. Yo experimenté dos encuentros tangenciales y deshilvanados. Conocí brevemente a Susana en las aulas universitarias, y mi hijo es compañerito de María Mercedes, aunque no tuve el placer de conocer a madre e hija. Dos pequeñas puntadas, que me mueven a unirme con fervor a las oraciones promovidas por sus amistades cercanas. Y que hoy me impelen a escribirles estas líneas, no sólo a manera de apoyo moral, sino para agradecerles lo que inadvertidamente hacen por nosotros.

Nos han dado un ejemplo vivo de lo que es una familia sana y cristiana, y lo que hace cuando una horrenda tragedia golpea. Imagino lo disruptivo que debe ser el abrir las puertas de su hogar a guatemaltecos y extranjeros, cediendo privacidad, compartiendo sus fechas de cumpleaños, sus luchas y sus plegarias. Sus motivos son transparentes: encontrar a Cristina para darle cristiana sepultura, y recuperar a los niños para brindarles un hogar estable. Además de ganarse nuestra simpatía por la justicia de su empresa, nos enseñan cómo vivir la fortaleza, la prudencia, la perseverancia, la humildad y la rectitud de intención. Sin ocultar su tristeza y cansancio, uno y otro da declaraciones públicas contundentes y valientes, pero respetuosas. Han evitado las generalizaciones y las etiquetas: Cristina no es un número en una lista de “femicidios”, ni todos los hombres son violentos y machistas, ni el matrimonio es un mecanismo de opresión. Sus ojos no están nublados por la ira. Al contrario, vemos cómo deberíamos amar a nuestros seres queridos, con entrega, acompañándonos unos a otros en las penas y las alegrías, y guardando un profundo respeto a la dignidad del prójimo, sin manipulaciones, ni humillaciones, ni violencia. Las familias pueden y deben construirse sobre un amor respetuoso, cuidando la integridad física y emocional de cada miembro, así como la libertad y responsabilidad personal. Si hay necesidad, podemos tomar acciones constructivas para remendar relaciones dañadas.

Estamos en tiempos de Adviento, tiempos de esperanza, preparación y gratitud. Estoy segura de que, en las listas de cosas que agradeceremos a Dios este año, muchas familias incluirán las lecciones que hemos recibido de Ustedes. Y seguimos rezando…

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día miércoles 14 de diciembre 2011.

Desafíos en educación 2012


Verónica Spross de Rivera

La situación en que se encuentra el sistema educativo es preocupante, principalmente porque no se está cumpliendo el objetivo principal, relativo al aprendizaje de los estudiantes. No están aprendiendo lo necesario ni adquiriendo las destrezas y capacidades que les resultan útiles para la vida y el mundo laboral. Nos estamos quedando atrás en la formación del recurso humano, con las consecuencias negativas para su futuro y el de sus familias.

Uno de los desafíos principales es el cumplimiento con los 180 días de clase en todas las escuelas del país. Este año que termina fue dramático en cuanto al desaprovechamiento de los días útiles para impartir clases. Desde hace varios años el promedio de días de clase ha estado cercano a los 120 días, habiéndose agravado el problema en este ciclo escolar debido a los paros efectuados por un porcentaje importante de escuelas. Muchos niños de escuelas rurales y en condiciones de extrema pobreza y pobreza extrema tuvieron solamente 90 días de clases o menos, lo cual agrava la inequidad presente en el sistema.

En segundo lugar será necesario poner atención al fortalecimiento de las escuelas como centros de aprendizaje. Se requiere que los directores asuman, retomen o fortalezcan su función de liderazgo para enfocarse en que todos los días deben dedicarse a realizar actividades orientadas a aprender; es decir, a la entrega del contenido del currículo Nacional Base, que ya de por sí es ambicioso y su cumplimiento requeriría de un mayor número de clases que el contemplado en el ciclo escolar. Experiencias como la de Quetzaltenango que impulsó los 200 días de clase durante un par de años son acciones que deben retomarse.

Otros temas que deben estar entre las primeras prioridades incluyen la entrega de los libros de texto a las escuelas para que los estudiantes cuenten con materiales de apoyo para aprender. En los últimos años muy pocos libros han llegado a los alumnos; esto debe cambiar. Es necesario contar con los modelos de gestión adecuados que permitan que los insumos lleguen a tiempo y que continúen tomando en cuenta a los padres de familia organizados como junta o consejo escolar, para mejorar las condiciones de la escuela. Solamente las comunidades educativas integradas y en sintonía pueden cambiar la realidad de los centros educativos.

Los alcaldes tienen un rol protagónico en el mejoramiento de la infraestructura escolar. Esperemos se preocupen de revisar las escuelas antes del inicio del ciclo escolar, con el fin de reparar servicios sanitarios y cocinas donde sea necesario. Por último, en el corto plazo será necesario revisar los compromisos financieros adquiridos, pues los compromisos superan al presupuesto asignados. Además, será importante fortalecer la gestión en general, incluyendo los procesos de selección y contratación para que podamos contar con los docentes mejor preparados en las aulas. Finalmente, es necesario pensar en las acciones de mediano y largo plazo con el fin de tener una ruta a seguir que oriente con claridad hacia dónde vamos en los próximos años. Con unidad nacional alrededor de la educación podremos poner como meta elevar la calidad educativa y los aprendizajes.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día miércoles 14 de diciembre 2011.

Cultura de depredación

PEDRO TRUJILLO

La búsqueda, detención y juicio de alguna de las Torres es una aguja en un pajar de corrupción generalizada que se viene denunciando desde hace tiempo, producto de una suerte de “cultura política consentida y tolerada” que practican quienes, sin vergüenza y con descaro manifiesto, hacen lo que les viene en gana. El caso Torres no es el único que evidencia el saqueo de recursos estatales. Nunca he visto cómo gasta los fondos asignados la Usac. La tricentenaria debe tres siglos de claridad y transparencia en el uso de dinero público.


Los ingresos, desperdigados por el presupuesto, son difíciles de determinar y mucho menos conocer con certeza el costo por estudiante, puesto que al contar con más del triple de los que ingresan cada cinco años, hace que cada graduado le salga al erario público —a los que pagamos impuestos— tan caro como si estudiara en Harvard. Eso sin contabilizar cómo y quiénes gestionan los ingresos por parqueo, las matrículas, los pagos mensuales o las tienditas que pululan en el interior. Seguro no se invierte ni en mejoras tecnológicas ni en infraestructura. Una incógnita no desvelada a la fecha por ningún ente fiscalizador.

Otra fuente de corrupción es el fondo rotativo del Congreso. Cada bancada —según el número de diputados— la junta directiva, las comisiones de trabajo y la administración tienen asignada una cantidad para gasto discrecional —Q300 mil/mes aproximadamente—. La caja chica se ha convertido en arca escandalosa. El diputado Taracena, retornado de su honeymoon, admite en una liquidación —noviembre 2011—, cinco facturas de un tal Jorge Alfonso Samayoa Arroyave por igual valor de Q5 mil 250 cada una —total de Q26 mil 250— y otras siete de la misma persona —en otra liquidación diferente— por un total de Q36 mil 750. Las 12 facturas con numeración correlativa —¿Samayoa solo factura a don Mario?— no se corresponden con el orden de la fecha, ¡Ah!, y aprobadas por los auditores del Congreso.

En todas las bancadas y comisiones se observan recibos por montos enormes que alimentarían a más de un centenar de personas de las que se mueren de hambre mientras los “notables” tragan a destajo, se lo chupan en restaurantes y cevicheras o incluso compran en una librería católica, algo que no consigo entender, salvo que sea un prontuario de oraciones para salvar sus corrompidas almas. La Primera Secretaría del Congreso gasta demasiado en la gasolinera Marte —dos o tres veces al día, fines de semana incluidos— y en el restaurante La Marea, donde el marisco le relaja la moral. La comisión de probidad desembolsa sistemáticamente el dinero de cada mes —Q3 mil— en dos sentadas de comida rápida Bethel con facturas de cuestionada numeración. La comisión del menor y de la familia liquida múltiples recibos de comida rápida que alimentan a diputados para que comprendan mejor a los niños. Los unionistas, a punto de desaparecer, celebran continuamente en la fonda de Don Nayo con montos cada uno de alrededor de Q3 mil. La URNG, muy revolucionaria y de izquierdas, aprovecha algunos fines de semana en el hotel Miralvalle. Unión Democrática gusta de la comida española de la zona 13 y el diputado Reynabel Estrada gasta en hotel y cafetería Kimberly y en cafetería Yosselin cerca de Q15 mil en tres días —uno domingo—. Negocios de familia, propios o de amigos. ¡Corrupción a fin de cuentas! Muchos ciudadanos honrados trabajan duro diariamente para que ciertos caraduras despilfarren nuestros recursos. Aun así somos agraciados, miles mueren de hambre sin enterarse de todo esto. ¡Qué basura! ¡Qué asco! ¡Qué poca vergüenza!

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 13 de diciembre 2011.

Europa en crisis


JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

Los líderes políticos europeos dicen haber encontrado una solución a la crisis que amenaza con acabar el experimento socioeconómico llamado Unión Europea. Ahora, al igual que hace 20 años, los gobernantes asumen compromisos que prometen responsabilidad fiscal. Algunos la critican llamándola “austeridad”. En mi opinión es simplemente el precio de un regreso a la realidad que está pagando esta generación por las irresponsabilidades de las anteriores. ¿Funcionará? En 1992, 17 naciones europeas firmaban el llamado Tratado Maastricht.


Mediante este acuerdo, cada una de ellas renunciaba a su respectiva moneda y adoptaba el euro como una moneda común. El tratado incluía una cláusula llamada Pacto de Estabilidad y Crecimiento que promovía un comportamiento fiscal relativamente responsable. Evidentemente se quería prevenir que algunas naciones gastaran fuera de control y que ello pusiera en problemas a los demás. Ningún país podía incurrir en déficits fiscales superiores al 3% de su respectivo PIB ni podía tener una deuda pública superior al 60% de su PIB. Si bien es cierto que esas variables no pueden ser calificadas como “disciplina fiscal”, por lo menos ponían un techo a la irresponsabilidad.

Veinte años más tarde, la situación fiscal de los países europeos amenaza con no solo acabar con el euro sino con la misma Unión Europea. ¿Cómo pudieron haber llegado a este extremo? La realidad: muy fácilmente. Los ciudadanos europeos, unos más que otros, permitieron y alentaron a que sus respectivos políticos y gobernantes gastaran la riqueza que no se había producido y que los endeudaran en ese proceso. Solamente un puñado de naciones respetó las normas fiscales del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Las demás, siempre encontraron una excusa para violarlo. Y las autoridades de la Unión Europea las alcahuetearon hasta el extremo de Grecia que acumuló una deuda equivalente al 143% del PIB o Italia con 120% del PIB. La misma Francia y Alemania que representan la esperanza para rescatar al resto de Europa, lo tendrán que hacer desde un endeudamiento del 82% y 83% del PIB, respectivamente.

Va a ser interesante ver cómo le echan la culpa al capitalismo de esta nueva crisis. La realidad es que solamente los gobiernos tienen el poder para actuar de manera tan irresponsable que llevan a sus ciudadanos a esos extremos de crisis económica. Una crisis que amenaza con traspasarse a otras naciones y llevar al planeta a una nueva recesión. Mientras tanto, los políticos europeos celebran el nuevo compromiso adquirido la semana pasada para, supuestamente, salir de la crisis. De nuevo se ponen límites al gasto público. Veremos si tienen la voluntad política de cumplirlo o si han endeudado tanto al país que es imposible de resolver.

Europa es una verdadera lección para el resto de nosotros: la responsabilidad fiscal se debe ejercer todos los años y no solo cuando el país entra en crisis. Si Europa fracasa, será el fracaso del intervencionismo y el gasto público sin control, no el fracaso del capitalismo.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 13 de diciembre 2011.

Otto y la “narcoguerra”


Estuardo Zapeta

La lógica de los gringos es que si nosotros peleamos y derrotamos al narcotráfico, entonces el “consumo” en los USA disminuirá.

Extraños los caminos de una guerra que ni es nuestra, que no nos debería importar más allá de los procesos sociales con los que “juega”, y, de veras, dedicarle tiempo, energía, recursos no debería pero ni siquiera una consideración de “Estado”.

Entiendo, Otto, que fuerza superior son los “gringos”, pero acaso no ellos no han podido siquiera derrotar al “narcotráfico” en los propios Estados Unidos, menos lo lograrán en Guatemala. Y ponerte a vos a lograr “consensos” regionales ¡por favor! si los mismos gringos saben que la “narcoguerra” está perdida, y perdidos están todos los que intenten pelearla.

¿Por qué debemos pelearla nosotros?

Te pregunto, Otto, considerándote un hombre inteligente, un estratega como lo he señalado en otros artículos, un hombre preparado para la guerra, si no te parece extraño que existan “narcos” sólo en Guatemala, México, Colombia, Perú, etc., pero no en Estados Unidos.

Más extraño, Otto, es el hecho de que en Guatemala sí hay “lavado de dinero”, ese concepto trasnochado de los gringos, pero en Estados Unidos, adonde llega el 95% de la droga, ahí “no hay lavado de dinero.” Qué raro, verdad. Seguro que ahí la droga se distribuye “ella sola y de manera gratuita”. Sí pues.

La lógica de los gringos es que si nosotros peleamos y derrotamos —algo imposible— al narcotráfico, entonces el “consumo” en los USA disminuirá. “Para gringo no se estudia.” Semejante mulada hasta a risas, a sonoras carcajadas invita.

Y más extraña la lógica “gringa” de “externalizar” todas sus guerras.

Los “gringos” son el mal de los “gringos.” O como diría Krause, “Estados Unidos contra Estados Unidos”. No es Guatemala, ni los narcos, ni los vecinos, ni el “backyard”, pero mientras el Gobierno “gringo” se percata de que ellos son su peor enemigo y su peor aliado, nos tiran a nosotros el lodo y el peso de una guerra que ni nos va ni nos viene.

Otto, cada ataque a los “narcos” sólo fortalece las estructuras de los “cárteles”. Cada kilo de coca decomisado deja menos en el mercado de los “gringos” y automáticamente aumenta el precio, y ese aumento lo hace más atractivo a existentes y nuevas mafias para entrar al negocio, y cada ataque sólo hace más vulnerable a los agentes del Estado.

Mirá, la droga es mala, eso lo sabemos todos, principalmente los drogadictos. Pero no es crimen. Si así fuera, entonces ser alcohólico sería también crimen.

La guerra contra el “narco” solamente fortalece sus narcoestructuras, aumenta el precio del producto, e incentiva e invita con el precio alto a la llegada de nuevos actores. Con la criminalización de la droga sólo se abrió la gran oportunidad para las mafias, las cuales sí entienden muy bien la teoría económica.

Por eso, el camino no es la guerra contra el “narco”, sino la descriminalización, despenalización, y legalización de las drogas. Ese día las mafias serán derrotadas.

Y mientras tanto, nosotros perdemos poniendo los muertos. Los “gringos” no aprehendieron nada de “Prohibition”, mientras nosotros tampoco estamos aprendiendo de la guerra contra los “narcos”.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día martes 13 de diciembre 2011.