Caso Torres y el Estado de Derecho


Carroll Ríos de Rodríguez

No creemos que Guatemala pueda encaminarse hacia un verdadero Estado de Derecho.

Nadie piensa que las acusaciones de corrupción contra la Sra. Gloria Torres y sus hijas sean fabricadas o frívolas, pero sí nos asombró la activación del caso ahora. Quisiéramos entrever un patrón: ¿cuáles funcionarios se logran colocar por encima de la ley, y cuáles no? Estamos acostumbrados al abuso de poder, la prepotencia y la impunidad. No creemos que Guatemala pueda encaminarse hacia un verdadero Estado de Derecho. Pensamos que los casos como el de Portillo y Óscar Dubón son fortuitos. Este drama, como otros anteriores, confirma la importancia del debate respecto del fortalecimiento del sistema de justicia.

Nuestra actitud de incredulidad tiene raíces profundas. Es deplorable la calificación de Guatemala en el Índice de Estado de Derecho de 2011, generado por el World Justice Project. Se nos evalúa con una escala de 0 al 1, siendo 1 el punteo más alto, en ocho aspectos: claros límites a los poderes del gobierno (0.43), ausencia de corrupción (0.48), orden y seguridad (0.62), garantías a los derechos fundamentales (0.58), apertura del gobierno (0.45), cumplimiento de las regulaciones (0.49), acceso a la justicia civil (0.48) y sistema de justicia criminal efectivo (0.42). Horror: en criminalidad, Guatemala ocupa la casilla 63 de los 66 países medidos. El Gobierno no rinde cuentas. No se suele sancionar a las autoridades por violar la ley, y los poderes del Ejecutivo no son efectivamente limitados por los otros poderes del Estado o instancias no gubernamentales. Persiste la corrupción en las fuerzas de seguridad, las cortes y el Ejecutivo. Se aduce que dicha corrupción, los procedimientos engorrosos, la ignorancia y barreras de idioma constituyen trabas a la justicia civil. El sistema penitenciario falla. Seguimos la tendencia latinoamericana hacia los contrastes: a pesar de avances en garantías personales y apertura política, la corrupción y la percepción de impunidad nos hunden.

El citado índice es perfectible, pero es un esfuerzo académicamente serio. Las grandes dimensiones del Estado de Derecho se desagregan en 52 subfactores para formar más de 400 variables. La información se recaba entre el público en general (1,000 encuestados por país) y expertos locales.

Una contribución del índice es que dibuja la meta, siguiendo la amplia directriz de Aristóteles, quien intuyó que “el único estado estable es aquel en el cual todos los hombres son iguales ante la Ley”. Guatemala vivirá en un Estado de Derecho cuando las mismas leyes rijan sobre todos los ciudadanos sin excepción, incluidas las autoridades, y cuando nuestros derechos fundamentales sean protegidos por reglas conocidas, estables y justas. Además, serán eficientes, accesibles y justos los procesos para aprobar, ejecutar y hacer valer las leyes. Todos los actores involucrados en el sistema de justicia nos brindarán un eficiente y certero acceso a la justicia.

Urgen ciertas reformas constitucionales y otras más específicas, no cambios impulsivos ni a medias tintas, sino bien pensados, integrales y coherentes.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día miércoles 07 de diciembre 2011.

¡Las chicas superpoderosas!


PEDRO TRUJILLO

Hace meses cayó en desgracia. Ahora, además, es prófuga de la justicia y está buscada por delitos relacionados con el lavado de dinero. No más monopolio neoyorkino en el uso de la “caída de las Torres”, los chapines tienen derecho a emplear tan singular frase, aunque por otros motivos. Se acabó aquella desfachatez y manifiesto descaro con que doña Gloria se pavoneaba entre los alcaldes e impartía órdenes a gobernadores mediocres que cedían a presiones cuyo alto costo aún está por determinar. De nada le sirvió su mágica capa verde uneísta.


El amor fraternal entre ella y Sandra pasó a mejor vida cuando los entresijos de la política y la captura del poder ocuparon lugares preeminentes. Era una relación de uña y mugre, pero únicamente prevaleció la roña. Cegadas por el poder —autoritaria y despóticamente— actuaron de forma irregular y frecuentemente de manera delictiva, sin percibir que el gobierno es efímero y tiene fin. Creyeron tener eternamente la sartén por el mango, sin darse cuenta de que alrededor les movían la silla.

El propio presidente sufrió las secuelas de esa actuación predadora e inescrupulosa capaz de pasar por encima de la familia, del marido y de cualquiera que se ponga por delante. ¿Era necesario, sin embargo, ese lujo de fuerza para detener a doña Gloria e hija?, me parece que no. A fin de cuentas iban a buscar a dos mujeres que no han hecho uso visible de fuerza. Más parecía un interesado montaje mediático de esos que el MP hace últimamente que una búsqueda eficiente, que fue lo que no sucedió.

Cabe también preguntarse por qué se ejecuta ahora con esa fuerza visible un caso denunciado hace varios años. Puede que sea por la eficacia del MP, por el interés político del mismo o, simplemente, producto de la causalidad. En cualquier no aclaran si enjuiciarán por incompetentes o cómplices a quienes en la fiscalía no fueron capaces de resolver un asunto que, en palabras de un funcionario del MP, había dejado rastros muy visibles.

La llegada del nuevo gobierno acongoja y acojona a muchos (as) que sienten próximo el peso de la ley y se visualizan juzgados con el rasero de la justicia, que suele ser el más duro de todos. Esto es el principio de sucesos similares que continuarán.

Me alegra sustancialmente que los culpables de cualquier delito enfrenten la justicia, pero no me gusta ni la manifestación estridente del poder coercitivo —últimamente apreciada en demasía junto con la proyección mediática— ni la ex temporalidad de ciertas actuaciones. La Cicig debería tomar las riendas —a ver si así resuelve algún caso— porque esos son los auténticos poderes paralelos al Estado que desangran este país, pero la noto ausente, quizá por el recorte de personal que anunciaron, por ser asunto espinoso y mejor evitarlo, o porque buscan otros temas que catapulten a sus integrantes a formar parte de la planilla de la burocracia internacional y seguir viviendo del cuento —y de los impuestos— por muchos más años.

En cualquier caso, las supernenas han caído en desgracia y es posible que terminen por limar asperezas y reconciliarse nuevamente, para pasarse el chivo de los escondites donde compartir los momentos difíciles que se avecinan. Aquello de “mi familia progresa”, que por un momento estuvo a punto de convertirse en “mi familia regresa”, ha caído definitivamente en desgracia. Ahora “mi familia se estresa o va presa” parece la consigna de moda. Se acabaron los ultrasuperpoderes. Ah y Superman fuera de juego, con kriptonita disuelta en whisky.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 06 de diciembre 2011.

El aniversario


JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

Ayer se conmemoró el fin de la llamada era de la “prohibición” de consumo de alcohol en los EUA. Han transcurrido casi 80 años desde aquel 5 de diciembre de 1933, en el que el Congreso de ese país acabó con ese desastroso experimento social. Pareciera que nada aprendimos porque ahora sufrimos de otro peor experimento: la criminalización de las drogas. La prohibición de fabricación, transporte y consumo de alcohol estuvo vigente en EUA de 1920 a 1933. Siete años en los que las mafias surgieron y se hicieron millonarias contrabandeando licor.


Hubo que reformar por segunda vez la constitución estadounidense para acabar con la enmienda a la constitución que estableció dicha prohibición. Las lecciones fueron varias. Por una parte, es imposible impedir que las personas consuman determinados productos aunque estos sean prohibidos por el Estado. Por otra, esa demanda y su ilegalidad es un gran estímulo para las actividades criminales. Finalmente, las autoridades aprovechan esas circunstancias para aumentar su poder sobre la ciudadanía honrada. ¿Aprendimos algo?

Desde que en 1971 el presidente Nixon “oficialmente” acuñó el término de la “guerra contra las drogas”, repetidas administraciones han seguido, neciamente, el mismo error. Lo peor es que las mafias son ahora muchísimo más peligrosas y virulentas que las del famoso Al Capone. La situación ha llegado a un punto tan desesperado que ex presidentes latinoamericanos como César Gaviria, de Colombia, y Ernesto Zedillo y Vicente Fox, de México, están solicitando públicamente un cambio radical en la política norteamericana. No es para menos, el último impulso en la “guerra contra las drogas” en México ha dejado más de 40 mil muertos y graves denuncias de violaciones a los derechos humanos. Mientras tanto, las estadísticas hablan, por sí solas, del fracaso de la “guerra”. De 1998 al 2008 se estima que el consumo de opio subió 35%, el de cocaína subió 27% y el de marihuana subió 9%.

La legalización de las drogas no busca reducir su consumo. Si algo nos demuestran las estadísticas anteriores es que la gente que se quiere drogar se va a drogar con o sin prohibición. La gran diferencia sería eliminar el factor criminal y usar el dinero que hoy se desperdicia en armamento, para la prevención, educación y salud. El problema es que los grandes perdedores serían los narcocriminales y los gobernantes que ya se han acostumbrado a sus mordidas, presupuestos y el poder que derivan de ambos. En una industria criminal estimada en US$40 mil millones anuales ciertamente hay mucho que perder. El único que no tiene nada que perder y mucho que ganar es el ciudadano que está pagando con impuestos y la destrucción de su vida y propiedad la peor política del gobierno de EUA.

La prohibición de consumo de alcohol fue llamado “el Noble Experimento”. No cabe duda de que de buenas intenciones también está empedrado el camino al infierno del otro equivocado experimento llamado “guerra contra las drogas”, que sólo ha traído destrucción y muerte. ¿Por cuánto tiempo más?

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 06 de diciembre 2011.

Francis Dávila


Estuardo Zapeta

Conozco “al Francis” desde muy patojo, “cuando nuestras fiestas electrónicas eran de ocho personas . . . contando al Dj.”

Mujeres Kaqchikeles, de corte y güipil, danzando y cantando al “beat” de Life Can Be So Good. Era como la invasión total de la música electrónica y su prominente representante nacional, Francis Dávila, los componentes de una fórmula que si me hubieran preguntado hace 10 años, jamás siquiera habría imaginado sus posibilidades en el imaginario social.

Era San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, en una fiesta “de pueblo,” que mis estereotipos creerían amenizada por alguna marimba orquesta, algún mariachi, o algún grupo tropical, pero no por un DJ, y menos por uno que días atrás había entrado en la codiciada, peleada, y muy apreciada lista mundial de Dj Top100.

Conozco “al Francis” desde muy patojo, “cuando nuestras fiestas electrónicas eran de ocho personas... contando al Dj.” Sí, me lo presentó otro gran pionero en tanta ramas del arte y de la electrónica: Rafael Tres.

Era lógico: la propuesta de los paradigmas, de Thomas S. Kuhn, se comprueba y se repite. He seguido “al Francis” por años y por varios lugares: Escuintla, Coatepeque, Mazate, Xela, Chimaltenango, El Salvador, y cada vez me ha sorprendido no sólo la admiración del público, sino la sencillez con la cual él se comunica con audiencias muy amplias.

Te he visto crecer Francis, tanto como artista, como persona, y como guatemalteco. Cierto, recuerdo cuando había que cargar “las chivas”, instalar, tocar, deshacer todo, y volverlo a cargar de nuevo.

En Escuintla, hace meses, Francis tocó casi igual tiempo que el que dedicó a firmar autógrafos de patojas, de patojos que esperaron por horas en largas colas para saludarlo, para expresarle admiración, y notar entrada la madrugada que es tan Chapín como usted o como yo. Pero a la vez tan global como Armin, Tocadisco, Ingrosso, Axwell, Fedde, o Tiësto.

De su espectacular primer álbum, Shine, cinco “cortes” lograron #1 en Guatemala y Centroamérica, durante varias semanas. La sola mención de su nombre hace que la presentación sea un éxito porque lleva el sello de calidad que significa “el Francis”. Hace unos días “el Francis” le salvó la noche a un artista de fama internacional, pero de calidad mediocre, que no hace más que covers, y malos, y cuya altanería es mayor que su fama.

En agosto le hablé para que tocara para mi cumpleaños y con gusto aceptó. Uno de los mejores regalos que la vida me ha dado. Esa noche estrenó tracks.

Francis, es apenas el inicio de la cosecha de lo que por años sembraste. El mundo es tan pequeño, y como dice “Above and Beyond”, el cielo no le pertenece a nadie: “Dream on little dreamer, And this is how it all begins, Move your feet, Feel how sweet it is, Dream on little dreamer, Follow all of your own signs, You got to gather up what you need, You got to choose a direction, And when the moment is right for you, You got to go, You gotta keep your ideals high, You got to know that the sky belongs to no one, and you know you got
to go...”

Francis, sigue soñando, que cada sueño es hoy realidad. En nombre de una nueva Guatemala, gracias.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día martes 06 de diciembre 2011.

El gobierno Pérez/Colom


Marta Yolanda Díaz Duran

“En la realidad, son representantes del PP, o sea de Pérez, y no de esa abusada abstracción llamada pueblo”.

¡Qué cosa curiosa observamos los habitantes de Guatemala a finales del año 2011! Por si acaso usted me lee muchos, pero muchos años después de la fecha mencionada, probablemente se sorprenderá de lo que voy a contar. Nosotros, los que vivimos lo que procedo a narrar, lo veremos como la conclusión obligada del gobierno socialdemócrata de Álvaro Colom.

Como ustedes ya sabrán, lectores presentes y futuros, el pasado 6 de noviembre fue electo para ocupar el cargo de primer mandatario (o primer mandadero, no lo olvide) de la Nación, el general retirado Otto Pérez Molina. El período del susodicho —como gobernante de la guanabí República— comienza, teóricamente, a partir del 14 de enero de 2012. Sin embargo, en términos prácticos, comenzó el 7 de noviembre de este año. Sí: Pérez comenzó a tomar las decisiones de Estado más importantes al día siguiente de las elecciones.

Bajo las órdenes de Pérez, el Congreso aprobó un deficitario Presupuesto (de malgasto y despilfarro de los gobernantes financiado por los taxpayers) para 2012, incluyendo préstamos que antes eran denostados por los representantes del Partido Patriota (PP), actualmente la bancada con más diputados. Y enfatizo que en la realidad son representantes del PP, o sea de Pérez, y no de esa abusada abstracción llamada pueblo, término con el que suele engañarse a los ingenuos que aún creen que el interés de los politiqueros es beneficiarlos a ellos.

A pesar de lo inusual que podría resultar lo anterior en otros lares, en nuestro terruño era de esperarse. Total, el actual Presidente en funciones se ha caracterizado por ser alguien anodino y que fácilmente se deja manejar por otros. A lo largo de su lamentable reinado, quien efectivamente ejerció el poder fue su ex esposa, Sandra Torres, motivo por el cual no me extraña que ahora sea Pérez y su séquito quienes tomen las decisiones que todavía le corresponden a Colom y su corte.

Probablemente a este último y a sus correligionarios lo único que les interesa en este momento es asegurar su vida en el largo plazo. Primero, esperarán llevarse el máximo posible de dinero entre sus bolsillos. O depositado en sus cuentas secretas en algún paraíso fiscal donde no corran riesgos de ser perseguidos legalmente por el Gobierno del lugar. Lo anterior será una lección que les dejó el caso de Alfonso Portillo. Segundo, se estarán asegurando de que no les suceda lo mismo que al ex presidente citado y a la otrora cuñada de Colom, Gloria Torres: una ex chica superpoderosa.

Y mientras la vicepresidenta electa Roxana Baldetti echa de su oficina a Rafael Espada con todo y sus videojuegos (¡qué entretenido se la pasaba el Vice de la UNE!) para redecorarla, los mandantes nos preparamos, según lo visto hasta hoy, para más de lo mismo: más impuestos, poca seguridad y rara vez justicia. Eso sí, reconozco que, como ocurre cada cuatro años, hubo un cambio: el cambio de la pandilla en el ejercicio del poder.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día lunes 05 de diciembre 2011.