Negociar con terroristas


PEDRO TRUJILLO

Los casos de negociaciónpolítica ocurridos en España e Israel invitan a reflexionar sobre cómo tratar a los fanáticos. ETA anunció el cese definitivo de la violencia e impuso condiciones para promover el diálogo, mientras el Gobierno de Israel se avino a intercambiar a un soldado por más de mil detenidos y presos palestinos. La lección aprendida —sin mucho esfuerzo— es simple y contundente: desde el terrorismo y la violencia extrema es posible pactar. Las leyes “generales” aplicadas a otros que asesinan, secuestran o torturan no lo son para esos colectivos


que, una vez adquieren fuerza, las evaden con la connivencia de políticos inescrupulosos que desean posicionarse o ante demandas internacionales —como los casos citados— para así contar con algo que ofrecer a sus votantes.

La justicia, la paz, la libertad y la democracia que pregonan solo sirve para tejer un velo que cubre la podredumbre de intereses de gobiernos frente a un inexistente estado de Derecho o preeminencia de las leyes, que debería ser lo ideal. El aprendizaje de la experiencia se olvida pronto en este ámbito. La piratería aérea, frecuente en las décadas de 1970 y 1980, dejó de utilizarse cuando ningún país negoció con los secuestradores aéreos y, por tanto, el secuestro no tenía sentido porque inevitablemente la detención o el asalto policial se producía independientemente del lugar en que aterrizaran.

Si se permite la negociación o el intercambio con delincuentes profesionales la próxima vez ya saben esos asesinos cómo actuar y qué hacer, es decir, matar o secuestrar y poner en el lado de su balanza ese “trofeo” en un momento político oportuno y adecuado para que el gobernante de turno acceda a las peticiones de aquellos y lo presente como un éxito de su gestión. ¿Puede haber más hipocresía y desprecio a las víctimas de aquellos?

Esto que ahora sucede nos permite recordar otros hechos históricos como la firma de la “paz firme y duradera” o la venganza que llevan a cabo montoneros y otros terroristas asentados en el poder, enmarcando sus acciones dentro de la aplicación de “la ley” a su forma interesada y descarada, ¡por supuesto! Mientras, a determinados organismos internacionales y ONG —algunos cooptados por grupos mafiosos— les falta tiempo para pedir que se esclarezcan las violaciones a los derechos humanos en la lucha contraterrorista por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado. Esas oscuras organizaciones mantenidas con capital desconocido o aquellas otras afines a grupos violentos de antaño, se olvidan, sobre todo, de las víctimas que callan y no votan —y por eso no son tenidas en cuenta— y de que el cumplimiento de la ley debe ser igual para todos.

Muchos vivos, como borregos descerebrados o indignados sin causa, aplauden todo esto, lo consienten y alientan. ¡Viva el despelote judicial! “La masa”, ufanada de ser “demócrata”, se caga en el estado de Derecho a la primera oportunidad y da paso placentero a la venganza o al oportunismo, dejando que el concepto de igualdad ante la ley lo apliquen a su interesada e ideologizada manera los de siempre. Ejemplo doméstico la detención de la exjueza Barreda: “Tras considerar la situación de edad, género y cargo que la sindicada desempeñó en un Organismo del Estado”, debiendo cuidar su estado de salud, “porque su edad es avanzada y el encierro le puede ocasionar algún mal” —67 años—, explicó el juzgador.

El general López Fuentes, octogenario, con cáncer de próstata y mieloma múltiple, cumple prisión sin miramiento ni compasión. ¡Qué asco de tiempos!

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 25 de octubre 2011.

Héroes anónimos


JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

En ocasiones escucho, con un tono de resentimiento, comentarios respecto del número de helicópteros y aviones privados que hay en Guatemala. La crítica viene al hecho de que en “un país pobre” como el nuestro no debería existir ese tipo de “bienes suntuarios”. Sin embargo, como siempre, de cara a la reciente crisis meteorológica, el sector privado ha puesto a disposición de la ayuda de las víctimas todo ese equipo. Así queda demostrado que la envidia y el resentimiento son malos consejeros. Hay muchos propietarios de aeronaves en Guatemala.


Sus dueños las han adquirido para trasladar a su personal ejecutivo con eficiencia y seguridad a las diferentes áreas de trabajo para aumentar su productividad. Y también las usan para trasladarse por motivos de placer. ¿Por qué no? Sin embargo, cuando se han dado las emergencias nacionales, esos empresarios, reunidos en el Aeroclub de Guatemala, nunca han escatimado esfuerzos para ponerlas al servicio de las personas damnificadas.

Desde que ha existido, el parque de helicópteros y aviones privados guatemaltecos ha sido vital en el traslado de material y personal a las víctimas de las diferentes catástrofes naturales. Generalmente, los afectados son los más pobres, por vivir en las áreas más alejadas, vulnerables y menos accesibles de nuestro país. Inclusive, grandes empresarios guatemaltecos han entregado su vida en el esfuerzo por llevar ayuda. Alfonso Bosch y Dionisio Gutiérrez —padre— fallecieron trágicamente cuando su avión se estrelló, en 1974, mientras llevaba medicinas a las víctimas del huracán Fifí en Nicaragua.

Desde el terremoto de 1976, pasando por las tormentas Mitch y Ágatha y la reciente depresión tropical, las vías terrestres de comunicación quedan interrumpidas. Claramente, el Aeroclub ya tiene diseñado un plan de emergencia que ejecuta con gran eficiencia al momento de una emergencia. De forma espontánea y con mucha más efectividad que las mismas autoridades de gobierno, el Aeroclub motiva a los medios de comunicación y coordina los esfuerzos de ciudadanos voluntarios para establecer centros de acopio, definir la ayuda necesaria y transportarla hasta ser entregada a las víctimas.

Gracias a Dios, muchos no hemos tenido necesidad de recibir esa ayuda. Sin embargo, cientos de miles de otras personas han sido beneficiadas. Toda la infundada crítica y envidia respecto de aviones y helicópteros queda opacada con cada desastre natural. Arriesgando su vida y aeronaves, en condiciones de vuelo difíciles y peligrosas, el valor y la pericia de los pilotos junto con la generosidad de empresarios hace posible que valiosas vidas sean salvadas.

Hasta donde yo estoy enterado, el Aeroclub nunca ha recibido un reconocimiento público por la gran labor humanitaria que hace cuando más se le necesita. Estoy seguro de que tampoco esperan recibir premio alguno. Sin embargo, sirvan estas breves líneas para hacer un homenaje a pilotos, personal técnico y propietarios de las aeronaves que siempre han estado dispuestos a ayudar a los más necesitados. Que Dios los bendiga.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 25 de octubre 2011.

Otto Pérez Molina, equivocado


Estuardo Zapeta

La cantidad de promesas de campaña que han lanzado ha sido tal que hasta los que no miraban como populistas terminaron siéndolo.

La cantidad de promesas de campaña que han lanzado durante este “segundo vueltegato” ha sido tal que hasta los que no miraban como populistas terminaron siéndolo.

Ese es el “increíble y triste caso de Otto Pérez Molina y su Partido Patriota desalmado”, para parafrasear a el Gabo. Y es que más que elección presidencial, esto parece competencia de quién es el más populista, quién ofrece más y quién es más creativo pero para hacer el ridículo.

El pobre Yeneral Electric 2.0 no ha parado con el ofrecimiento de la “institucionalización” de la ya famosa “bolsa solidaria”, la cual era el barco de batalla de la otrora Araña, y que ahora sin más remedio ambos concursantes han tenido que entrarle con fe, con irresponsabilidad y con poca claridad de los efectos que estos programitas tienen sobre aquellos a quienes nos toca pagarlos.

Al Yeneral Electric 2.0 lo veo hablando de Seguridad, de Justicia y de “reactivación económica”, pero escucharlo hablar de la tal “bolsita”, y sobre eso luchar en el “Con-Grueso” para que se “institucionalice”, me parece que confundió el camino, o será él o serán sus asesores, pero siguen igual al hijo de la Llorona: perdidos.

Eso sólo para señalar en qué está confundido dicho militar —conste que ambos candidatos son militares—ya que la semana pasada se informó acerca de los compromisos que dicho candidato adquirió con los “campesinos y sus organizaciones”.

Para mi sorpresa, según la información, el primer año del gobierno “patriota” no habría desalojos. Ahí sí, que Otto baje googlemaps y se ubique, ya que eso es equivalente a hacer un acuerdo con “las maras” por el cual el primer año de gobierno no habría persecución de los delitos de estos “delicados pétalos de rosa”.

O qué tal un acuerdo con los secuestradores que durante el primer año no habría persecución contra sus fechorías. O un acuerdo con los ladrones acerca de que el primer año no habría combate al robo ni a la extorsión.

Llegar a esos acuerdos con dizque “campesinos” que invaden tierras, en nombre de la “madre tierra” y cuanta paja se les ocurra, siendo este acto un claro delito, es equivalente a hacer pacto con cualquier grupo de delincuentes, y eso le pega en el corazón a la principal propuesta de “seguridad” y le aguada la “mano dura”.

Resulta que ahora los únicos que tendrán “seguridad” serán los invasores de la propiedad privada, y los dueños deberán contentarse con la inseguridad, ya que para los dueños “mano dura”, y para los invasores “cabeza y corazón.” (vea: Pérez Molina ofrece congelar los desalojos en primer año,Prensa Libre, 20-X-2011, edición electrónica).

Otto, qué mal, muy mal, y lo peor de todo es que con esos “acuerdos” te ponés vos sobre la Ley ya que la aplicación de ésta dependería de “acuerdos políticos” de protección a quienes logren semejantes compromisos a cambio de unos pinches votos que de todos modos ni te los van a dar.

Quien quita y el candidato Patriota también se compromete con “las maras” a “congelar la persecución de extorsiones en primer año”.

Curados no estamos.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día martes 25 de octubre 2011.

De vuelta en vuelta


Marta Yolanda Díaz Duran

¿Cuándo se darán una vuelta por nuestra nación la justicia y la razón?

De vuelta en vuelta del reloj, vueltas de doce horas por dos, nos acercamos al 6 de noviembre, día de la segunda vuelta electoral, en la cual se va a elegir entre dos opciones que ni dándoles la vuelta satisfacen las más mínimas expectativas que una persona sensata tiene de quien será el primer mandatario del país: o sea, el primer mandadero de los mandantes, que somos nosotros.

La más reciente muestra de a qué tipo de gente pertenecen, la vimos el pasado lunes en el espectáculo que brindaron a los asistentes al circo de nombre debate presidencial. No pienso ahondar más en este asunto ya que de todo se ha dicho: desde que hicieron el ridículo hasta que ese era el show que los asistentes (al menos la mayoría) esperaban.

Yo, prefiero darle la vuelta a la página y continuar leyendo el libro que vamos escribiendo. Obra que será conocida por nuestros descendientes como la historia de Guatemala de principios del siglo veintiuno.

Por cierto, está de vuelta la temporada fría de nuestra eterna primavera. Una baja en la temperatura que alejó las lluvias que le dieron vuelta a la vida de miles de personas. A varios de ellos, creen algunos, los llevó de vuelta al reino de donde vinieron: una idea que sirve de consuelo para quienes, de vuelta en la realidad, los lloran. Esta situación me hace traer de vuelta al ruedo de la discusión, el innegable hecho de que la causa de las desgracias que enfrentan tantos, es el sistema contrario a la naturaleza humana que rige nuestra sociedad y la corrupción generalizada que éste permite.

¿Cuándo se darán una vuelta por nuestra nación la justicia y la razón? La primera para que los responsables de la tragedia que vive la mayoría paguen por sus crímenes y compensen a sus víctimas. Y la segunda para que los ciudadanos de Guatemala, asumamos la responsabilidad de nuestras vidas y renunciemos al Estado benefactor/mercantilista que ilusoriamente promete asumirla por nosotros.

Una vuelta a la era de la Ilustración, posrevolución industrial, sería lo ideal. Una República de verdad.

Y dentro de tantas vueltas que ya me tienen mareada, quiero recordarles a quienes se quejan de que hayan cancelado la vuelta ciclística que, a pesar de que dejó de llover y el sol está de vuelta, las carreteras de nuestro terruño están de vuelta en el taller de reparaciones, motivo por el cual hubiera sido una irresponsabilidad arriesgar la vida de los participantes en la mencionada actividad deportiva.

Al final, lo que seguro nunca vuelve es el pasado. Sí, se dan la vuelta por nuestro presente las memorias de lo que fue. Sin embargo, no podemos cambiar el ayer, pero sí configurar hoy el mañana de tal manera que, cuando estén de vuelta las lluvias por estos lares, estemos preparados para afrontarlas y vencerlas. Lo mismo aplica a su vida: dé una vuelta por su interior y pregúntese si es necesario darle la vuelta a sus decisiones para darle la vuelta a su existencia.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día lunes 24 de octubre 2011.

Amenazas y desastres


Luis Figueroa



La intuición nos empuja al mando y el control.

Los desastres naturales no existen, lo que hay son amenazas naturales. Las inundaciones y los terremotos son amenazas que ocasionan desastres cuando –a sabiendas, o no– las personas se ponen en riesgos. Las casas construidas a las orillas de los barrancos, las de tres pisos con columnas para dos y las carreteras mal construidas son desastres artificiales a punto de ocurrir.


Es un desastre esperando el momento oportuno para ocurrir que el Estado tenga una Conred con la mitad del presupuesto que supuestamente necesitaría. Consume recursos que se desperdician y perpetúa la creencia de que solo el Estado puede enfrentar catástrofes, levanta falsas expectativas, obstaculiza iniciativas y genera frustación.


Si es cierto que “hacer las cosas de forma diferente es mejor que hacerlas mejor”; lo que mi cuate Peter J. Boettke dice, tiene sentido: Un estudio hecho luego de Katrina, muestra que la sociedad civil y la vida comercial tienen un papel vital en la recuperación exitosa luego de un desastre. Cada vez que el gobierno (el mismo que construye puentes endebles) intenta guiar a los individuos en sus decisiones, o les impide tomarlas de acuerdo con su conocimiento local y sus motivaciones privadas, surgen los obstáculos para la recuperación.


Peter añade que la intuición nos empuja hacia el mando y el control; pero la ciencia económica nos conduce a favorecer la descentralización y la información de primera mano que tienen los individuos, capaces de aceptar los retos propios de “los cuidados del pensamiento y los problemas de vivir”, como escribió Tocqueville. La centralización y militarización de la compasión puede ayudar a aquellos que se encuentran lejos a sentir que se está haciendo el mejor esfuerzo por tratar con la crisis; pero una vez pasada la fase inicial de búsqueda y rescate, la de reconstrucción debería ser resultado “del caos planificado”.


En todo caso, si los políticos y sus burócratas quisieran hacerse útiles, lo mejor sería que se concentraran en identificar vulnerabilidades y que advirtieran a la gente acerca de ellas. Y una vez que se materializaran las amenazas naturales inevitables, que removieran todo obstáculo existente para la libre movilidad de capital, comercio y trabajo con los cuales la gente puede reiniciar sus vidas sin estorbos. www.luisfi61.com


Artículo publicado en el día guatemalteco "E l Periódico", el día viernes 21 de octubre 2011.