Si yo fuera Jennifer


Marta Yolanda Díaz Duran

“Sin justicia la sociedad se ve obligada a disolverse... cada uno caerá en una condición salvaje y aislada”.

Y viviera dentro de un sistema de incentivos correctos, probablemente no hubiera muerto de forma trágica siendo apenas una niña. Habría menos posibilidades de que un degenerado criminal me hubiera violado, torturado y asesinado cuando tenía apenas ocho años. Un antisocial que, además, era mi familiar. Una bestia que también mató a su propia abuela. A mi abuela de nombre Argentina, de nacionalidad guatemalteca. Y si aún así mi primo hubiera acabado con nosotros, mi madre, Ana Lorena, sabría que se haría justicia y Jefrey pagaría las consecuencias de sus acciones y la compensaría, siendo ella la única víctima que todavía vivía.

La semana pasada leí varios capítulos del libro “Los fundamentos de la moral” de Henry Hazlitt para la discusión socrática del Club de Lectura del Centro de Ética David Hume. Menciono lo anterior, porque en el capítulo 8 (La necesidad de reglas generales) Hazlitt cita precisamente a Hume y su obra “A treatise of Human Nature” (1740) afirmando que “... sin justicia la sociedad se ve obligada a disolverse inmediatamente, y cada uno caerá en una condición salvaje y aislada, infinitamente peor que la peor situación que pueda ser posible suponer en la sociedad… cuando los hombres han tenido la suficiente experiencia para observar que… todo el sistema de acciones en el que la sociedad entera concurre es infinitamente ventajoso para el todo y para cada parte, no pasa mucho tiempo sin que la justicia y la propiedad se imponga”.

Pensé que el vil asesinato de Jennifer y su abuela Argentina es una consecuencia más de vivir en el marco de un sistema legislativo de reglas arbitrarias, que privilegian a unos a costa del resto. Un caprichoso producto de la voluntad del legislador de turno (y todo aquel que haya ejercido el cargo de legislador dentro del sistema mencionado). Voluntad generalmente comprada. Voluntad que se vende a conveniencia del mejor postor. Por supuesto, voluntad que busca sus propios intereses, más allá del discurso bien intencionado que haya utilizado para llegar a la posición de poder que ocupa o haya ocupado.

La lectura de estos capítulos que tratan sobre las reglas generales y de aplicación universal (un sistema de incentivos correctos basado en principios objetivos), me sirvieron para afirmar mi convicción de por qué en Guatemala pasan frecuentemente hechos despreciables como la muerte de Jennifer, una criatura de ocho años cuyo sueño era llegar pronto a ser una mujer adulta. En Guatemala NO hay justicia. Y no la hay precisamente por el sistema en el cual vivimos: un Estado benefactor/mercantilista.

También afirmó mi convicción de que si de verdad la mayoría queremos vivir en otras condiciones, vivir en una sociedad basada en el respeto de los derechos individuales de los unos a los otros, los mandantes (con carácter de urgencia) debemos presionar para que sea consultada y ¡ojalá! aprobada la modificación a nuestra Constitución propuesta por ProReforma.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día lunes 03 de octubre 2011.

Palestina y la economía del país


Reny Bake


La semana recién pasada, el gobierno guatemalteco dio muestras de incapacidad en relaciones internacionales y de nula coordinación.

............Por un lado, apoya la iniciativa de reconocer el Estado de Palestina, y por el otro —en la misma semana— que solicitarán de nuevo a EE. UU. el Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés) para los migrantes guatemaltecos indocumentados en ese país.

¿Cómo estas decisiones de política exterior afectan a la economía y al comercio internacional del país? El tema Palestina tiene 60 años; los dimes y diretes con guerras y enemistades en foros entre árabes e israelíes marcan la historia mundial.

¿Cómo afecta a Guatemala? Les exportamos a los países árabes más de US$300 millones en cardamomo, así como en café. Si Guatemala se pone abiertamente del lado contrario al árabe —pro Palestina—, puede que esto tenga como consecuencia que afecte parte de esas exportaciones a los países árabes, en caso a alguien en esos países se le ocurriese convocar a un boicot contra productos chapines —que no se ve que fuese a ocurrir—. Sin embargo, EE. UU. y algunos países europeos han dicho acerca de la solicitud del presidente palestino Abbas, que se arreglen mejor con los israelíes y que la ONU no es el foro. En otras palabras, “apoyamos, pero no en este foro”.

Y EE. UU. dijo claramente “NO” apoyamos, así que la posición guatemalteca de decir “sí” apoyamos, es llevarle abiertamente la contrario a ese país —y al poderoso lobby judío—. Para más incongruencia, la misma semana, Guatemala anuncia que va a volver a solicitar que EE. UU. otorgue el TPS a los guatemaltecos ilegales en ese país. ¿En qué cabeza cabe llevar la contraria y luego ir a mendigar algo que nos tienen que dar unilateralmente, como es el TPS? Este beneficiaría a más de un millón de guatemaltecos en EE. UU., dando seguridad de que nos los deportarán.

Uno de cada cinco guatemaltecos viviendo en el país se beneficia de las remesas familiares, que son de las principales fuentes de ingresos.

El gobierno de Guatemala debiese ordenarse o al menos no intentar “engañar” a la gente, creyendo que pueden darse ese tipo de iniciativas con resultados beneficiosos para el país. O mejor hagámonos los neutrales y no nos metamos en ese pleito árabe-israelí que no es nuestro asunto.

Articulo publicado en el diario guatemalteco de "Prensa Libre"el día viernes 30 de septiembre de 2011

Los futuros posibles

Luis Figueroa

Podemos elegir ignorar la realidad, o no.

En una conversación que tuve con Peter Thiel –el fundador de PayPal– él dijo que no pierde la esperanza porque ya no cree que la política abarque todos los futuros posibles. Añadió que vivimos en un mundo en el que hay una carrera entre la tecnología y la política; y que cree que algunas de aquellas les facilitarán, a las personas, tener esferas de acción fuera de la esfera de los estados.Dijo aquello en el contexto de que si bien el futuro se ve peligroso, ni es cierto que la Historia determine el futuro de los individuos, ni es cierto que estos no puedan cambiar el curso de los acontecimientos. La mejor actitud, dijo, es ser valiente, recordar que los individuos son lo más importante y que a cada uno de nosotros nos corresponde decidir si vamos a hacer el futuro mejor, o no. Me acordé de aquella conversación al ver, en elPeriódico, a Alessio Rastani sobre un letrero que dice: “Los gobiernos no dirigen el mundo”.

Rastani indignó a muchos porque advirtió que los esfuerzos de los gobiernos europeos y de su clientela van a fracasar, y que aquellos que falseen la realidad y confíen en la política en vez de en el buen juicio van a perder muchísimo. Podemos ignorar la realidad, pero no podemos evitar las consecuencias de ignorarla, es lo que parece que dice este personaje controversial. Mira, tú, a dónde nos han traído los gobiernos gastones y su clientela acostumbrada a vivir como “bamboccioni” en los bancos, en los sindicatos, y en todas partes, digo yo.

Tal vez sí es tiempo de que los gobiernos dejen de dirigir el mundo y de que los individuos ampliemos nuestras esferas de acción más allá de las esferas de los estados.

En Guatemala, las nuevas tecnologías les han abierto a los votantes y a los tributarios experiencias disruptivas de participación cívica. En las elecciones pasadas, 11.85 por ciento de los votantes rechazaron, expresamente, el amplio abanico político que se le ofrecía. Si votos nulos y en blanco hubieran sido un candidato presidencial, este hubiera ocupado el cuarto lugar, arriba de otros siete aspirantes de todos los colores y sabores.

Y si el futuro se pinta nebuloso, como individuos podemos elegir ignorar la realidad, o no. Eso sí, lo que no podremos evitar será las consecuencias de haber ignorado la realidad, o no. Yo digo que es tiempo de una reforma que amplíe las esferas individuales de las personas y nos permita no perder la esperanza, conscientes de que la política no abarca todos los futuros posibles. www.luisfi61.com


Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periódico", el día viernes 30 de septiembre de 2011


¿Puede el Gobierno crear empleos?

¿Puede el Gobierno crear empleos? Ramón Parellada
Es común, aquí y en todas partes, que los candidatos a la presidencia de un país ofrezcan la creación de empleos durante su campaña. ¿Es posible que puedan crear empleos cuando llegan al poder? La respuesta es no.

Es común, aquí y en todas partes, que los candidatos a la presidencia de un país ofrezcan la creación de empleos durante su campaña. ¿Es posible que puedan crear empleos cuando llegan al poder? La respuesta es no.

John Stossel, en uno de sus programas en Fox Business, tocó este tema entrevistando a varios gobernadores y personas que están en el poder. Aquellos Estados, que en una época de pérdidas de empleos lograron mantenerlos o incluso incrementarlos, tuvieron en común que sus gobernadores disminuyeron sus impuestos estatales. Adicionalmente han permitido toda clase de facilidades para que las empresas puedan instalarse, contratar y despedir trabajadores sin tener que pasar por un calvario de rigideces legalistas. Los enormes estímulos económicos de parte del gobierno no han ayudado.

En España, el desempleo o desocupación alcanza el 21% de la población económicamente activa. La razón de esto, según el Dr. Gabriel Calzada, del IJM (Instituto Juan de Mariana), se debe principalmente al exceso de rigidez en la legislación laboral. Las empresas piensan muchísimo si contratan a alguien permanentemente porque saben que cuando quieran terminar la relación laboral les será, prácticamente, imposible. A pesar de todos los estímulos que España también ha dado a ciertos sectores de la economía, no han servido para nada. Y mucho menos los subsidios con la excusa de promover empleos verdes a través de empresas generadoras de electricidad con energías alternativas al petróleo, como por ejemplo la eólica. El mismo profesor Calzada explicó que por cada empleo verde que el gobierno promovía se destruían 2.2 empleos en los sectores no verdes de la economía. Su estudio fue muy cuestionado, pero al final le dieron la razón en España. Obama quiso imitar lo que hacía España y desistió precisamente por este estudio del IJM.

Entonces, ¿puede el gobierno crear empleos? No, porque cada empleo que pareciera que genera el gobierno lo hace a costa de empleos en lo privado. Y aquí debemos recordar a Frederic Bastiat, quien decía que debemos tomar en cuenta no sólo lo que se ve, sino también lo que no se ve. Lo que se ve es que el gobierno da un estímulo económico a cierto sector, pero no vemos que ese dinero se extrae coercitivamente mediante impuestos al resto de sectores, quienes pierden empleos o bien el gobierno decide a través de su Banco Central inyectar la economía con dinero nuevo sin respaldo en ahorro previo y el resultado es una inflación que afecta nuevamente a quienes ahorran y producen riqueza.

En el caso de la rigidez laboral, cada medida que distorsione el salario genera desocupación. Incrementar las prestaciones de los trabajadores, aumentar los salarios por decreto o frenar la libre contratación y despidos de trabajadores, redunda en un mayor costo de mano de obra para las empresas y esto provoca desocupación. Los políticos lo saben muy bien, pero decirlo no es popular.

Un sistema impositivo engorroso con altas tasas frena la creación de empleos. Si un país desea atraer capital debe simplificar su sistema impositivo. Un solo impuesto con una tasa baja como lo han adoptado algunos países en el mundo entero, ha logrado la atracción de capitales y formación explosiva de empresas y sus empleos. Basta ver las zonas francas y la generación de empleos que se da en ellas. Ahora veremos también el establecimiento de ciudades libres con un increíble desarrollo al estilo Hong Kong y su altísima generación de empleos productivos. Ya vemos empresas y empleos huir de aquellos países donde los impuestos y regulación frenan su desarrollo, para trasladarse donde hay menos impuestos y mejores condiciones de contratación.

¿El último robo?

Jorge Jacobs A.

JORGE JACOBS





Hace dos años intentaron perpetrar este robo por US$100 millones, ahora descaradamente lo incrementaron a US$170 millones, y quieren aprobarlo de urgencia, de seguro, para utilizarlos como seguro de retiro al abandonar “el poder”. Que no lo engañen, la compra de aviones y radares brasileños sigue siendo tan corrupta y absurda como hace dos años. Le doy un copy-paste —resumido— a mi artículo “¿Bossa-roba?” para recordar la fallida transacción original:


“La compra de US$100 millones que el Gobierno quiere realizar en Brasil presenta muchas interrogantes difíciles de responder. Lo que es peor, cada vez que los funcionarios tratan de justificar la compra suscitan más interrogantes que las que intentan aclarar…”.

“La realidad es muy distinta. En el mundo existen pocos proveedores de sistemas de radar, los cuales no son generalmente compatibles entre sí. En el caso de Latinoamérica, la gran mayoría de radares —más del 90 por ciento— son de una empresa española —filial de una gringa—. Los únicos distintos son, casualmente, los brasileños…”.

“…en Guatemala, tanto el radar primario como los tres secundarios existentes son de la empresa española, incompatibles con los brasileños. Adicionalmente, Cocesna, que es el sistema de radares que controla el tráfico aéreo comercial regional, también utiliza esos sistemas. Pero el problema no sólo es de compatibilidad, sino también de costos”.

“Si lo que se quiere hacer es tener ‘controlado’ todo el espacio aéreo guatemalteco, esto se puede lograr añadiendo cinco radares primarios en lugares estratégicos, conectados al sistema ya existente. A ojo de buen cubero, cada radar podría costar unos US$5 millones, con lo que la compra no debería ser mayor a los US$25 millones. Aviones de alcance, que son los que se necesitaría aquí si lo que quieren es ‘combatir el narcotráfico’, se pueden conseguir en poco más de US$1 millón cada uno. Si van a comprar seis aviones, ya vamos por unos US$33 millones. La pregunta es: ¿En qué se van a gastar los otros US$67 millones?” —2011: ahora US$137 millones—.

“Todavía más, la pregunta debería ser: ¿Para qué gastarse ese dinero en un sistema ‘contra el narcotráfico’, cuando para principiar, ni es nuestra guerra y, además, ya los gringos tienen controlado el espacio aéreo de la región con sus Hawkeyes? Si no hacen más contra los aviones de los narcos, no es exactamente porque carezcan de información…”.

“Si lo que quisieran es resolver los problemas de violencia y criminalidad, sería una mucho mejor inversión la compra de helicópteros policiales, que con una inversión menor de los US$5 millones podrían tener el suficiente equipo para tener las 24 horas, los 365 días del año, un helicóptero siempre sobrevolando la ciudad y listo para llegar a cualquier escena del crimen en pocos segundos. Pero pareciera ser que esa no es la motivación...”.

Hace dos años desenmascaramos este robo y se evitó. ¿Será que ahora se saldrán con la suya y se robarán casi el doble?

Artículo publicado en el diario guatemalteco de "Prensa Libre"el día 29 de septiembre de 2011