Comercio libre: Aplazando pagos

Reny Bake


La Reserva Federal de EE. UU. (Fed, en inglés) tomó una decisión sin precedentes en más de medio siglo: aplazar pagos que tiene que hacer, por medio de cambiar bonos de deuda a corto plazo por otros a largo plazo. Si la Fed fuese un ser humano común y corriente, sería como que dijera: Dame el cheque que te di para cambiar mañana por otro que podrás cambiar en una semana.


Al hacer esto, parece que no tiene dinero para pagar mañana y los cobradores se sentirían nerviosos. Cuando EE. UU. anunció el plan, las bolsas de valores del mundo se desplomaron.

Esta caída de las bolsas se ha dado porque los inversores se preocupan de que la economía de EE. UU. siga en problemas; así como, si ven que alguien que les debe solo les ofrece cambiarles el cheque, pero no ven claro de que tenga capacidad de pago de tener el dinero para cuando debe pagar o que reduzca sus gastos para pagar, cualquiera se preocupa.

Lo que ha hecho la Fed con esta denominada “Operación Twist” es que ofrecen cambiar los bonos de deuda estadounidense de corto plazo —menos de tres años— a bonos para ser cambiados entre seis y 30 años. Al solo “cambiar cheques”, EE. UU. no inyecta dinero a la economía —que causaría inflación— y aplaza el problema de pagar para los siguientes gobiernos.

Adicional a eso buscan que las personas prefieran invertir en empresas y otros activos —la tasa de interés de bonos estadounidenses es bajísima—.

En otras palabras, que la gente busque invertir en cosas que no sean bonos estadounidenses, tradicional refugio de los inversionistas, cuando la economía va mal en el mundo. Ahora lo más probable es que los inversionistas “corran” al oro y este mineral siga subiendo su precio.

¿Qué implicaciones tiene para Guatemala? La economía mundial seguirá complicada y en recesión los próximos años. El crecimiento económico del país seguirá raquítico. Cualquier gobierno entrante debe entender que tendrá que “amarrarse los pantalones” en el gasto y no andar prometiendo cosas para lo que no tenga dinero. Por otro lado, el sistema de seguir endeudando al país —ahora nos endeudan para pagar incrementos salariales a sindicatos de educación y salud— para funcionamiento NO funciona. EE. UU. y distintos países europeos están ahora enfrentando las consecuencias de “endeudarse para pagar funcionamiento”.

Dejen de endeudar a los niños por razones politiqueras de complacer a sus aliados políticos!!

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día viernes 23 de septiembre 2011.

¡Felicitaciones, otra vez, pueblo de Guatemala!

Armando de la Torre



¡Por esa nueva confirmación de tu madurez cívica!

El proceso electoral fue transparente; la afluencia de votantes, masiva; el conteo de los votos algo lento pero explicable dado las cinco boletas a contabilizar por votante; los debates con alguna más substancia que en elecciones anteriores; y el veredicto popular, lo más importante, en general bien meditado y bastante realista.


También lecciones de humildad para casi todos de los grandes egos de la vida pública, como el de la opción puntera en las encuestas, la del Otto Pérez Molina, y de su apadrinado para la alcaldía capitalina, tan forrado de millones para la campaña como ayuno de experiencia edilicia. Esto también se hizo extensivo a Álvaro Arzú, merecidamente reelecto, pero por un porcentaje no menos merecidamente disminuido.

Hubo, incluso, algunas propuestas de cierta originalidad, sobre todo por parte del menos esperado de los triunfadores: Manuel Baldizón. Hubo también sus ocasiones heroicas como en el caso de la candidata presidencial, Adela de Torrebiarte, ante los tribunales supremos del país, que fue coronada con la exclusión de la más ruidosa, vulgar e ilegítima de las candidaturas, la de la atrevida esposa de un Presidente sumamente débil de carácter.

Mis plácemes en especial para la presidenta del Tribunal Supremo Electoral, María Eugenia Villagrán, y el director del Registro de Ciudadanos, Miguel Solís Rojas.


Nunca faltan las plañideras, mujeres y hombres, que se quejan del entero proceso. Tampoco los resentidos contra el juicio popular; y uno que otro incidente lamentable en algunos rincones rurales –o en algún otro aledaño a la capital, como en San José Pinula– que no significaron una mácula importante para el entero panorama electoral.
Notable también fue el voluntariado de muchos jóvenes para las inevitables tareas de facilitación del ejercicio ordenado de los votos.


El resultado final con vistas a la segunda vuelta electoral ha sido probablemente para la mayoría sorprendente, pero que ahora nos permite un escudriño más a fondo de las respectivas personalidades y propuestas de los dos contendientes finales, como debe ser.


Hubo, eso sí, en mi opinión, omisiones criticables en la retórica de todos. Por ejemplo, la inminente dilucidación de nuestro diferendo sobre Belice en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. También referencias al pésimo estado de la Nación con respecto a su infraestructura física y a la deuda pública que nos deja Álvaro Colom.
No menos, alguna iniciativa para que nuestros jóvenes –y provisionales– emigrantes puedan retener desde el extranjero, donde trabajan, su incorporación ciudadana para las votaciones. Y la discusión franca y abierta del principal de nuestros problemas sociales, la creciente deserción paterna por parte de hombres irresponsables.

Las únicas menciones que se hicieron a posibles reformas constitucionales las encontré improvisadas y peligrosamente ligeras, cuando hace poco más de un año la Legislatura saliente del Congreso tuvo a la mano por meses un proyecto serio, consistente y avanzado de las mismas y que engavetó torpemente.


En conjunto, un evento de talla histórica y una promesa de una Guatemala libre, próspera y justa que, sea dicho de paso, algunos gobiernos extranjeros, especialmente de Europa, parecen empeñados en no querer ver.
¡Felicitaciones, de nuevo, pueblo de Guatemala!


Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periódico', el día viernes 23 de septiembre 2011.

¿Impuestos para ricos?


Tú ya sabes lo que pasa cuando no crece la cantidad.

Luis Figueroa

Según Barack Obama, las empresas y los ricos “deben pagar su parte del déficit presupuestario”; y comparto la idea de que algunos ricos se merecen que les pongan más cargas tributarias. Ciertamente que Warren Buffet, y otros millonarios que piden “más impuestos para salvar el mundo” se merecen lo que están pidiendo…para sí mismos, aunque no para otros. Esto es porque, ¿qué pasa con los pobres y con los asalariados que son los que terminan pagando la cuenta al final? Los ricos que patrocinan a políticos gastones; los que venden medicinas vencidas y los que construyen carreteras defectuosas; los que se sienten avergonzados por sus éxitos legítimos y los que predican que se puede vivir sin principios, esos se merecen más impuestos. Pero otros no; y además, ¿qué pasa con los pobres y los asalariados que son los que terminan pagándolos al final?


En realidad, los ricos no pagan los impuestos mediante la disminución de su nivel de vida. Cuando pueden los trasladan a los consumidores, o disminuyen sus inversiones, o reducen costos. Y tú ya sabes lo que pasa con tu salario cuando se elevan los precios. Tú ya sabes lo que pasa cuando no crece la cantidad, ni la calidad de las plazas de trabajo.


A aquello hay que agregarle que hace rato –y no tengo la cita exacta porque en aquel tiempo los diarios en línea no estaban bien desarrollados– una presidenta de la Comisión de Finanzas del Congreso dijo que el 50 por ciento de los impuestos se perdía en corrupción. Añádele a este dato que otro porcentaje sirve para pagar deudas y que un tanto por ciento más se diluye en mala administración y en desperdicios. Por eso es que, como dijo P.J. O’Rourke, “darle dinero y poder al Gobierno es como darle whisky y las llaves del carro a un adolescente”.


Los pobres y los asalariados pagan los impuestos porque el dinero que se les da a los políticos gastones se hace humo y no se usa en inversiones productivas que es de donde salen los buenos empleos.


Grecia, Italia, España, y los Estados Unidos hicieron crecer sus monstruosos estados de bienestar con la idea de que se les podía poner impuestos a los ricos, sin castigar a los pobres y a los asalariados; y ahora, tú estas siendo testigo de cómo les va. Te recomiendo que veas esta entrevista con Peter Schiff: http://youtu.be/M46-ejg9kDw y te preguntes si los guatemaltecos deberíamos huir como de la peste, o no, de aquellos que nos aconsejan seguir el camino del gasto, el endeudamiento y de los impuestos. www.luisfi61.com


Artículo publicado en el diario guatemalteco "El Periódico", el día viernes 23 de septiembre 2011.

CICIG y Libertad de Prensa


Estuardo Zapeta

Hoy la cosa ha cambiado

El ensayo titulado La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y su impacto en Guatemala. ¿Es la CICIG un organismo comprometido con la libertad de prensa?, el cual fue escrito por cuatro estudiantes de Periodismo, Ciencias Políticas y Estudios Internacionales, de la Universidad Francisco Marroquín —Luis Eduardo Barrueto Wittig, María Asunción Castillo Gaitán, Juan Enrique Kroner Sánchez, y Juan Francisco Mejía Saravia— analiza una de las aristas que en mi opinión ha sido silenciada principalmente por los mismos colegas comunicadores, periodistas y analistas. El ensayo citado lo puede obtener en http://www.libertopolis.com/downloadsy diseminarlo como uno de los más sesudos análisis que se ha hecho acerca de la CICIG.

Y es que no se puede esconder que han sido los mismos “periodistas” quienes al inicio jugaron el rol de “legitimadores” de dicha comisión, dándole la fuerza y la presencia mediática con las cuales irrumpió en nuestras vidas. Hoy la cosa ha cambiado.

Cuatro puntos resalto del Ensayo de Barrueto et. al.; uno, la conformación misma de la CICIG ‚—originalmente CICIACS— en el contexto de debilitar al Ejército de Guatemala para crear una “necesidad”, la cual, oh sorpresa, sólo Naciones Unidas podía llenar a “petición” del gobierno del ex presidente Berger; dos, la historicidad del nacimiento de la comisión en un clima de “post-guerra”, pero que sin el “post” la guerra se había trasladado, o mejor dicho evolucionado, a patrones más dañinos como el de “grupos paralelos”, a la par del establecimiento de mafias como el narcotráfico o las maras en Guatemala y en la región, pero ya sin la presencia disuasiva de un Ejército debilitado y la permisividad de un gobierno débil, sin estrategia contra el crimen más que un galillo fuerte para gritar por ayuda a la ONU; tres, el concepto de “soberanías paralelas” que surge en el ensayo mencionado, y con el que los guatemaltecos debemos vivir irremediablemente porque no sólo fuimos al “consejero matrimonial”, entiéndase la metáfora, sino que lo trajimos a la casa para que viviera con nosotros y entre nosotros y le dimos poderes más grandes “de papá y mamá”, y ahora los entes de Justicia y Seguridad, la “pareja” que forma hogar, no saben qué hacer con ese “extraño” al que sólo debían recurrir en caso de crisis y conflicto; y, cuatro, la justificación de la existencia de la CICIG durante la cual no comprendimos que su “suprapoder” era tal que no se puede demandar a la CICIG dentro del sistema guatemalteco, el cual supuestamente venía a “fortalecer,” ja, ja, ja, y este ente sí puede destruirnos a su antojo, y los primeros destruidos no serían la impunidad, sino la mismísima Libertad de Expresión.

Esto ni lo dice ni lo infiere el ensayo; esto lo digo yo después de años de observar los procesos CICIACS y CICIG: La comisión terminó siendo lo que pretendía combatir, un grupo internacional impune, un “Cuerpo Ilegal” y un cuasi

“Aparato Clandestino de Seguridad”, cuya primer víctima puede ser nuestra Libertad de Expresión.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día viernes 23 de septiembre 2011.

¿Qué frena nuestro progreso?

Ramón Parellada

Me preguntaron, ¿cómo veía los resultados de las elecciones y si creía que ahora tendríamos un cambio positivo para tener más prosperidad?. Respondo aquí.

Creer que con el cambio de Gobierno las cosas mejorarán es un error. Las cosas no se resolverán cambiando gobernantes ni diputados sino hay que hacer un cambio mayor en el sistema. Tal como se explicaba en el proyecto de cambio parcial a la Constitución de ProReforma(www.proreforma.org.gt) no se trata de cambiar al chofer del automóvil sino el automóvil. El sistema actual es cortoplacista y quienes llegan a él se adaptan al mismo como bomberos, apagando fuegos. No hay una visión ni actuación de largo plazo que es la que nos permitirá comenzar a progresar a niveles de generación de riqueza para todos.

Tenemos un congreso con personas que buscan sus intereses y los de sus representados. No es un acto irracional ni exclusivo de Guatemala sino que así ocurre en todas partes del mundo tal y como lo explica muy bien la Escuela de Public Choice. Todos son urgencias y cada oportunidad se la llevan los más listos. Parece que el pensamiento es que si no me lo llevo yo se lo lleva otro. Es una lucha por lograr obtener algo de lo poco que hay pero no de construir la base que genere riqueza para que en el futuro todos puedan disponer de más bienes y servicios, incluida la seguridad y la justicia.

El cambio de reglas del juego para lograr un progreso debe dirigirse hacia el fortalecimiento de un Estado de Derecho en el que todos seamos iguales ante la Ley, en el que se respeten sin excepción los derechos individuales como los de la vida, la propiedad y la libertad y en el que la certeza jurídica sea una norma y no una excepción.

Mi ejemplo favorito de certeza jurídica es el de los cepos. Hoy en día nadie se estaciona en un lugar marcado con una raya roja porque sabe con bastante seguridad que le pondrán cepo o retirarán su auto con una grúa. La certeza ante la Ley viene de aplicar el castigo al infractor sin excepción y no de tener infracciones muy onerosas. Lo mismo ocurrirá en el Gobierno cuando se tenga certeza jurídica en el sentido de que al atrapar a un delincuente sea debidamente juzgado y que se aplique la infracción correspondiente, sin excepción. También certeza jurídica implica estar seguro de que mi propiedad es mía y no sorprenderme porque pasó fraudulentamente a manos de otros.

Con estos cambios el país logrará disminuir su tasa de homicidio y otros tipos de delitos que frenan el desarrollo. Un país más seguro, donde la seguridad de mi propiedad, mi libertad y vida está mejor protegida permitirá atraer mucho capital que es la condición necesaria para la generación de más empleos productivos y permanentes. Un país donde la justicia no sea un sueño sino una realidad.

Un aspecto importante por resaltar es el de la carga fiscal. En la actualidad nos comparamos con países más desarrollados y concluimos que nuestra carga es baja. Falso. Esa comparación no es válida ya que debe hacerse entre nuestro país con su bajo nivel de riqueza y el de esos países desarrollados cuando tenían un nivel similar de riqueza. ¿Qué hicieron entonces para salir adelante? Sencillo, no tenían altas cargas tributarias sino muy bajas. Ni llegaban al 10% del PIB (Producto Interno Bruto).

Mi respuesta final a la pregunta de qué frena nuestro progreso es nuestra actual Constitución. Urge modificarla para crear un verdadero Estado de Derecho, fortalecer los derechos individuales, frenar la discrecionalidad de los funcionarios, simplificar la legislación, disminuir el gasto del Gobierno para que no sea una carga pesada y que quede balanceado a los ingresos tributarios.

Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día jueves 23 de septiembre 2011.