En medio de polémicas, reabrió el Teatro Colón

Abrió por primera vez en 1908

En medio del desplazamiento de 138 empleados y el conflicto generado por la transmisión del evento, la sala centenaria reabrió sus puertas luego de tres años y medio de reconstrucción y restauración. La programación artística de la función incluyó la danza de Huemac, El Lago de los Cisnes y La Boheme.

En medio del conflicto por el desplazamiento de 138 empleados y la polémica generada por la transmisión del evento, el Teatro Colón reabrió sus puertas luego de tres años y medio de reconstrucción y restauración.

En ese sentido, el delegado general de la Asociación de Trabajadores del Colón, José Piazza, se refirió en Radio América a la situación de los trabajadores del teatro, de los cuales 138 fueron desplazados hacia la administración pública porteña.

"El Gobierno de la Ciudad apeló y el juez falló a favor de los trabajadores, eso quiere decir que ya deberían estar trabajando otra vez en el Colón", afirmó el delegado quien informó que no asistirá hoy a la reapertura del coliseo en rechazo a la situación por la que atraviesan sus pares.

Además, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires investigará a partir del próximo miércoles los motivos por los que se cedieron los derechos de transmisión del teatro Colón a Canal 13.

"No corresponde la exclusividad porque es un acto oficial y un acto público", dijo la titular del organismo, Alicia Pierini, al referirse a la trasmisión de la reapertura del Teatro Colón.

Frente a la denuncia, el Gobierno de la Ciudad informó que "todos los canales de TV abierta y por cable que tengan su móviles acreditados" recibirán señal del canal privado El Trece para trasmitir en directo la función especial.

El público disfrutaró de una programación artística que incluyó la danza de Huemac, el acto tres de El Lago de los Cisnes y el segundo acto de la ópera La Boheme.

La reapertura del Teatro Colón, que fue inaugurado en 1908 poco antes de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, se constituye en un hecho histórico al reabrirse, con los festejos del Bicentenario, tras las obras de restauración que rescatan el lugar que tiene el principal coliseo argentino a nivel mundial.

Fuente: Diagonales

A paso firme por la mayor deuda histórica

Sin oponerse a los festejos del Bicentenario, las 25 comunidades originarias que habitaban esta tierra desde mucho tiempo antes de la Revolución de Mayo marcharon por sus reclamos históricos

Sus reclamos y el pliego de reivindicaciones que pudieron entregarle a la presidenta Cristina Fernández fueron bien recibidos, pero la verdad se verá en el corto y mediano plazo, cuando las mismas empiecen -o no- a concretarse. Por lo pronto, la comisión creada especialmente para evaluar el petitorio debería empezar a funcionar dentro de muy poco, en junio próximo.

Representantes de las 25 comunidades originarias de nuestro país partieron caminando desde Jujuy, Misiones, Neuquén y Mendoza y llegaron hasta Plaza de Mayo el jueves pasado, en una jornada que alegraron con bailes y arte.

Pero el motivo de su marcha no fue alegre, y es el mismo que arrastran desde hace más de cinco siglos: la devolución de sus tierras. Esas a las que ellos llegaron antes que nadie, pero que les fueron robadas, primero por los colonizadores, y luego por su propio Estado, que se quedó con algunas, pero que principalmente permitió que la mayoría queden en manos privadas por monedas.

En la lista que le entregaron a la Presidenta, también figuran la creación de un Estado plurinacional y pluricultural; la derogación del Código Minero, la reparación económica y el respeto y cuidado hacia la Madre Tierra.

La Marcha de los Pueblos Originarios ya terminó, y ahora los cientos de caminantes se vuelven a sus pagos, a la espera de que esta manifestación -masiva pero reiterada- rinda frutos y no termine mal como aquella otra que se conoció como el Malón de la Paz, en mayo de 1946, a pesar de que el presidente Perón le había dado la mejor de las bienvenidas.

Al margen de que su reclamo data de hace más de cinco siglos, las comunidades originarias no se oponen a las celebraciones por el Bicentenario de la República, pero tampoco quieren dejar pasar la oportunidad para recordar, por enésima vez, que ellos existían desde mucho tiempo antes.

Parece mentira que una parte tan extensa de la historia de nuestro territorio quede afuera, precisamente, de la Historia. Tres siglos antes de la Declaración de la Independencia de lo que años más tarde sería la República Argentina -el 9 de julio de 1810-, los españoles habían colonizado gran parte del continente, asesinando, explotando y sometiendo a sus pobladores.
Pero esta región del mundo estaba ocupada desde hacía mucho tiempo; muchísimo, teniendo en cuenta que los registros existentes sobre los primeros pobladores datan de entre los años 300 y 900 d.C. Entonces, ¿por qué se habla de “descubrir” el continente, como si antes no hubiese existido?

Lo que está haciendo falta es un profundo cambio cultural, de esos que llevan mucho tiempo en gestarse. La deuda que hay con estos pueblos debe ser saldada no sólo a nivel político y económico, sino también desde las esferas sociales y culturales.

Fuente: Hoy

Exigen reincorporación de 138 empleados del Teatro Colón

En el día de la reapertura

El delegado general de la Asociación de Trabajadores de ese teatro, José Piazza, anticipó en Radio América que no asistirá a la gala de reinauguración en rechazo al desplazamiento de sus compañeros del coliseo hacia ámbitos de la administración pública porteña. La Justicia ordenó a Macri a restituirlos.

El delegado general de la Asociación de Trabajadores del Colón, José Piazza, se refirió en Radio América a la reinauguración del Colón y a la situación de los trabajadores del teatro, de los cuales 138 fueron desplazados hacia la administración pública porteña.

"El Gobierno de la Ciudad apeló y el juez falló a favor de los trabajadores, eso quiere decir que ya deberían estar trabajando otra vez en el Colón", afirmó el delegado quien infomó que no asistirá hoy a la reapertura del coliseo en rechazo a la situación por la que atraviesan sus pares.

"Según Mauricio Macri, los compañeros fueron reubicados en otros sectores debido a las necesidades del teatro", explicó Piazza quien aclaró que "estos trabajadores tenían diversas funciones ya que pertenecían a todos los sectores, escenografía, artistas, cantantes líricos, etc".

"Como delegado hasta que no se reingrese a todos los trabajadores, no voy a participar de la gala de reinauguración ni de nada parecido. Nosotros vamos a seguir insistiendo en la reincorporación y que haga caso a la ley", sentenció.

Fuente: Diagonales

Concurso literario para alumnos de escuelas secundarias de la Provincia de Buenos Aires

La Dirección General de Cultura y Educación, en conjunto con la dirección de Bibliotecas del Instituto Cultural, puso en marcha la recepción de trabajos correspondientes al II Concurso Ensayo Breve / Nota de Opinión "La Escuela y el Bicentenario", destinado a todos los alumnos mayores de 15 años.

Los trabajos –que pueden presentarse hasta el 30 de agosto- deberán abordar los siguientes ejes temáticos:

"Educadores del Bicentenario" (sobre aquellos educadores que dejaron una huella o tuvieron una labor destacada en el ámbito local, provincial o nacional)

"El rol de los medios masivos de comunicación y su impacto en nuestra cultura"

"La evolución de la tecnología"

"Los gritos populares preponderantes del Bicentenario y su huella en nuestra historia"

"La libertad, una pasión americana"

"Los ídolos populares en el Bicentenario"

"Libros y manuales en la escuela" (sus relaciones con la ciudadanía, los valores, la familia, las cuestiones de género, otras relaciones)

"La institución escolar" (antecedentes, inicios, desarrollo de la escuela pública).

Al alumno que obtenga el primer premio se le pagará su participación en un Taller Literario Intensivo, a cargo de un destacado escritor (próximo a designar). También se le entregarán libros al autor y a la escuela a la que pertenezca. El segundo y tercer premio consistirá en la entrega de libros para el colegio y los autores de los trabajos.

Asimismo, se otorgarán siete menciones especiales y 10 obras seleccionadas formarán parte de una compilación a ser editada en 2011.

Los trabajos deben enviarse a: Concurso Ensayo breve /nota de opinión "La escuela y el Bicentenario", Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, Dirección de Bibliotecas, calle 47 Nº 510 (5to. piso), La Plata, Provincia de Buenos Aires.

En caso de entrega personal, podrá realizarse en el mismo lugar entre las 9 y las 16. Otra vía de contacto son los correos electrónicos cultura.edu@gmail.com Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ; o cultura@ed.gba.gov.ar

Fuente: Diagonales

El teatro de la Independencia

"EN 1821 AUN LOS ACTORES tienen la `nota de infamia’, que no les permite recibir los sacramentos o ser enterrados en camposanto."

Los orígenes de nuestro teatro coinciden con los primeros festejos por la Revolución de Mayo. ¿Qué obras y quiénes fueron los autores y actores más notables de ese período inicial, que abarca hasta 1821?

Por: BEATRIZ SEIBEL

E l 24 de noviembre de 1810 se produce el primer festejo patrio en Buenos Aires, cuando llega la noticia del triunfo sobre los españoles en la batalla de Suipacha. Comienza con iluminación especial en la Ciudad con una orquesta en la galería del Cabildo. Al día siguiente, en la Plaza de Toros del Retiro, se realiza una función de volatineros a beneficio de la Expedición del Norte, con más de 1.600 espectadores. Días después, un reglamento elimina todos los privilegios para la Primera Junta y establece que en las diversiones públicas no tendrá palco ni lugar determinado, "los individuos de ella, que quieran concurrir, comprarán lugar como cualquier ciudadano". El Coliseo de Buenos Aires, teatro inaugurado en 1804 y cerrado desde las Invasiones Inglesas de 1806, reabre el 11 de noviembre de 1810. En el primer elenco hay actores residentes en Buenos Aires, como la criolla Josefa Ocampos y otros que vienen de Montevideo, el porteño Luis Ambrosio Morante (17891835), su esposa, la uruguaya Josefa Martínez, y el "barba" español ­así el actor que compone roles de viejo­ Juan Diez. Algunos se inician después de la Revolución: Ana Rodríguez Campomanes, de clase alta, huérfana y abandonada por su marido, es graciosa y tonadillera; Juan Antonio Viera, pardo esclavo que obtiene la libertad enfrentando a los ingleses en 1807, es gracioso y cantante. Pero los prejuicios siguen vigentes: la Campomanes hace juicio a su marido en 1818 para que le devuelva su dote y el acusado alega que su mujer está condenada "al mayor descrédito público por su punible y detestable profesión".

En 1812 se estrena la "petipieza original" El 25 de Mayo de Luis Ambrosio Morante, para el segundo aniversario de la Revolución. Es la primera obra que recibe un premio oficial, otorgado por el Cabildo, "para que sirva de estímulo a otros".

Las fiestas mayas

En 1813, la Asamblea General Constituyente decreta que cada 25 de Mayo se realizarán las "fiestas mayas". Ese año se extienden varios días: el 24, en la plaza, hay arcos triunfales con versos a la libertad, canciones patrióticas, fuegos artificiales; en los balcones del Cabildo una orquesta y en el teatro se representa la tragedia Julio César de Voltaire, alegoría contra la tiranía. El 25, 26 y 27 hay iluminación, fuegos artificiales y desfiles de máscaras, con música y canciones patrióticas. El 27, también función de teatro y baile en el Cabildo. El 28, función gratuita en el Coliseo con una loa alusiva, una comparsa de niños vestidos de indios que entona la canción patria, la tragedia Siripo de Lavardén, trozos de ópera por aficionados y danzas de la comparsa de niños; finalmente, baile general hasta las 2 de la mañana.

El 12 de marzo de 1813 la Asamblea había derogado el trabajo obligatorio para los indios y los declaraba libres y en igualdad de derechos; los indios suben a escena en varias obras, mostrando que la revolución apoya las libertades universales. No así los negros, aunque ese año la Ley de Libertad de Vientres inicia dos procesos graduales para dar fin a la esclavitud. Las sociedades negras por "naciones" se extienden y se convierten en un elemento visible de la vida porteña con sus fiestas y candombes. La compañía del Coliseo en 1813 tiene 11 actores y 8 actrices. En 1814, llega desde Montevideo el actor español Joaquín Culebras, quien trae los sainetes gauchescos anónimos representados allí desde 1811; suben a escena durante años y son muy populares.

La declaración de la Independencia en Tucumán, el 9 de julio de 1816, se festeja en el Coliseo con la reposición de Roma Libre de Alfieri. Ese año hay varias obras locales: La libertad civil, un acto patriótico publicado sin mención de autor; El hijo del Sud, un acto con personajes alegóricos firmado por de Luis Ambrosio Morante, con el protagonista a veces llamado "indio"; El nuevo Caupolicán o el bravo patriota de Caracas, del español residente José Manuel Sánchez, monólogo de un indio que lucha contra los tiranos españoles.

En 1817, el Gobierno de Buenos Aires forma la Sociedad del Buen Gusto del Teatro, "escuela de costumbres, vehículo de ilustración y órgano de la política".

Su objeto es procurar obras originales, traducir extranjeras, revisar y aprobar las que se presenten.

Después de un año prácticamente desaparece, aunque persiste su influencia: se estimulan autores y se hacen traducciones locales. Se desechan los autores españoles y se privilegian italianos y franceses; es frecuente la adaptación, llamada "refundición" para acentuar el mensaje de exaltación de la libertad. A fines de 1817, Trinidad Guevara (1798-1873) entra en el elenco del Coliseo y pronto será la gran actriz favorita del público.

El 5 de abril de 1818, el triunfo de San Martín en la batalla de Maipú asegura la independencia de Chile. El parte detallado de San Martín aparece en La Gaceta el 22 de abril. En el teatro se hacen grandes celebraciones con llenos completos. En funciones patrióticas de actores y de aficionados se canta el Himno Nacional, se recitan poemas alusivos, hay discursos y arengas y baile de máscaras al final. Varias obras locales reflejan el acontecimiento: Arauco Libre, del español José Manuel Sánchez, El triunfo de Bartolomé Hidalgo, monólogo frente al busto de San Martín, y El detalle de la acción de Maipú, sainete gauchesco anónimo. En 1821 el porteño Juan Casacuberta (1798-1849) trabaja por primera vez en el Coliseo y en 1831 se consagra como actor romántico.

El teatro porteño

En Cinco años en Buenos Aires 1820-1825, el autor, que firma como "Un Inglés", describe: "El teatro permanece abierto todo el año, con excepción de la Cuaresma. Los días de representación son los domingos y jueves, aun cuando suele trabajarse en martes, días de festividades sacras y otros. Los domingos por la noche son los días más concurridos. El programa habitual consiste en la representación de un drama y una farsa (sainete). No es raro ver en el teatro a niños de meses en brazos de sus madres, así como también esclavos". Las funciones comienzan con una obertura por la orquesta y en los intervalos se tocan sinfonías. Comienzan a presentarse ópera y ballet, y actúan elencos de aficionados.

Las representaciones se anuncian con la banda de música en la puerta del teatro y con cohetes y fuegos artificiales en la calle. Un actor habla con el público al final de cada función para anunciar la siguiente y los programas se reparten a domicilio acompañados por las entradas. Las obras varían cada vez y se presentan gran cantidad de piezas. Se muestra la continuidad de una compañía estable en el Coliseo con grandes actores criollos como Luis Morante, Trinidad Guevara, Juan Casacuberta, aunque las temporadas sufren altibajos por eventos económicos o políticos. Las obras de la independencia muestran la preocupación dominante en la sociedad: la antítesis libertad/tiranía domina la escena. La sala del Coliseo monopoliza lo que se denomina "teatro", pero convive en Buenos Aires con otros espacios donde se presentan compañías de circo y de muñecos, grupos de teatro negro, ilusiones ópticas, expresiones afroargentinas como el candombe, y hay grandes fiestas teatrales en la calle.

En 1821 aún los actores tienen la "nota de infamia", que no les permite recibir los sacramentos, ser enterrados en camposanto, desempeñar cargos públicos, ejercer derechos civiles o políticos.

San Martín, en ese momento Protector del Perú, firma la declaración histórica del 31 de diciembre de ese año, donde consta que "el arte escénico no irroga infamia al que lo profesa". En sus fundamentos afirma: "todo individuo que se proporciona su subsistencia en cualquier arte que contribuya a la prosperidad y lustre del país en que se halla, es digno de la consideración pública". Considera al teatro "un establecimiento moral y político de la mayor utilidad"; es un arte necesario para afirmar los ideales de la Independencia.

Fuente: Revista Ñ