Santas y putas mujeres

"Todas las mujeres son unas putas, menos mi madre, que es una santa" Este era uno de los contenidos del "pensamiento" de aquella España católica del exterminador Franco. A mí que no me vengan con cuéntames porque lo he vivido.
"A mi madre y a mi hermana, ni mentarlas" También las madres de los nostálgicos del franquismo eran unas putas para los demás hombres. La mujer era una puta o una santa, un cero a la izquierda o una monja. La mujer anunciaba un coñac que era "cosa de hombres" o estaba en casa "con la pata quebrada" porque "la mujer y la sartén en la cocina están bien" y ya se sabía que eran "puta la madre, puta la hija y puta la sombra que las cobija"
Llegué a actuar en pueblos de mierda en los que sólo iban los hombres al teatro. Mucho de esto y más existe en los paises musulmanes hoy en día. Y mucho de esto hay en las cabezas del alcalde de Valladolid y similares.
"Se va a casar Fulanito, ¡ya hay mujer para todos" Era una gracieta para ofender "afectivamente" a Fulanito, pero lo que se daba por hecho es que su novia tenía que ser tan puta como el resto de las mujeres.
Son recuerdos de aquellos tiempos deprimentes en los que, según los fachas, "vivíamos mejor"
Tiempos de esperanza y espera, de aguardar la llegada de una Democracia en la que la mujer iba a ocupar un lugar digno, dejando de ser santa, puta y esclava con la pata quebrada.

Queda una asignatura pendiente, la sociedad debe eliminar a los machistas sádicos, esos infectos maltratadores que aún se piensan que la mujer es un ser inferior de su exclusiva propiedad a la que tienen derecho a maltratar.

Un bar paradisiaco

No soy de bares, aunque hubo un tiempo en que fui un adicto al chiquiteo y el copeo. Ocasionalmente me veo en la necesidad de visitar alguno. Esta misma mañana, por ejemplo. Ha sido en un polígono industrial. Disponía de 45 minutos de libertad mientras me hacían una limpieza interior y exterior de la furgoneta (unas chicas muy eficientes, por cierto) Total, he caminado unos diez minutos, hasta un bar algo alejado, a fin de que no me resultase muy aburrida la espera. Pido un pincho de tortilla y una cocacola ligth y echo un vistazo al periódico.

¡Oh, qué gozada más grande!, jamás me había sentido tan gusto dentro de un bar en los últimos tiempos, ¡se podía respirar!, ¡increible pero cierto!... No me llegaba el humo de fumadores próximos o lejanos. No olía a humo rancio en el váter. ¡Por fin un bar para todos!
Me ha parecido que el pincho de tortilla era el más delicioso que he comido en mi vida, y la cocacola light la más sabrosa y refrescante.

Deshaciendo el camino, en busca de la furgoneta, he visto a muchos empleados de las fábricas fumando en la calle. Me ha dado la impresión de que eran zombis aterradores entregados a un ritual satánico: llenarse los pulmones de todas las porquerías que ponen en los cigarrillos los malvados magnates de las tabacaleras.

Pienso que si existe el Paraíso debe ser un lugar en donde no se fuma. Por eso en las iglesias está prohibido fumar, es para que nos vayamos mentalizando. A lo mejor me hago religioso.

¡Mátate, tía!

La Muerte siempre está de moda, puede ser en la carretera, en la cama, jugando al fútbol, jugando con navajas...
La Muerte es que te mueres o que te matan, o que te suicidas. Suicidarse es una cosa muy seria, requiere convencimiento y decisión. Cualquiera no sirve para suicida.
Una tía abuela mia ha intentado suicidarse un montón de veces, pero como si nada, siempre le falla algo. La verdad es que es muy patosa. No obstante se ha sacado el carné de conducir a la primera, y eso que dedicaba el mismo tiempo a ambos empeños; todos lo días, nada más salir de la autoescuela, se iba a casa a intentar suicidarse, o se iba a un puente para tirarse desde allí, pero siempre pasaba algún conocido que la convencia de que el suicidio no está bien visto a los ojos de Dios.
Ahora dice que ya no va a fallar, que se va a matar chocando su coche contra un muro o lanzándose por un precipicio.
Si falla esta vez es que ya es tonta de remate. ¡Venga, tía abuela, anímate que en la carretera se mata mucha gente, y no ibas a ser tú menos!



Picaresca de fumetas.

Oigo en la radio que ha nacido una picardía nueva: Con la disculpa de salir a echar un cigarrillo a la calle, mucha gente se marcha de los bares sin pagar. Contando que eso supone un ahorro en la economía de los fumetas, algo bueno ha traído la ley antitabaco. Aunque es posible que ahora se imponga el cartelito: "Se ruega abonen sus consumiciones antes de salir al fumeteo"