Manchester-Alicante
5 de Enero
Para hoy y mañana se anuncian temperaturas de -5 y -6 grados en Manchester. Ayer hubo una fuerte nevada. Hoy llueve. Despegaremos con lluvia intensa.
Gran novedad: Se habla español por la megafonía del avión. Debe ser sólo para mi porque no he detectado ningún español entre el pasaje. Sólo veo jubilatas ingleses.
Otra novedad: Hay tres "azafatos", dos jovencitos morenos y un rapado, y una sola azafata, rubia, delgada y de boca grande.
Tercera novedad: Estoy solito en mi fila de asientos, el avión no va lleno, lo que significa que no molestaré a nadie cada vez que me levante para ir al váter, cosa frecuente por razón de mi vegija hiperactiva.
Nos explican las medidas de seguridad que hay que tomar en el caso de que la cosa se ponga jodida. Hay un chaleco salvavidas debajo del asiento por si nos caemos al agua. También hay cunas flotantes para bebés.
La azafata rubita y delgada me dice que ponga la riñonera en el suelo para el despegue. El avión ya ha empezado a moverse. Oscuridad, lluvia y viento ahí afuera.
Tras el trepidar de motores, que tanto angustia a los que tienen miedo a volar, nos elevamos de la pista sobre las 6'50 hora inglesa. (No lo sé con exactitud porque llevo el móvil apagado)
El viento nos pega unos sopapos bien fuertes. Se me ocurre un pensamiento macabro: Si nos pegamos la hostia aérea, a lo mejor encuentran este bloc entre los restos y se publica el cacho de post en los periódicos. Así mis amigos blogueros podrían leer el post hasta la "interrupción"
El viento es más moderado. Sobre un colchón de nubes, aún grisáceas, empieza a verse amanecer. Tonos de cielo azul oscuro y rojizo entre nubes negras.
Desaparecen las nubes próximas. Distingo varios nucleos de población ahí abajo, muy iluminados. Alguna estrella en el cielo, pocas. Otra vez volamos sobre nubes, pero a lo lejos siguen viéndose poblaciones intensamente iluminadas de "amarillo auto"
Ya podemos desabrocharnos el safety belt. El paisaje que viene a continuación es fascinante y no exagero. El azul del cielo es más claro, pintado de nubes largas, como rayas negras, en la parte más baja de la bóveda, y otras de tonos que van del ambar al rojo más vivo.
Cruza sobre nosotros un reactor dejando una estela negra. Poco después, a nuestra izquierda, veo volar a otro aparato. Abajo hay una ciudad grandísima, ignoro cual será, ¿quizá Birmingham o Bristol?. Trazando una línea recta sobre el mapa, entre Manchester y Alicante, me sale Birmingham. Tardamos un buen rato en dejarla atrás.
Otra vez el colchón de nubes, ahora más abajo porque hemos ascendido. Sigo saboreando el paisaje mientras me como un Bacon Baguette y bebo una diet pepsi. Un trozo de mar, un río muy ancho, el rojo del cielo...
El auxiliar de vuelo rapado, siempre sonriente, me recuerda uno de los personajes de "Aterriza como puedas"
Se nos cruza otro avión, ahora por abajo. El Sol inicia su ascenso rutinario. El cielo se transforma en "azul cielo" rápidamente. Abajo, el colchón nuboso, ahora es blanco. Otro avión, paralelo a nosotros, en sentido contrario. ¡Hay mucho tráfico aquí arriba!... Meneítos de viento.
Sol radiante. No sé el tiempo que hará debajo de las nubes. Paso un ratillo sentado en el trono del váter. Describimos un giro amplio y suave hacia la derecha.
He dormido un rato. Cumbres nevadas muy abajo. Los Pirineos se nos ofrecen en maravillosa panorámica. Después un anchísimo y larguísimo suelo nuboso.
Una ligera apertura entre nubes me descubre el Mediterráneo. Viento racheado aquí arriba. Ahora se ve gran parte del mar, el Mare Nostrum de los antiguos, de cuando sólo había pájaros y nubes aquí en lo alto. Un "barquito" desde mi atalaya , quizá un ernorme carguero.
El sol cegador deja un ancho pasillo dorado que viene desde la lejanía del mar hasta la costa levantina. ¡Playas las de Levante!, ahora las veo. Me he perdido Valencia capital, que en otros viajes sí la he visto.
Ahora ya estamos descendiendo hacia Alicante. La rubia delgada me recuerda lo de la riñonera en el suelo. Bellísimo paisaje aéreo de Benidorm. Mar y mucho mar, los barcos cada vez más cerquita.
Sobrevolamos una playa, una urbanización de chalecitos, una autovía y... ¡tocamos brúscamente la pista!... El aterrizaje no ha sido muy suave que digamos.
El avión se detiene a las 22´09, hora española por el reloj de mi móvil. La hora oficial de llegada era las 22´15.
Y ahora a coger el autobús que me lleva a Murcia.
A modo de epílogo:
En el aeropuerto de Manchester no vendían prensa española. En el aeropuerto de Alicante he contado hasta 17 periódicos ingleses distintos, prensa seria, amarilla, deportiva, de colorines... de todo. ¡Hay que aprender inglés, la oferta es muy variada!
Película de mi viaje aéreo por holidays navideñas
24 de Diciembre de 2.010
Aeropuerto de El Altet, Alicante-Alacant
El caballero que me factura el equipaje lleva un gorro de Papa Noel.
Estando ya acomodado en el avión, dicen que hay que desalojarlo porque tiene una avería. Nos conducen a otro avión que nos dejará en Liverpool y luego por carretera a Manchester, destino de este viaje.
La chica que revisa mi tarjeta de embarque para acceder al otro avión luce unas astas de reno.
El viento nos zarandea en el ascenso.
Vuelvo a gozar del paisaje atractivo de la costa valenciana. Siempre viajo en asiento de ventanilla porque soy como un crío.
En mi fila, de tres asientos, hay una inglesa rubia coloradita y su hijo pequeño. El niño está al lado mio y la mami al lado del pasillo. La rubia habla en español sin que se la note para nada su procedencia inglesa. Sólo la delata el aspecto.
La rubia me traduce las palabras del comandante respecto al viaje autobusero Liverpool-Manchester. Como siempre, esta compañóa (EasyJet) no traduce del inglés al español.
Sigue arreciando el viento. Mar picada. Muchos barcos mercantes ahí abajo.
Viento fortísimo. Una azafata rubia de ojos verdes embelesadores me indica que me abroche el cinturón. Se me había pasado este detallito.
El niño protesta porque no quiere tener puesto el cinturón. Logra liberarse de la correa opresora para cabreo de su madre.
Continúo un rato con el libro que empecé en casa hace días, "Trasplante", de Frank G. Slaunghter, un autor del que ya había leído otras novelas, pero que en esta se muestra especialmente humorístico.
Azael - me entero del nombre del niño - incordia a un calvo de la fila de delante que está intentando dormir. Luego simpatiza con otro caballero de la fila de atrás.
Ahora, Azael, come patatas "Pringles" y bebe agua de botellín. Su madre engulle un bocata. Yo acabo de comerme el bocata de salchichas que he traído de casa, y ahora bebo una diet pepsi que me ha servido la rubia de los ojos verdes embelesadores.
No puede ser, quiero hacerlo todo a la vez, beber, comer chuches, leer la novela, redactar estas notas, hacer fotos panorámicas, jugar con Azael y observar a la rubia.
A Azael le encantan los arándanos deshidratados que estoy comiendo. Los comparto con él.
Hace un rato hemos pasado sobre los formidables Pirineos nevados. Ahora todo es un enorme edredón blanco de nubes.
Azael se ha cagado. Su rubiales mamá se lo lleva al mini-váter aéreo.
La siguiente media hora me entretengo con las situaciones jocosas en las que se ve inmerso Henry Wallers, el protagonista de Trasplante, un hombre al que le han trasplantado un pene de considerables proporciones y lo usa con señoras estupendísimas.
Azael vuelve a incordiar al calvo, este mira hacia atrás con sonrisa de circunstancias.
Inglaterra se nos muestra absolutamente nevada. Hago una serie de fotos estupendas en las que se ve una parte del ala del avión y el paisaje nevado de fondo.
Montañas pequeñas de nata, llanos blancos con rayitas negras, como si fuesen cortes hechos a cuchillo. Un sol radiante hace más luminosa la blancura de la nieve en las proximidades de Liverpool.
Azael juega con el sombrero del señor de atrás. Hace un rato ha querido quitarme mi nariz de payaso pero no le he dejado. Hubiese termido en el suelo como el cilindro de los Pringles.
Abajo, los canales de Liverpool. Más fotos. Descendemos en giros suaves. Nos abrochamos los cinturones para tomar tierra.
Ya somos parte de un Liverpool de postal navideña. Siempre me ha gustado el pequeño y cómodo aeropuerto Jhon Lennon de Liverpool.
Termino estas notas en el bus gratuito Liverpool-Manchester por gentileza de EasyJet.
Mañana: "Vuelo de regreso Manchester-Alicante"
Aeropuerto de El Altet, Alicante-Alacant
El caballero que me factura el equipaje lleva un gorro de Papa Noel.
Estando ya acomodado en el avión, dicen que hay que desalojarlo porque tiene una avería. Nos conducen a otro avión que nos dejará en Liverpool y luego por carretera a Manchester, destino de este viaje.
La chica que revisa mi tarjeta de embarque para acceder al otro avión luce unas astas de reno.
El viento nos zarandea en el ascenso.
Vuelvo a gozar del paisaje atractivo de la costa valenciana. Siempre viajo en asiento de ventanilla porque soy como un crío.
En mi fila, de tres asientos, hay una inglesa rubia coloradita y su hijo pequeño. El niño está al lado mio y la mami al lado del pasillo. La rubia habla en español sin que se la note para nada su procedencia inglesa. Sólo la delata el aspecto.
La rubia me traduce las palabras del comandante respecto al viaje autobusero Liverpool-Manchester. Como siempre, esta compañóa (EasyJet) no traduce del inglés al español.
Sigue arreciando el viento. Mar picada. Muchos barcos mercantes ahí abajo.
Viento fortísimo. Una azafata rubia de ojos verdes embelesadores me indica que me abroche el cinturón. Se me había pasado este detallito.
El niño protesta porque no quiere tener puesto el cinturón. Logra liberarse de la correa opresora para cabreo de su madre.
Continúo un rato con el libro que empecé en casa hace días, "Trasplante", de Frank G. Slaunghter, un autor del que ya había leído otras novelas, pero que en esta se muestra especialmente humorístico.
Azael - me entero del nombre del niño - incordia a un calvo de la fila de delante que está intentando dormir. Luego simpatiza con otro caballero de la fila de atrás.
Ahora, Azael, come patatas "Pringles" y bebe agua de botellín. Su madre engulle un bocata. Yo acabo de comerme el bocata de salchichas que he traído de casa, y ahora bebo una diet pepsi que me ha servido la rubia de los ojos verdes embelesadores.
No puede ser, quiero hacerlo todo a la vez, beber, comer chuches, leer la novela, redactar estas notas, hacer fotos panorámicas, jugar con Azael y observar a la rubia.
A Azael le encantan los arándanos deshidratados que estoy comiendo. Los comparto con él.
Hace un rato hemos pasado sobre los formidables Pirineos nevados. Ahora todo es un enorme edredón blanco de nubes.
Azael se ha cagado. Su rubiales mamá se lo lleva al mini-váter aéreo.
La siguiente media hora me entretengo con las situaciones jocosas en las que se ve inmerso Henry Wallers, el protagonista de Trasplante, un hombre al que le han trasplantado un pene de considerables proporciones y lo usa con señoras estupendísimas.
Azael vuelve a incordiar al calvo, este mira hacia atrás con sonrisa de circunstancias.
Inglaterra se nos muestra absolutamente nevada. Hago una serie de fotos estupendas en las que se ve una parte del ala del avión y el paisaje nevado de fondo.
Montañas pequeñas de nata, llanos blancos con rayitas negras, como si fuesen cortes hechos a cuchillo. Un sol radiante hace más luminosa la blancura de la nieve en las proximidades de Liverpool.
Azael juega con el sombrero del señor de atrás. Hace un rato ha querido quitarme mi nariz de payaso pero no le he dejado. Hubiese termido en el suelo como el cilindro de los Pringles.
Abajo, los canales de Liverpool. Más fotos. Descendemos en giros suaves. Nos abrochamos los cinturones para tomar tierra.
Ya somos parte de un Liverpool de postal navideña. Siempre me ha gustado el pequeño y cómodo aeropuerto Jhon Lennon de Liverpool.
Termino estas notas en el bus gratuito Liverpool-Manchester por gentileza de EasyJet.
Mañana: "Vuelo de regreso Manchester-Alicante"
¡¡Ya tamos en domilonce, yujúúúú...!!
El mundo se prepara para grandes misiones de paz en Irán y Corea del Norte. ¡Alístate en las Fuerzas Armadas!
¡Próspero Año Nuevo para los narcotraficantes, los banqueros, los corruptos políticos, los futbolistas adinerados, las estrellas de Hollywood, las magnates petrolíferos...!, y a todos los demás que nos den mucho por el culo, como siempre.
"A mi lado, María Dolores de Cospedal es una muerta de hambre" (París Hilton)
Los ricos también lloran, pero los pobres lo hacen con más razones.
"Yo no soy ni sombra de lo que fui" (Franciscus Franco, invictus caudillo)
"Los precios se disparan, los salarios se congelan!
¡Que sí, coño, que próspero año nuevo!
¿Brujas?... Haberlas haylas: Sarah Palin, Ana Botella, Rita Barberá, Esperanza Aguirre, María Dolores de Cospedal... y dicen que también Aramís Fuster.
El circo anual de los negocios sucios y las guerras preventivas y religiosas comienza puntualmente el día 1 de Enero todos los años.
"Billetes de tren y peajes de autopistas más caros"
¡Sin ninguna duda, próspero año nuevo!
"Yo seguiré haciendo felices a los pobres, que lo pagan muy bien" (Leo Messi)
Los más desfavorecidos ya han tenido sus migajas en estas "fechas entrañables" Ahora que sigan jodiéndose porque de ellos es el Reino de los Cielos, y que follen sin condón o se quedan también sin eso.
"Yo pasaré a la historia de la tauromaquia como el novio de Belén Esteban" (Jesulín de Ubrique)
"La población española ya pasa de los 47 millones!
¡Pues próspero año nuevo para todos!
"No me gusta que me comparen con Francisco Camps porque yo follo más" (Honorable Berlusconi)
Dios es una hipótesis que, gracias a la Iglesia, alcanza extremos delirantes" (Calimero)
"¡Qué contradictorio, los salvadores de la patria son los que menos desean que yo salve a la patria!" (ZP)
"¡Jo, que manía me tienen, ni que yo fuese Belén Esteban!" (Bin Laden)
"En lo personal, Zapatero y yo nos llevamos bien; nuestra relación es cálida, afectuosa; podríamos ser, incluso, buenos amigos; yo creo que existe magnetismo entre nosotros; vamos, que no me importaría echarle un polvo" (Don Mariano Rajoy)
"En el club de los enanos hijos de puta, yo tengo más influencia que Aznar" (Kim Jong-il)
"We can do it y ¡próspero año nuevo para todos!... por decir algo" (Barack Obama)
"Necesitamos crear un partido político en España sin la tibieza espiritual del PP y con la firmeza de la Santa Inquisición. ¡Oh, ya me veo luciendo una resplandeciente armadura!" (Monseñor Rouco Varela)
"No me ajuntan en mi partido y además me llaman viejo. ¿Fraga Iribarne es una joven promesa?" (Álvarez Cascos)
"A Cascos no le permitimos que entre en la sede del PP porque viene echando humo" (Don Mariano Rajoy)
"Me niego a que Cascos me arrebate el título de primer borrico del país" (Don Javier León de la Riva, excmo. señor alcalde de Valladolid)
Pensándolo bien, este post también se titula "Próspero Año Nuevo"
¡Bienhallados, amiguetes blogueros!