Carroll Ríos de Rodríguez
¿Falsa ilusión?
Carroll Ríos de Rodríguez
Maestros de calidá
Verónica Spross de Rivera
MOUSSE DE ARROZ CON LECHE
Money, money, money...
PEDRO TRUJILLO
Los diputados admiten, revelan y pregonan que necesitan del dinero asignado al listado geográfico de obras para sus bussines y por “módicos”, pero millonarios ofrecimientos, también pueden votar en tal o cual dirección, siempre ¡en favor del pueblo!, como es de esperar. La discusión del Presupuesto 2012 abordó la necesidad de implementar candados que limitaran y circunscribieran el gasto a lo presupuestado o, de lo contrario, dejaban -como antes defendían los que ahora niegan- a criterio del mandatario la posibilidad de dilapidar el dinero a su capricho.
La aprobación de dádivas a ciertas ONG y la venta del voto fueron elementos sustanciales de desacuerdo entre los “padres de la patria” ¡La madre que me parió, qué gente con tan poca vergüenza y tanto descaro!
La culpa es nuestra, por no fiscalizar y analizar lo que aprueban y se recetan. En páginas oficiales se lee cómo al 31 de octubre del 2011, seis ministerios y varias secretarías no llegan al 70 por ciento de ejecución presupuestaria, ¿para qué más presupuesto si son incapaces de ejecutarlo? Al de Salud Pública le quedan Q1 mil 141 millones, a Educación Q1 mil 358 y a Comunicaciones Q2 mil 595, pese a que los consultorios no funcionan, las carreteras están hechas un desastre y la educación primaria olvidada, aunque, por acuerdo ministerial, se aprueba a la muchachada los estudios, sin ruborizarse, de los 90 escasos días que asistieron a clase. En la web del Congreso puede verse cómo la directiva y los jefes de bancada justifican alegremente el dinero de fondos rotativos, además de “fiscalizar” las pocas comisiones que publican y que representan un importante gasto sin ninguna reversión en el país. El diputado Nuila liquida tres facturas por Q1 mil 193 en el Hotel Miralvalle de San Pedro Sacatepéquez, el 24/9/11, sábado, por cierto. Don Baudilio Hichos incluye factura de gasolina por Q1 mil 345, lo que hace suponer que maneja un tanque y comidas en el restaurante Altuna por Q1 mil 998, que revelan un feroz apetito. Doña Roxana acredita en el súper Q4 mil 254, haciéndole competencia a Wal Mart. El diputado Reynabel Estrada incluye dos facturas del mismo día (17/10/11) en Tamarindos por las groseras cantidades de Q4 mil 985 y Q4 mil 955, ¿se indigestaría? El diputado Ponce Guay justifica el fuleo de carros casi todos los días, en ocasiones dos veces. Mario Taracena hace rico a un tal Melqui Eliú Ramírez y a Alimentos y Servicios D’Lujo. Los de Líder mantienen, junto con otros, la Operadora del Centro Histórico con media de Q2 mil por gasto. L’Scala café, por el número de tiques, pareciera el lugar predilecto del señor Barquín o de sus asociados.
El presupuesto aprobado asigna Q25 millones para transporte de la tercera edad, por lo que podrían viajar gratis diariamente más de mil viejitos en bus ¿cuántos ve usted? La embajada itinerante indígena (sic) tiene asignado más de Q1 millón. Al Parque Zoológico La Aurora le endilgan Q3 millones. A la empresa de Ferrocarriles (¿existe?) Q750 mil. A la Facultad de Ingeniería de la Usac Q500 mil ¿por qué? A la oficina nacional del servicio civil Q34.4 millones. Al Parlacen, Q11 millones. Del deporte ni hablemos, pero véanlo. Al Colegio de Abogados y Notarios Q7.9 millones ¡Ah!, y a la Flacso, que se dice independiente, Q1.5 millones. Se distraen con discusiones sobre la cantidad de dinero, cuando el problema es la calidad del gasto y el comportamiento ético. Grandes comilonas, fiestas, descarados gastos y facturas que nadie supervisa ¡Aló contadores! Actitudes ruines y miserables en un país donde miles de personas mueren de hambre ¡Olé el Congreso y sus “honorables y dignos diputados”!
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 29 de noviembre 2011.
El último desliz
JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO
El vicepresidente Espada se metió en un innecesario problema al acusar a banqueros de “lavadores de dinero”. Un desliz y epílogo a la poca decorosa carrera política de quien antes fuera un reconocido médico que sacrificó su prestigio profesional por las mieles del poder. Para el 13 de febrero del 2007 se anunciaba la incorporación del Dr. Espada al ticket presidencial del entonces candidato Álvaro Colom. Lo califiqué como una tragedia nacional y escribí: “…tragedia es la potencial incorporación del Dr. Rafael Espada como vicepresidente de Álvaro Colom.
Con todo respeto: ¿qué sabe el mejor cardiólogo del mundo sobre política? ¿Más allá de “darle lustre” a la candidatura de la UNE, qué puede llegar a aportar? ¿Qué es más fácil encontrar en este mundo: un cirujano de clase mundial o un político que se quiera incorporar a lo que se perfila como un gobierno similar al del FRG? Si el Dr. Espada participa como candidato vicepresidencial, literalmente, gente morirá. Ante este dilema, debería ser fácil concluir que su gestión como vicepresidente nunca superará los dividendos de su gestión como médico”.
Y así fue. Luego de cuatro años de gestión, la conclusión es evidente. La declaración respecto de los banqueros lo dice todo. Es cierto que el Dr. Espada dio posteriores declaraciones “disculpándose”. Sin embargo, fueron unas disculpas extrañas, porque junto con ellas vino una ratificación de las acusaciones.
La protesta de la Asociación Bancaria no se hizo esperar, y con razón. Una cosa es que los ejecutivos, directores y accionistas de bancos, llamados colectivamente “banqueros”, estén personalmente involucrados en delitos. Otra, muy diferente, es que los criminales utilicen una infraestructura creada para hacer negocios legítimos, como mecanismo para delinquir. ¿Acaso los distribuidores de vehículos pueden ser acusados por crímenes que se cometen en carros? En todo caso, si el vicepresidente tuviese conocimiento de la comisión de delitos, debería estar activamente colaborando para su persecución. Le podríamos dejar de tarea las valijas de dinero que pasaron libremente por el aeropuerto rumbo a Panamá… No en balde las irresponsables declaraciones del vicepresidente, en un foro internacional, cayeron tan mal.
Entre alabanzas al modelo cubano, escándalos de pititangas e intentos por limitar la libertad de expresión acusando de criminales a periodistas, el Dr. Espada se anota otro bochorno con este último “desliz” de su gestión. El 22 de enero del 2008 le recomendé: “…nunca retoce con un cerdo porque al final los dos terminarán embarrados; pero al cerdo le habrá encantado ensuciarse”. Y agregaba: “Dr. Espada: ahora que ya está en el chiquero de la política no se deje embarrar por aquellos que, junto con usted, pero a diferencia de usted, llegaron al poder para “pasar de zope a gavilán”. Y si no puede o no se atreve, renuncie a tiempo y regrese a salvar vidas.” A cuatro años de distancia el consejo fue desoído y se habrán perdido vidas, prestigio, dinero y valioso tiempo a costa de nuestro subdesarrollo.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 29 de noviembre 2011.
La Guatemala incómoda
Estuardo Zapeta
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Siglo 21", el día martes 29 de noviembre 2011.
Lo común en Muso
Marta Yolanda Díaz Duran
“Spanglish, el nuevo orgullo nacional”
Karen Cancinos
La Fiscal y el militar
Estuardo Zapeta
¿Prosperidad o más estancamiento?
Ramón Parellada
El sentido menos común
JORGE JACOBS A.
Si quiere entender por qué el sentido común es el menos común de los sentidos, le recomiendo leer el libro Sentido Común en el que se publican algunas columnas que Manuel F. Ayau, mejor conocido como el Muso, publicó a lo largo de 50 años de periodismo de opinión, manteniendo siempre una impresionante congruencia de pensamiento. Al leerlo me entra nostalgia por el amigo que conocí, pero también cólera, al ver que si le hubiesen hecho caso hace 40 años, la situación de los guatemaltecos sería muy distinta.
A él le quedó la satisfacción no solo de decirlo en el momento que se debía decir, sino actuar basado en esos principios para cambiar las cosas que estaban mal.
Pero él sabía que cambios de esta envergadura no se hacen de la noche a la mañana. Lleva mucho tiempo de convencimiento a varias generaciones para lograr la masa crítica necesaria. Y a eso dedicó su vida, a sabiendas de que muy probablemente no vería muchos de los cambios por los cuales debatió durante tanto tiempo.
A pesar de los aparentes reveses y vicisitudes, se mantuvo auténtico, defendiendo los principios de una sociedad de personas libres y responsables, regida por la igualdad ante la ley —estado de Derecho— en un sistema económico de intercambio voluntario —mercado—; o lo que es lo mismo, el liberalismo.
Y no solo los guatemaltecos dejaron pasar esas enseñanzas. Cito por ejemplo un artículo publicado hace 40 años sobre el sistema monetario: “No creo que se adopte el oro hasta que el fracaso monetario internacional sea de mucha mayor magnitud que la crisis actual. Hasta que no degenere la situación en un caos, no claudicarán los economistas que hoy manejan el sistema monetario, aunque ya no pueden negar que han fracasado rotundamente en su objetivo de lograr la estabilidad monetaria a nivel mundial”.
¿Podía prever el Muso que un año después de su muerte podríamos estar llegando a ese momento? Por supuesto que no, pero lo importante es que los principios aplicables son los mismos, y desde aquella época, con un poco de sentido común, se podía prever que tarde o temprano la crisis irremediablemente llegaría.
Recorrer ese libro implica una conversación con su autor. Descubrir que no hay nada nuevo bajo el sol. Las respuestas y soluciones allí están, siempre lo han estado, pero son pocos los que tienen la humildad para reconocerlas y la valentía para defenderlas. El Muso fue uno de ellos y nos marcó el camino a muchos guatemaltecos que voluntariamente tomamos la estafeta para continuar en esa larga tarea de convencimiento por persuasión.
Lo más impresionante es que nunca se desanimó, como lo demuestra este párrafo escrito en los últimos años de su labor periodística:
“No pierdo la esperanza de que algún día echemos por la borda, al basurero intelectual, todas las teorías derivadas del fracasado colectivismo utópico que considera al ser humano como un instrumento de la sociedad y no como una criatura de Dios, con individualidad propia, con derechos inherentes a su condición humana, y no concedidos graciosamente por los políticos de los gobiernos.”
Busque el sentido común.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día jueves 24 de noviembre 2011.
El porqué de las reglas
Carroll Ríos de Rodríguez
Bienvenidos al sentido común
Algunos “son”, otros “están”, sutileza semántica disponible en pocos idiomas -el castellano es uno de ellos-. La reciente publicación del libro titulado Sentido común. 50 años de congruencia liberal, coloca nuevamente en el candelero a Manuel Ayau. El texto recopila -y agrupa por décadas- una serie de artículos que Muso publicó en varios medios escritos. La edición, lejos de ser anecdótica, no pasa desapercibida por importantes razones. Una, lo actual de aquello que escribiera medio siglo atrás, señal de que hemos avanzado poco o, en positivo, de que el aprendizaje es lento.
Otra, la claridad —y socarronería— con la que Muso se expresaba, lo que permite a cualquiera comprender teorías complejas o cuestiones técnicas relacionadas con la economía o la política, a fin de cuentas racionales ambas en su génesis. La libertad, como no podía ser de otra manera, es el eje medular de sus reflexiones y el barniz de sus propuestas. Ningún artículo escapa a ese mágico concepto y la humildad brilla en muchos de ellos: “El que está a favor de la libertad no trata de imponer coercitivamente su criterio a los actos ajenos”. (1968).
Todos son altamente recomendables y numerosos de obligada lectura. El titulado Pi…Pi…Pi…Pi (1970) describía el monopolio telefónico y el control estatal de los servicios públicos, necesariamente encadenados a la ineficiencia de los mismos. El mismo año, otro sobre lo perjudicial de la exoneración impositiva, hoy discutida y cuestionada en propuestas de reforma fiscal. La leche (1973) aborda el problema de los precios tope que gobiernos torpes imponen en “beneficio” de una ciudadanía que termina siendo privada de bienes o con escasez de ellos, algo abundado en Los controles de precios (1978).
En Medicina maravillosa (1974) cuestiona el argumento de utilizar más dinero público para enfrentar la inflación, la deflación, problemas con la balanza de pagos o el desempleo, como si de una pócima mágica se tratase. Más impuestos para “inversión pública” es la receta de algunos, aunque el ejemplo del desastre económico en la UE vislumbra exactamente lo contrario, algo que don Manuel ya advirtió. Interesante Carter y yo (1978), un excelente escrito sobre los derechos humanos en el que, desde el principio, se distancia del expresidente y sentencia: “.., él está a favor de los derechos humanos y yo a favor de los derechos de los humanos”, perspicaz matiz que genera toda una teoría encontrada frente a aquella otra que vociferan diariamente ciertas “personalidades” y colectivos.
El concepto de marginalidad es magistralmente explicado en 1985 y en Empobreciendo a los más pobres (1994) imparte una soberbia lección sobre el salario mínimo y sus nefastas consecuencias. La privatización de los monopolios, el mercantilismo, la “redistribución de la riqueza” y los privilegios son temas que aborda en la década de 1990. La violencia y la pobreza y ¿Es la izquierda viable?, puede ser una selección representativa de los siguientes años. En el primero, analiza y desmitifica el manipulado nexo que algunos promueven entre esos dos fenómenos. En el segundo, sentencia: “La izquierda nunca falla en delegar cómodamente las soluciones al gobierno, sin explicar cuáles son”.
Interesante selección de parte de su obra que puede sintetizarse en otra frase de Muso: “Padecemos de una laguna cultural que ignora cómo funciona una sociedad libre, basada en el respeto a los derechos individuales”. Cincuenta años son muchos, pero el triunfo, querido Muso, es de los perseverantes en las ideas, como tú. ¡Mis recuerdos más sinceros!
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 22 de noviembre 2011.
¡Juan Alberto vive!
JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO
Un fantasma ronda Guatemala… es el fantasma de “la reformita”: aquel aumento de impuestos que nuestro exministro de Finanzas promovió infructuosamente durante su corta gestión. Ahora, como el Ave Fénix, “la reformita” resurge de sus cenizas. Bajo los auspicios del llamado G-40, parece ser abrazada por el presidente electo y su próximo ministro de Finanzas. Bien dice el refrán: “uno nunca sabe para quién trabaja”. En su aclamada autoapología, curiosamente titulada Rendición de Cuentas, el exministro de Finanzas, Juan que:
la razón por la cual había aceptado “ser ministro de Finanzas, impulsar la reforma tributaria, se estaba haciendo muy difícil”. Efectivamente, al ver que esta era imposible, el exministro “tira la toalla” y renuncia, para dedicarse a escribir su libro, dejando atrás el más alto endeudamiento público de nuestra historia. Sin embargo, previendo un cambio en el medio ambiente político, él mismo, junto a sus colaboradores, en el pretendido aumento de impuestos ha reunido nuevas fuerzas, presentando la propuesta al próximo gobierno. Si las declaraciones del presidente electo y su próximo ministro de Finanzas sirven de algo, el aumento de impuestos va.
“No es lo mismo verla venir que bailar con ella” —dice el otro refrán. La oposición era una cosa, el ejercicio del poder otra. Y ahora no solo hay que bailar con ella, sino que ella es la más fea de toda la fiesta. El desastre de finanzas públicas que Juan Alberto nos heredó tiene características sin precedentes. Ni siquiera Romeo Lucas nos dejó el desorden fiscal que Álvaro Colom nos está dejando. En medio de esa danza de millardos, las estimaciones de la potencial recaudación de la mal llamada “reforma tributaria” son a cual más variadas. Unos hablan de Q700 millardos por año. Otros dicen Q2 mil 800 millardos por año de más impuestos. No es para menos, estamos hablando de mover las tasas actuales para incrementar la tasa efectiva de ISR hasta en el 60%.
Lo malo es que, como el objetivo es aumentar impuestos, sin importar el costo, no vemos el verdadero problema. Aún logrando esos incrementos de tasas, el ritmo de gasto es tan acelerado que no solucionaremos nada. De acuerdo con el futuro ministro de Finanzas, aún después de “la reformita” estaremos enfrentando el año entrante un déficit fiscal cercano a los Q12 millardos que tendremos que financiar con endeudamiento adicional. ¿Cuánto tiempo más cree que lograremos vivir con un gobierno que gasta 30% más de lo que le ingresa? Yo, a este ritmo, le doy tres años. Quiere decir que si Otto Pérez no le pone freno al gasto público, él tendrá el dudoso honor de presidir una crisis financiera al estilo de Grecia pero sin alemanes y franceses que nos rescaten.
¿Quién iba a decirlo? Como nación votamos por el Partido Patriota esperando un cambio, pero resulta que lo que recibiremos es la misma receta fiscal del ministro de Finanzas de la UNE; aquella a la que el PP se opuso férreamente. Al refrán de “uno nunca sabe para quien trabaja” habrá que agregarle el apéndice “… y tampoco por quién vota”.
Artículo publicado en el diario guatemalteco "Prensa Libre", el día martes 22 de noviembre 2011.
El Tejido Social de Saúl
Estuardo Zapeta
Yo, tax payer
Segundo: que la prioridad de su gobierno debe ser la de velar porque las violaciones a los derechos individuales de TODOS los habitantes (TODOS pagadores de impuestos de una u otra manera) se reduzcan al mínimo posible lo más pronto que se pueda. También esperamos los pagadores de impuestos conscientes, que los antisociales que violenten la vida, la libertad o la propiedad de otros, compensen a sus víctimas y haya, por tanto, justicia. Que los criminales y delincuentes paguen las consecuencias de sus acciones.
Tercero: que NO cumplan con sus ofrecimientos populistas de campaña. Somos cada vez más los que estamos hartos de mantener a muchos que poco hacen por ellos mismos, y sólo esperan, ante la promesa injusta del Estado Benefactor/Mercantilista, que alguien más se encargue de llevarles el pan de cada día. Sólo uno mismo puede decidir qué significa “atender justamente sus necesidades” a partir de su escala de valores personal. Y es uno el único responsable de satisfacer sus necesidades. Nadie más es responsable. No hay que ser oportunista ni parásito.
Como dijo Julio César, según Suetonio, en el año 49 a. C. al cruzar el Rubicón: Alea iacta est (la suerte está echada). Si el próximo gobierno fracasa, es decir, decide hacer lo mismo de siempre (que, lamentablemente eso parece hasta el momento), nadie puede saber a ciencia cierta qué va a pasar en la tierra sin quetzal (ni ave ni billete). Lo único que sí puedo adelantar es que la situación para la mayoría de sus habitantes empeoraría en el largo plazo. Y en el corto también.